A Carol le pagan por alojarse en hoteles de lujo y valorar, de incógnito, la calidad de sus instalaciones. Omar estudia electrónica en un centro de FP y duerme en la calle. Carol y Omar viven en la misma ciudad y, sin embargo, habitan dos universos distintos. Sus caminos jamás deberían cruzarse. Pero estamos en marzo de 2020, y lo inimaginable está a punto de suceder.
“Este cómic –subraya el guionista José Antonio Pérez Ledo– nació el día que mi pareja fue de visita a un centro de Formación Profesional de un barrio de Bilbao. Al volver a casa, me contó que muchos jóvenes sin papeles estudian por el día y mendigan por la noche. Duermen en albergues, en cajeros o al abrigo de un puente. Los profesores, según le dijeron, no tardan en descubrirlo. Chicos aplicados y vitales empiezan a mostrarse conflictivos y taciturnos. Muchos tiran la toalla. Abandonan los estudios y se lanzan a la supervivencia por los medios que sean. Otros resisten”.
Durante la realización de El invasor, los autores profundizaron en esa realidad, de cómo algunos de esos chicos logran salir adelante, con su esfuerzo y con la ayuda de una red de buenas voluntades organizadas al margen de las instituciones. Y lo hacen Orbe y Pérez Ledo sabiamente, construyendo una ficción absorbente a partir de esa verdad opacada.
Para desarrollar esta obra, Alex Orbe ha contado con una ayuda a la creación por haber sido una de las propuestas ganadoras de una de las becas anuales concedidas por el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco.
EL INVASOR es una historia sobre la época del confinamiento, aquel momento en el que todos creíamos que saldríamos mejores y aún no sabíamos lo equivocados que estábamos.
Cuanta la historia de dos personajes muy diferentes unidos por aquellas circunstancias extremas: una mujer que acaba de perder a su padre por el virus y el joven al que este hombre había acogido en secreto en su casa. Este vínculo nos habla de diferencias de clases, de dificultades de comunicación en el seno familiar y de cómo solo el pueblo salva al pueblo.
Sinceramente, no tenía demasiado interés en leer una historia «sobre» el confinamiento. ¿Qué interés tiene hablar tan pronto de algo que todos vivimos y que tenemos tan fresco? Pero es que este cómic es una historia humana que, simplemente, sucede «en» el confinamiento, y ese contexto, más que como una excusa, sirve como telón de fondo para hablar de otras cosas.
Me ha maravillado cómo los autores utilizan esa distopía costumbrista para desarrollar la historia de dos personajes muy reales y verosímiles. Es un cómic espléndido que me ha removido mucho por dentro por muy distintas razones. Muy recomendable.
No me he dado cuenta de cómo lo he leído tan rápido. Las ilustraciones son fascinantes y expresivas. Perdí a mi padre 1 año antes de la pandemia. Recuerdo perfectamente dónde y con quién estaba el 14 de marzo de 2020, cuando se decretó en confinamiento en España. Quizá, si hubiera tomado entonces otras decisiones, mi vida hoy sería otra. Pensando en esto, he tenido que pausar el libro en un par de ocasiones. La lectura del texto escrito, a veces, solo es comparable con el amor.
