¿Y si tu serie favorita de la infancia continuara emitiéndose… en algún lugar oculto de la red? ¿Y si una serie como Farmacia de Guardia o Médico de Familia no hubiera desaparecido? ¿Y si sus protagonistas continuaran dándole vida a sus personajes y tú pudieras seguir viéndolos en la dark web? Alicia descubre que su serie favorita de la infancia, Familia, caja de sorpresas, continúa emitiéndose en las profundidades de la red. La joven consigue encontrar un capítulo y verlo, pero la experiencia resulta perturbadora: sus protagonistas son un espejismo de lo que eran, y solo queda en ellos la demencia más absoluta. Poco después, Alicia comienza a ser acosada por llamadas de desconocidos. Son los de Familia; que quieren que participe en el próximo capítulo.
Una divertidísima (y angustiosa) historia que bebe de la dark web y los creepypasta, con un montón de referencias más o menos disimuladas a las series españolas de los 90/00's: Médico de Familia, Compañeros, Los Serrano... pero pasado por un filtro sucio, depravado y muy inquietante.
Sitcom te lo comes en un par de tardes porque NECESITAS saber que ha sido de ese reparto de Familia, una caja de sorpresas. Necesitas que la protagonista indague más en las cloacas de la dark web, necesitas que vaya más allá, necesitas conocer hasta que punto llega la locura detrás y delante de los focos.
Ah, y contiene una de las escenas más perturbadoras de home invasion que he leído. Increíble tensión y mal rollo.
Voy a ser muy, muy sincero: es raro recibir un manuscrito y no tener ningún tipo de dudas sobre si debe o no ser publicado. Como editor de Sitcom, he de confesar que con esta novela no tuve duda alguna. Fue euforia y pasión por esta historia desde el primer minuto. Espero que la disfrutes tanto como lo hice yo cuando la descubrí.
Si algo tienen de fascinantes las libros que nos presenta la editorial Dimensiones ocultas es su capacidad para plantearnos argumentos que se alejan de todo aquello a lo que uno ya se ha ido acostumbrando. Eso y su decidida apuesta por darle a los lectores todo aquello que esperan, entendiendo que sus puertas están siempre abiertas para aquellos devoradores de historias que, como al viejo conde, han cruzado ya el umbral. De ahí que cuando describen que en Sitcom, la nueva novela de Javier Chavanel, nos vamos a encontrar el reverso macabro de las series que marcaron la infancia de muchos tele espectadores de los años 90, uno acepta sin dudar la propuesta a sabiendas que la diversión aparecerá desde el comienzo de la primera de sus páginas. De hecho, esta historia juega con las constantes referencias que surgen de manera natural a lo largo de la novela, apelando a la complicidad del lector que asiente ante esa versión de los estereotipos oscuros que plantea Chavanel en su curioso argumento. Resulta sorprendente el mimo con el que el autor trata a sus personajes y el empeño en dotar a la historia de un trasfondo que sustente los cimientos que, en cierto modo, podrían resultar innecesarios en un libro cuya dirección se intuye desde que se visualiza el primero de sus capítulos. Y es que durante la primera mitad de la novela el autor se centra en una suerte de investigación para desentrañar la realidad que se esconde tras lo macabro de los visionados de esa serie que tantos buenos ratos les hizo pasar, aprovechando mientras tanto para hablarnos de sus personajes, sus inquietudes y sus miedos . Sin embargo, todo eso no deja de ser una mera acomodación a las butacas del espectáculo que se nos plantea con cada nuevo episodio de la serie que centra esta historia y que aterroriza a los protagonistas invitados a sus capítulos. Ahí, en medio de un festival de terror que abraza sin complejos el Splatterpunk hasta retorcerlo, barnizado por imágenes oníricas que rezuman salpicaduras de la nueva carne y de todo aquello que acapara el surrealismo perteneciente al horror corporal, nos encontraremos con ese festín que se anticipaba desde el primer momento en que los protagonistas deciden darle al encendido de esos videos que debían permanecer ocultos en la Deep Web. Haciendo uso de una delicada ironía, Chavanel ofrece entonces un completo espectáculo para dar al lector todo aquello que espera, mientras aprovecha la contingencia para exponerlos a su vez frente a la cámara. Y es que, bajo ese cobijo de diversión extrema y atrocidades que se esconden en ese estudio de grabación que nos plantea Chavanel, se esconde una mordaz crítica a la sociedad y al circo en el que se ha convertido la producción audiovisual en las últimas décadas. Dar al espectador, y al mismo lector, aquello que desean ver, o leer, sin importar las consecuencias morales de lo que implica. En todo momento Sitcom nos ofrece un espectáculo hiperbólico que no se encuentra tan alejado del entretenimiento al que nos hemos ido orientando en los últimos tiempos y eso, aunque no nos guste, nos retrata. Porque obras como esta esconden entre su burla al sistema mucha más mala leche que la que uno puede esperar. Y es que deseamos que a sus patéticos personajes le ocurran todas las atrocidades que esperamos encontrar en un libro como el que tenemos entre manos hasta que, cuando menos lo esperas, reconoces que tú podrías ser cualquiera de ellos.
