Cuando el novio de su madre se muda a casa con ellos, comienzan los problemas para Henry. Piensa que emigrar será la mejor solución. Así que está dispuesto a trabajar y ahorrar para intentarlo.
Sufrí mucho leyendo este libro. Había veces que no podía leer más de un capítulo por día, y eso que es un libro "infantil - juvenil" pero definitivamente es muy desesperante y más sus personajes; Henry y su madre me sacaban de quicio. Y todo para que al final no tuviera un desenlace congruente, casi casi aplico la de "... y vivieron felices". No pasó nada relevante con ningún personajes y la historia del padre de la niña (que no me acuerdo del nombre) no justifica casi nada, solo mencionan su enfermedad y se olvidan de eso en absoluto en todo el libro y casi no tiene nada que ver con la historia principal. Pero el peor fue Henry, un niño demasiado inmaduro, berrinchudo, desesperante, impulsivo, creído y arrogante. No entendí o no encontré la finalidad de la historia tampoco, simplemente es un niño berrinchudo que quiere irse de casa creyéndose un caso especial para estar dentro de la "fuga de cerebros" de Nueva Zelanda, pero de ahí en fuera nada. Esperar tanto años para encontrar y leer este libro no valió la pena.