Bueno, bueno... Javier Castillo, ese autor que parece que o se ama o se odia sin termino medio... Yo hasta este libro me había mantenido en un limbo bastante atípico a lo que su obra genera. Mi sensación era que es un autor que se deja leer, sin más, e incluso con algún libro bastante interesante. Al igual que los autores evolucionan, los lectores lo hacemos y seguro que si volviera a releer algunos de sus libros mi valoración variaría, pero voy a reseñar este libro como hago con todos, simplemente teniendo en cuenta su contenido.
He sentido que el lenguaje utilizado es muy pobre. Hay mucha repetición de palabras en el mismo párrafo. Utiliza algunas metáforas algo confusas o enrevesadas. He sentido que se quería pasar de profundo más por las formas que por el contenido. Todos los capítulos los comienza con una frase o reflexión profunda. Las he dejado de analizar a la tercera o cuarta, después de no encontrarles sentido. Un ejemplo:
"Olvidamos fácilmente que nadie nos avisa cuando llega el último día".
¿En serio? ¿Quién recordaría algo así? ¿Cómo podría saberse cuándo llega el último día? Mi no comprender. Además, ese "cuando" no tildado todavía me hace comprender menos el sentido de la frase. Y de ese palo hay unas cuantas más. De verdad, estaría encantado si alguien consiguiera explicarme el sentido de esa frase, no la interpretación, ¡eh!, que jugar a inventar podemos todos :P
Pero bueno, saliendo de cómo cuenta las cosas, veamos que es lo qué cuenta...
Una mujer trasplantada de corazón decide visitar a la familia del donante, después de recibir la visita de la madre, que parece totalmente trastornada. Pero nuestra protagonista se recorre medio país, convaleciente todavía y en riesgo de muerte porque ¿qué tiene de espeluznante vivir en una casa que no es tuya con una mujer que aparenta estar totalmente ida? Pero bueno, que esto es ficción, vamos dejar que la trama avance... Bueno, pues que cuando la chica llega a esta casa, resulta que el donante tenía una característica especial (que no aporta nada) y un hermano todo buenorro. Espera, no me digas que aquí va a haber mambo... Qué chorpresa!! Pero aun hay más, resulta que esta familia totalmente disfuncional, donde hombres de casi treinta años son tratados como si tuvieran quince durante todo el libro, esconde un misterio en su pasado. La desaparición del padre de familia y de una vecina del pueblo hace unos veinte años nunca ha sido resuelta. Espera otra vez, no me digas que lo que no han resuelto los cuerpos policiales en tantos años lo van a hacer en un par de ratos una enferma del corazón y un apuesto oficial atormentado... ¡Buah! De sorpresa en sorpresa, ¡eh!
Vale, dejaré la ironía, pero es como me ha salido contar el argumento de esta historia tan predecible. Característica que no tiene porque ser mala de por sí. El problema es que todo lo que rodea el desempeño de los protagonistas es absurdo, sin profundidad y con errores en su desarrollo que son muy difíciles de obviar. Y además como el autor intenta elevar el drama es absurdo. Voy a contar dos aspectos concretos para explicar porque llego a estas conclusiones. No son muy importantes en la trama, por tanto no lo pondré en spoiler.
1º-Hay un incendio y una madre llora desconsolada porque su hijo esta dentro de la casa. El protagonista que es muy bueno decide entrar a salvarlo desoyendo a los bomberos. En medio del humo y las llamas, escucha unos ruidos en la planta superior, descubre una entrada a la buhardilla en el techo y de un salto consigue abrirla y desplegar la escalera. Allí se encuentra a un niño de unos cuatro años y consiguen, con la ayuda de los bomberos, escapar por la ventana. Se pueden pasar por alto muchas cosas, pero que alguien me explique como un niño de cuatro años ha llegado a la buhardilla... Y no me vale que la madre lo tenía castigado ahí, que esa mujer no avisa a nadie que el niño esta ahí... Iluso de mí, pensé que ahí había un misterio, pero no se vuelve a mencionar este episodio en ningún momento. De nuevo, como en otro libro reseñado hace poco, siento o bien que las editoriales nos toman por tontos o que aplican el todo vale con los superventas.
2º-Cierra un capítulo diciendo que dormirá en casa del hermano y que en ese momento ignoraba que eso lo cambiará todo (Uy, qué tensión, madre). El caso es que van a casa de la madre y esta ordena a su hijo que deben dormir en su casa. Vamos, pasaje de meter paja que se llama. Pero oye, que al final del capítulo, no falta la coletilla de (redoble de tambores): y esa decisión lo cambiaría todo. A ver... ¿Lo que cambia todo es dormir en una casa o en la otra? En serio, después de seis libros, más de un millón de ejemplares vendidos, ¿este es el producto que se merecen quien se gasta su dinero en ello?
No le voy a dedicar más tiempo a esta reseña. Posiblemente ya le he dedicado más que la editorial al manuscrito... Creo que queda claro mi "cabreo" ante este despropósito. Intento en no meterme en los gustos de la gente, pero esto va más allá de preferencias. Hay gente que amará este libro, y me parece perfecto, cada cual pide distintas cosas para saciar sus inquietudes. A mí personalmente me fastidia que una editorial no cuide sus productos. Esto no me convierte automáticamente en un hater de Javier Castillo, él entiendo que ha puesto la mejor intención en su creación. El problema es que si tienes a gente detrás diciendo que lo has bordado, pues al final te lo crees. No creo que vuelva a este autor, que sin ánimo de ofender, diré que creo que se ha dormido en los laureles.