Sitcom ha sido una gran sorpresa. Una novela de terror, con un sentido del humor bastante peculiar y acertado, que arranca con una premisa magnífica: ¿y si una de las series familiares de televisión más míticas siguiese emitiéndose de forma extraña en la deep web, años después de su final y con el reparto desaparecido?
Ese inicio se vuelve cada vez más turbio, con ese toque de realidad malsana tan "irreal" que desprenden los creepypastas. Antes casi de llegar al ecuador de la novela ya encontré 2 o 3 escenas de terror que me impactaron bastante, la verdad, de esas que te dejan con mal cuerpo. Luego, quizás, el desarrollo sea más "convencional", para terminar con un último tramo lleno de acción.
Pero Sitcom es más que eso. La novela de Javier Chavanel es un pequeño regalo para todas aquellas personas que nos gusta la televisión y las series, que crecimos con ellas. Plantea ideas muy interesantes sobre los mensajes ocultos (o no tan ocultos) en las series costumbristas, esa posesión casi irracional que tenemos los espectadores sobre los actores, actrices y personajes, la deriva a la que están sometidos los profesionales del audiovisual cuando termina un gran éxito, etc.
Es una novela de terror, claro, y toca muchísimos palos. Desde el creepypasta hasta el home invasion, pasando por el terror tan dosmilero de las redes sociales y de los vídeos de Internet, un poco de gore y unas pizcas de slasher, con final girl incluida. Un auténtico disfrute. Para no cambiar de canal.
"Oh, criatura, ser víctima no es malo... Todos somos víctimas. Y, cuanto antes lo aceptemos, más pronto nos sobreviene la felicidad. No hay nada con más libertad que ser víctima. ... Es una condición ajena a la culpabilidad y a la toma de decisiones."
Qué sorpresa tan bizarra y extrema me he llevado con este libro, me mantuvo pegada a sus páginas bien cargadas de grotescos escenarios. Me la pasé tremendo leyéndolo y es que tiene muchos elementos que me atrapan en este tipo de historias, personajes variopintos, muertes, un más que inquietante home invasion, dark Web, leyendas urbanas, canibalismo, humor negro y hasta body horror bien grotesco pero funcional jajjaaj si lo leen ahí se darán cuenta del porqué.
En Sitcom he encontrado todo eso que me fascinaba del terror dosmilero. Esa despreocupación galopante en la trama para darte unas cuantas hostias terroríficas (pocas home invasion como estas he leído) y todo con la base de todas esas series españolas que siempre me parecieron un poco chunga (mucho).
Javier pare una historia que no te da un segundo para que dudes en seguir. Sigues porque sabes que lo necesitas. Sin duda alguna un verdadero festival donde a mí no me ha faltado de nada
Dimensiones Ocultas y sus joyitas… ¡Qué historia más entretenida y original! Es un libro muy bien escrito, sin florituras innecesarias que lo adornen, con unos personajes únicos y una trama de lo más peculiar. ¡Que viva la buena literatura de terror nacional!
Este libro tenía todo los ingredientes para gustarme: una portada llamativa, una sinopsis potente, muchas referencias de la cultura pop pero no he entrado en ningún momento en la narración.
Frases cortas, casi telegráficas, diálgos insulsos del tipo -No sé -Hola -Sí, hola, ¿qué tal?. Los personajes no llegan a construirse porque simplemente dicen y hacen cosas pero nadie reflexiona sobre lo que sucede. Las escenas impactantes llegan y pasan sin pena ni gloria porque como lector no tienes tiempo para degustar lo que acaba de pasar, los personajes ya están a otros menesteres. Al final es que ni siquiera te importa lo que suceda ahí. Una verdadera pena.
Hacía mucho tiempo que no devoraba una novela. Sitcom la he leído en tres sentadas. Es adictiva, además de estar maravillosamente bien escrita. Toda la novela, sobre todo el principio, es muy mal rollero. Eso sí, no es para estómagos sensibles, ya que contiene algunas escenas bastante fuertes. Y aunque me encantaría explicar un poco más su desarrollo, no voy a hacerlo para evitar spoliers, pues lo suyo es que lleguéis a la novela sabiendo lo justo. Además, algunas escenas son muy terroríficas. Bravo, Javier. Es la mejor lectura de lo que llevo de año.
Pues no sé cómo me he ventilado este libro sin tener ni gota de tiempo para leer. Magia que ocurre a veces. Creo que es entretenidísimo. Tiene una primera parte más thriller de «¿Qué está pasando aquí?» que me ha conquistado. Tiene una segunda parte más centrada en la casquería, que si bien me ha gustado menos, creo que es todo un viaje. ¿Lo recomiendo? Si te gustan los libros de terror y no tienes problemas con el gore, es un SÍ en toda regla.
El estilo narrativo engancha, es dinámico, pero la temática no es para mí. Tiene escenas truculentas que me han hecho torcer el gesto. Le doy 3 estrellas porque no es una mala elección para quien disfrute de lo creepypasta y el gore.