Historia muy bonita que nos hace recordar por lo que hemos pasado no hace mucho. Como historia se me hace un poco corta y vacía. Me esperaba más. La ilustración es muy buena
Muy bonita historia, ambientada en Bilbo además. Nos devuelve a los días de confinamiento en los que, frente a todas las tristes historias que copaban portadas y asolaban a los hogars, ríos de solidaridad corrían por nuestros vecindarios y barrios. Ofrece también una pequeña visión de cómo las personas en situación de calle, tan a menudo olvidadas, tuvieron que lidiar con aquel incipiente confinamiento
En estos tiempos en los que Doctores Malignos hacen macabros saludos cara al sol, historias como las que nos trae la pluma de José Antonio Pérez Ledo () y los pinceles de Álex Orbe () son más necesarias que nunca. EL INVASOR es la historia de una mujer perdida de sí misma en una sociedad que ya no satisface nada y también la de un zagal que se vio obligado a cruzar el mar creyendo que en estas tierras encontraría un paraíso. Por un lado CAROL, por el otro OMAR. Luego las historias acaban entrecruzándose, claro. Y de verdad creo que de la de ambos tenemos algo que aprender, ahora que nos venden que los culpable son esos, los de fuera, los invasores. Tengo que reconocer que era reacio a meterme de cabeza en esta historia. No me atraían los pinceles, ni el estilo artístico, si bien los hechos ocurrían en las tierras que me vieron nacer. Para mi sorpresa, la historia no tardó en engancharme. De una prosa y dibujos sencillos, sí, pero más que suficientes para contarte lo que te quieren contar. Vidas muy diferentes la de CAROL y la de OMAR, y sin embargo igual de aislados. No quiero contar más. Como tampoco puntuaré esta historia: con las historias necesarias sobran las estrellitas. Pero, en estos tiempos que corren, creo que viene bien meterse y ver por otros ojos. El de los aislados. El de los invasores. Así igual nos da por aceptar de una vez que no somos tan distintos y que son las circunstancias las que no acaban definiendo. Lo que elegimos o lo poco que podemos elegir en determinadas circunstancias. Lectura recomendada.
Han pasado 4 años y parece que fue ayer. El coronavirus golpeó a el mundo con una violencia desmedida y, especialmente, a aquellos más vulnerables. Miles de familias tuvieron que despedirse precipitadamente de sus mayores, aunque algunas no pudieron ni hacerlo. Esta historia trata sobre las despedidas. Habla sobre tener un hogar. Pero, sobretodo, cuenta sobre las vidas repudiadas por el sistema antes de la pandemia y que lo siguieron estando (doblemente) durante esta.
Carol, “mystery guest” de profesión, es bilbaína de nacimiento pero vive en Madrid. La pandemia la arrollará como a todo el mundo y se llevará su padre sin que ella pueda ni despedirse. Omar ha cumplido los 18 y tiene que dejar el piso tutelado en el que vive en Bilbao. No tiene donde ir y empezará a vivir en la calle cuando el covid arrasará España. Dos personas de mundos aparentemente inconexos cuyos caminos se cruzarán a raíz del fallecimiento del padre se Carol.
“El invasor” es una historia preciosa que va creciendo a medida que sus personajes se encuentran, se desnudan y te abrazan. No había leído nada todavía sobre aquella época de la que (repito) solo han pasado 4 años. La había sepultado en un cajón por todo lo que nos había quitado. Creo que los autores han conseguido que la herida sea más llevadera. Tal vez peca un poco de final “buenista”. Pero con tanto drama sobre el tema, es un gusto que te calienten un poco el corazón.
I read this book in Spanish but doubt I can write an intelligible review so I’ll stick to English. This book starts with the beginning of the Covid lockdowns, with all its abruptness and bizarre rituals. But that would be a pretty boring book, right? So there comes a story about an immigrant who gets kicked out of the youth center as he turns 18. He struggles. Then nothing of substance really occurs. The end. The premise could have been interesting, but it ended up being pointless. Won’t read again. The art is gorgeous though, points for that!
Vidas muy diferentes que durante los días del confinamiento durante el COVID se encuentran sin esperarlo. Una mujer joven y un inmigrante se conocen por medio del padre de ella. A la vez, la historia nos muestra otras personas que tratan de ayudar a los que los necesitan, muchas veces de manera desinteresada. Un cómic bonito, esperanzador, con un buen retrato de fondo de la ciudad de Bilbao.
Uf, ¿qué decir? Me lo leí de una sentada ayer y esta mañana ha sido mi primer pensamiento al despertarme. Qué historia más cruda; bonita pero cruda, contada con mucha sensibilidad. Pienso hablar de él, regalarlo y prestarlo cuanto haga falta, porque las cosas bonitas deben compartirse.
Una novela gráfica sobre el confinamiento que se me ha quedado muy superficial. Me gustaría saber más de los personajes y sobre cómo sigue su relación. Los personajes me han gustado y las ilustraciones también.
Emotivo e interesante, pero se queda algo corto, tanto en extensión como en profundidad. La historia es preciosa, y llegas a conectar con los personajes, pero quizás he sentido que el cómic pedía más conversaciones profundas y menos silencios compartidos.