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El mérito de Los santos inocentes no se halla, pues, ni en la recreación ambiental, ni en la intencionalidad crítica. El acierto del escritor está en haber convertido en obra de arte extremadamente singular los materiales que maneja. Los personajes tienden al estereotipo de buenos y malos, pero lo superan hasta convertirse en seres humanos de una verdad y hondura absolutas. El escenario resulta inédito gracias a la plasticidad de las descripciones. Las anécdotas, en su deliberada insignificancia, aportan ese interés por conocer sucesos indeslgable de la mayor y mejor tradición del género novelesco. Y, en cuanto al compromiso del escritor con la justicia, no hay en la obra un solo gramo de propaganda, ni tampoco se proponen mesianismos redentores: la verdad desnuda y escueta de los personajes y de sus acciones produce un emocionado y contundente alegato contra los poderosos y a favor de los desheredados.
SANTOS SANZ VILLANUEVA
95 pages, Hardcover
First published January 1, 1981
La situación de sumisión e injusticia que el libro plantea, propia de los años 60, y la subsiguiente ‘rebelión del inocente’, han inducido a algunos a atribuir a la novela una motivación política, cosa que no es cierta. No hay política en este libro. Sucede, simplemente, que este problema de vasallaje y entrega resignada de los humildes subleva tanto a una conciencia cristiana —por no decir más— como a un militante marxista.
El ajusticiamiento del señorito Iván, el tomarse la justicia por su mano, puede interpretarse como la reacción de la Naturaleza que se venga, no por razones morales, sociológicas ni siquiera políticas, sino por motivos de equilibrio ecológico y sostenibilidad agropecuaria. El ajuste de cuentas llega de la mano de la propia Naturaleza, que utiliza a Azarías como emisario, instrumento ciego y mano inocente que imparte justicia sobre alguien que no la respeta, que la utiliza como un depredador, como un lujo heredado o un juguete banal; y porque, además, el señorito aplica el mismo trato depredador con sus semejantes y sus criados. En esta contienda, la Naturaleza actúa con la única finalidad de restituir el equilibrio natural.