Flavio, escrito por Rosalía de Castro, es una obra literaria que destaca por su estilo lírico y melancólico, característico del movimiento del Romanticismo. La narrativa de la novela se desarrolla en un entorno rural gallego y presenta una historia de amor prohibido entre los protagonistas. La autora utiliza una prosa rica en metáforas y descripciones detalladas para explorar temas como la pasión, el destino y la lucha contra las convenciones sociales. Rosalía de Castro, reconocida como una de las figuras más importantes de la literatura gallega, se inspiró en su propia vida y en la situación de Galicia en el siglo XIX para crear esta obra. Su profunda conexión con la tierra y la cultura gallega se refleja a lo largo de la novela, que sirve como un testimonio de la identidad de esta región. Recomendaríamos Flavio a los lectores que disfrutan de la poesía y la prosa melancólica, así como a aquellos interesados en la literatura regional y en las obras que exploran las complejidades del amor y la sociedad.
María Rosalía Rita de Castro, better known as Rosalía de Castro (Santiago de Compostela, 24 February 1837 – Padrón, 15 July 1885), was a poet, novelist and Galician nationalist ("Probe Galicia, non debes / chamarte nunca española" ["Poor Galicia, you should never / called yourself Spanish"]).
Contemporary feminism has trumped her as a pioneer. For her novel "Daugher of the Sea" (1859), she wrote in the prologue, "Because it is not yet allowed for women to write about what they feel and what they know".
A native of Santiago de Compostela in the Galicia nation or "historic nationality" of northwest Spain, she wrote in both Galician and Castilian.
Writing in the Galician language, after the Séculos Escuros (Dark Centuries), she became an important figure of the Galician romantic movement, known today as the Rexurdimento ("renaissance"), along with Manuel Curros Enríquez and Eduardo Pondal. Her poetry is marked by 'saudade', an almost ineffable combination of nostalgia, longing and melancholy.
She is considered the most important female poet of Spanish history, and, along with Gustavo Adolfo Bécquer, one of the best Romantic poets of Spain.
Me resulta difícil evaluar este libro. Llegó a mí por casualidad: me lo crucé en una tienda de segunda mano y decidí quedármelo porque tenía ganas de leer a Rosalía de Castro (es lo primero que leo de ella) y porque leí la primera página y resonó conmigo. No obstante, las primeras páginas prometen una historia que finalmente no tiene lugar.
Las primeras páginas nos presentan a un joven que acaba de quedar huérfano y, libre de las ataduras que lo ligan al hogar de su infancia, decide lanzarse al mundo, con hambre voraz de conocerlo todo. Las primeras cincuenta páginas son prácticamente insoportables para el lector contemporáneo: son alabanzas poetizadas e hiperbolizadas de la naturaleza en un estilo ya arcaico. La trama no avanza apenas, y se derrochan palabras en descripciones que insisten en lo mismo y que resultan soporíferas y repetitivas. Es tan pesado que me planteé varias veces abandonar la lectura, pero de tanto en cuando brillaba alguna reflexión tan certérea y tan bien escrita que me empujaba a perseverar en la lectura. Y, finalmente, he llegado hasta el final de la historia.
Como iba diciendo, la premisa de la historia se incumple: Flavio (el protagonista) se lanza al mundo con apetito de aventuras, pero termina por abandonar ese proyecto en favor de la pasión por una mujer que conoce en un baile al que asiste prácticamente la primera noche lejos de su hogar. El sentir de Flavio es de un romanticismo tan exacerbado que resulta ridículo. Por momentos me recordaba a Werther, pero mucho más pesado e insoportable, voluble y estridente en sus afectos, sin la gravedad existencial de Werther, que dignificaba sus sufrimientos. En comparación, Flavio es un crío esclavo de sus impulsos que con su imprudencia, vehemencia y capricho amenaza su propia felicidad y la de su "amada" (entrecomillo lo de "amada" porque con el trato que le da me parece más perjudicial ser objeto de su amor que de su odio).
