«Hay lenguas más importantes que otras», «Solo merece la pena estudiar lenguas con muchos hablantes», «Hablar lenguas minoritarias es de paletos», «La gente del sur habla mal», «Una persona se integra mejor si olvida su lengua y cultura», «Es más fácil entender un acento neutro», «Los mejores profesores de idiomas son los nativos»… Todos estos prejuicios y muchos más se desmontan en esta obra a través de un análisis sociolingüístico que revela las jerarquías de poder e injusticias históricas que se esconden detrás de la glotofobia y de cualquier tipo de discriminación lingüística.
Escrito de forma amena y clara, este libro nos muestra lo enraizada que están aún la discriminación lingüística en nuestra sociedad. Lectura recomendada para que, además de divertirnos, se despierte nuestra conciencia y valoremos la diversidad lingüística. Iraide Ibarretxe Antuñano
Con un tono fresco y desenfadado, el libro proporciona ejemplos vívidos y actuales de cómo la glotofobia es un trasunto de ideologías clasistas, xenófobas y supremacistas que continúan muy vigentes y que nada tienen que ver con características puramente lingüísticas. Carla Amorós Negre
Una combinación brillante de erudición y frescura al alcance de cualquier lector. Una obra necesaria y de actualidad. Maite Moret Olive
Me han gustado. Además de que aborde conceptos lingüísticos y los explique de forma divulgativa para no especialistas en el campo, los ejemplos ayudan a ilustrar lo que se ha explicado.
Libro necesario y entretenido. Me ha gustado mucho su accesibilidad con ejemplos visuales como imágenes, memes (¡!) y titulares, así como la manera de expandir el libro a través de referencias con enlaces y códigos QR. Sin embargo, a veces, se me ha hecho un poco repetitivo en cuanto al contenido y parte de la estructura.
Este libro es una bonita esperanza hacia la empatía lingüística en nuestro país y hacia los demás. Con un montón de referencias y cosillas extras como vídeos de actualidad, tiktoks, artículos y mucho mucho humor, me ha parecido un libro tanto claro y ameno, como científico y útil. Me quedo con la idea tan clave de que las lenguas no son simples medios de comunicación, sino elementos esenciales de nuestra cultura y nuestra identidad, tan significativos como emocionales.
No es como si, aún como lingüista, vayan a preguntarnos nuestra opinión en las cenas familiares donde escuchamos muchas de estas barbaridades, pero si se diera el caso, no estará de más recomendarles esta fantástica guía de respeto y entendimiento hacia la diversidad lingüística.
La lengua es política, porque las lenguas son las personas que las hablan. Así, la discriminación lingüística, de acuerdo con la autora, es también una expresión de discriminación clasista, racista, xenófoba, de género, de orientación sexual, etcétera. Esta es la tesis central del libro; un libro que si bien es divulgativo y muy ameno de leer, también aporta conceptos desde la academia que son útiles para nombrar y describir las actitudes discriminatorias que en la vida diaria viven muchas personas, la mayoría.
Méndez Santos echa mano de múltiples ejemplos de las experiencias y la cultura popular de varios países para esclarecer sus argumentos: a manera de códigos QR la autora vincula artículos, videos cortos, documentales, tiktoks, canciones y memes para ilustrar las distintas facetas de la identidad lingüística. Esto me pareció super innovador para complementar la lectura, aunque a veces distrae; lo que yo hice fue guardar los contenidos y dejarlos para el final.
El libro me parece una perfecta introducción a un fenómeno discriminatorio bastante latente y a la vez poco visibilizado en la sociedad. Es una invitación a la deconstrucción en favor del cambio, para comenzar a relacionarnos desde lo que Méndez Santos llama la empatía lingüística que no es más que el respeto a las personas, las lenguas, sus orígenes y sus historias.
Completamente necesario y una obligada lectura tanto para lingüistas y filólogos como para cualquiera (especialmente para los policías de la lengua, jeje). Me encanta porque toca mi especialidad: las lenguas minoritarias, y lo hace con mucho mimo, porque ya es hora de espabilar con este tema. Con un lenguaje ameno y cercano porque ya valió con el lenguaje elevado si queremos transmitir y los QRs para insertar más información (vídeos, artículos y papers) hacer la lectura más amena, además de ser bastante innovador. Me quedo con la frase:
"NINGÚN NATIVO HABLA MAL SU LENGUA"
Y oye, que los plurilingües igualmente nos podemos permitir licencias. Una maravilla.
No me gusta cómo hablas (o más bien no me gustas tú) me gustó muchísimo. Es un libro que muestra con gran claridad cómo la lengua que hablamos, la manera en que la hablamos y el acento que tenemos pueden convertirse en una puerta directa a la discriminación. Me impresionó cómo pone en evidencia los prejuicios que arrastramos, muchas veces sin ser conscientes de ello. Es una lectura muy necesaria, sobre todo para quienes trabajamos con lenguas, ya que nos invita a reflexionar sobre nuestras propias actitudes y sobre la importancia de valorar la diversidad lingüística. Más allá de lo académico, es un libro que remueve y abre los ojos a realidades que siguen presentes hoy.