Marcos vive para su trabajo. Lo que hace es tan importante que no se permite bajar el ritmo y únicamente está centrado en que todos los proyectos salgan adelante. Pero un aviso de su cuerpo y una recomendación médica no le deja más remedio que tomarse un descanso y desconectar de todo por un tiempo para dedicárselo a él mismo. Y no hay mejor lugar para eso que Famara y sus paisajes.
Amaia trabaja para Marcos, aunque solo se conocen a través de la pantalla y las pocas charlas que han compartido. Pero cuando Marcos desaparece de la faz de la tierra y le resulta imposible comunicarse con él, decide romper todas sus reglas y encontrar su paradero. Así que sin pensarlo se presenta en Famara para comprobar si está bien.
Tenemos capítulos narrados desde el punto de vista de ambos personajes para conocer más profundamente a cada uno de ellos.
Es el tercer libro de la serie Atlántica, y en esta caso el protagonista es Marcos Olivares, al que tenía muchas ganas de conocer, y por fin descubrir todos esos misterios que lo envolvían en los anteriores libros.
Marcos es encantador, amable, leal, divertido, protector y con un corazón enorme. Es de esos personajes que desprenden algo tan especial que hace que te enamores de ello sin dudarlo.
Amaia es tenaz, dedicada, introvertida, fuerte y cauta. Está encerrada en su mundo porque es donde se siente más segura, ya que sus miedos e inseguridades no le dejan abrirse a los demás.
Tanto Marcos como Amaia han tenido una gran evolución a lo largo de la historia, superando, o más bien aprendiendo a vivir, con todo eso que cargan a sus espaldas, pero sin dejar que eso les impida avanzar. Juntos se complementan a la perfección.
La dinámica entre Marcos y Amaia me ha gustado mucho. No se conocen en la vida real, su único contacto es a través de una pantalla y un alias, pero por circunstancias de la vida, se encuentran cara a cara, y eso que tenían a través de un anonimato se convierte en una amistad muy especial, donde se apoyan y se cuidan mutuamente.
El romance surge de una forma muy natural y bonita. La conexión entre ellos existe desde el primer momento, y aunque ninguno de los dos espera que los sentimientos entre ambos vayan creciendo de esa manera, lo suyo es inevitable. Me ha parecido tan sano todo lo que los envuelve y lo que construyen que hace que sea una historia de amor preciosa.
Volvemos a tener unos secundarios de lujo como son la familia Olivares y todos los miembros que se han ido sumando en las anteriores historias. Y conocemos a Mariana, la hermana de Amaia, un personaje que me ha gustado mucho y que aporta muy buenas reflexiones a la historia.
La ambientación sigue siendo Canarias, pero en este caso el telón de fondo es Caleta de Famara, un pequeño pueblo de la isla de Lanzarote. Aunque una parte de la trama también se desarrolla en Londres y Madrid.
Como en los anteriores libros, la familia es una parte muy importante en la historia. Los Olivares son una familia muy unida que siempre están ahí los unos para los otros.
Aunque los tres libros que he leído de la serie me han gustado mucho, a falta de leer el de Nora, este se ha convertido en mi favorito. Y es que esta sin duda, es la historia más emotiva de las tres, está llena de sentimientos, emociones y reflexiones que encogen el corazón.
Guarda esta recomendación si buscas una historia sensible, bonita, sencilla y real. Con un romance maduro, paisajes increíbles, unos personajes que te roban el corazón y una bonita historia de superación.