No es un grito silencioso. No es un libro que habla de lo esencial, de salvaguardar la infancia, de no rendirse pese a todo. Con muy pocas palabras, la escritora Paula Carbonell cuenta la historia de una hermana y un hermano, que podrían ser cualquiera de nosotros, atrapados en el absurdo de la guerra. El ilustrador Isidro Ferrer construye lo inimaginable con apenas unos trozos de madera, creando un contundente lenguaje visual con una escalera que cambia de forma y funciones y un agujero en el suelo que no para de crecer. No nace de la impotencia, la rabia y la pena, pero sobre todo es un no querer mirar a otro lado, incluso cuando al mundo leda igual. En definitiva, un no visceral al horror de la guerra.
Destructivo en ocasiones, doloroso, fuerte, crudo, triste... Un libro para pensar sobre la situación actual, sobre la guerra y la pérdida. Una joya dentro de la LIJ.
Es una novela grafica muy muy corta. Escrita en un lenguaje muy simple. Simulando la voz de un niño que no entiende que està pasando. (Casi parece una cancioncilla ) Una cancioncilla que cuanto mas la repites mas te va calando, porque no te dice nada que no sepas. Però te dice todo lo que necesitas saber y una vez mas podemos decir : Puta guerra !!
Sobre el dibujo a simple vista no parece gran cosa. Todo el rato se juega con los mismos elementos. Y obviamente hay simbolismo en ello. Esa escalera que està hay desde la pàgina uno, el abujerito que poco a poco va creciendo, los niños sin rostro….
Ver representaciones de personas sin brazos es desagradable, como la guerra, que es el tema principal de este libro. El título es poco positivo. Texto e imágenes da para hablar por más de 1 hora.