A pesar de la toxicidad y machismo de la pasión relatada, que se mueve en unas coordenadas entre ridículas e intolerables para el lector actual, y que está escrita, además, en un estilo arcaico y florido con el que no conecto, salvo un poco la historia por el planteamiento y enfoque de Rosalía, que me parecen originales. La tragedia del relato no es el amor no correspondido: he ahí la ironía. Los dos protagonistas se aman desde el principio, pero los separan las debilidades de su propio carácter: el orgullo de ella y la vehemencia irreflexiva e inseguridad de él. La una ama con prudencia, incapaz de apostar todo a un amor e hipotecar así su futuro (¿y quién puede reprochárselo? Ella era una mujer sensata desengañada de los hombres, cínica en cuanto a ellos y al amor que ofrecen, que temía más que nada arruinar su reputación por una pasión fugaz y pasajera y, en consecuencia, ser objeto de la censura del mundo y de sus burlas); el otro ama con una locura e intensidad insanas que responsabilizan al objeto de su amor de toda su felicidad y hasta de su vida, y que es incapaz de darle el tiempo y espacio que ella le pide. No deja de ejercer la influencia que tiene sobre ella para reducir su libertad, hasta el punto de que su objetivo final es aislarla del mundo junto a él en un palacio propiedad suya en mitad de la nada. Una perspectiva nada deseable a la que ella se resiste (absolutamente normal).
Es, pues, la historia de una pasión turbulenta y malsana que solo trae tragedia y dolor a quienes la experimentan, con la diferencia de que el hombre tiene plena libertad para reconducir su vida y la mujer tiene que soportar la vergüenza de su fracaso de por vida. La historia habría ganado más con menos páginas (esas cincuenta primeras páginas son un martirio injustificado desde el punto de vista de la trama) y con que el foco de la historia se hubiera estrechado sobre la relación de maltrato entre Flavio y Mara. El grueso de la historia se ocupa en las idas y venidas de los amantes, que están inmovilizados por las mismas consideraciones y dudas que terminan por resultar cansinas y repetitivas. Puesto que la historia se centra en los obstáculos que les impiden estar juntos y en armonía con su amor mutuo, uno se engaña pensando que la conclusión de la historia será la feliz unión de ambos, una vez que superen sus recelos y miedos. Pero, cuando claudican por fin a la pasión que los une, lejos de asomarnos al horizonte de su felicidad, asistimos a la confirmación de su desgracia y hasta degradación moral. Es este giro inesperado por lo que salvo el libro, y donde creo reside su mayor virtud. Es una pena que, en comparación con el desarrollo del libro, esta denuncia social del amor posesivo y enfermo de celos, ante el cual las damas de buena cuna estaban indefensas y por el que se veían deshonradas, ocupe tan poco espacio: el desenlace apenas, y escrito con cierta precipitación si se tiene en cuenta la expansión con que Rosalía describe acontecimientos y luchas psicológicas mucho menos interesantes.
Un libro muy bueno y con un mensaje muy importante. Aunque, por desgracia, se hace lento por momentos y cuesta ver el avance de la trama en ciertos puntos.
Sin lugar a dudas, lo mejor del libro es, obviando la maravillosa pluma de Rosalía, la descripción sentimental y psicológica que se hace al detalle de los personajes. Puedes adentrarte de lleno en la historia porque las emociones están construidas con sumo detalle y perfección.
El mensaje feminista de la obra es una clara marca de Rosalía. Mensaje muy importante que aún debemos tener presente.
Cabe destacar la gran diferencia que he visto de la Rosalía poetisa a la escritora de novelas. Subjetivamente me quedo con la primera, pues creo que defiende mucho mejor la expresión pura de sentimientos en los versos, pero no tengo duda alguna de que en prosa brilla igualmente.