Carla está centrada en su futuro. En su vida solo tiene tiempo para sus estudios, su trabajo y sus amigos. No tiene tiempo para nada más, por eso su lema es “cero distracciones”. Hasta que llega Gael, el hermano de uno de sus mejores amigos, para trastocar todos sus planes.
Gael se mudó a Madrid, dejando atrás a su familia, para construir una nueva vida. Pero cuando recibe la llamada de su hermano Bruno, con una inesperada noticia, no duda en volver a casa. Aunque no imagina todo con lo que va a tener que lidiar allí.
Los capítulos son cortos y están narrados desde el punto de vista de Carla y Gael.
Carla me ha gustado mucho. Es una chica fuerte, divertida, con carácter y decidida a perseguir sus sueños. He sufrido mucho con ella y toda la presión que tenía encima. Su situación no era fácil, pero a pesar de eso no se ha rendido y ha seguido luchando.
Gael me ha ganado con esos gestos tan bonitos. Tiene esa apariencia de chulo y despreocupado y en el fondo tiene un corazón enorme y es adorable.
Los secundarios son maravillosos. Desde las mejores amigas de Carla, Jai, que siempre pone el toque de cordura, y Julia, que está bastante loca, pasando por Bruno, el hermano de Gael, que es un amor, y terminando por la abuela de Carla, que es la caña.
Me lo he pasado genial con todos lo piques y pullas que había entre Carla y Gael. Y me ha parecido muy bonito como se han ido abriendo y apoyando el uno al otro según avanzaba la historia.
Los epílogos son muy bonitos, pero sin perder el toque de humor que tiene la historia desde el principio.
Siempre es un acierto leer a Raquel. Con sus libros siempre consigue hacerte disfrutar y pasar un rato estupendo.
La chica de las libélulas es una historia ligera, fácil de leer, entretenida y muy divertida. Una historia que te atrapa desde el primer momento
Comedia romántica, hermano del mejor amigo, proximidad forzada, amistad, momentos difíciles, miedos e inseguridades, escenas, romance a fuego lento y muchas risas.