Años después del cataclismo final, un contrabandista que se dedica a traficar objetos entre las ciudades en ruinas recibe el encargo de escoltar a una enigmática adolescente a través de una desolada geografía en la que imperan la deshumanización y la violencia. Pero esa huida no será más que el comienzo de una travesía signada al mismo tiempo por el horror y la esperanza. En esa intemperie hostil habitada por hordas bárbaras en la que cada uno sobrevive como puede, los aguarda una caravana de hombres y mujeres que van en busca de una utópica ciudad llamada Confín, siempre bajo la amenaza inminente de la barbarie. Distopía que se alimenta del western gaucho y el steampunk, Hija de nadie es una epopeya que huele a profecía. Un paisaje brutal, sectas mesiánicas, la codicia humana y los desastres naturales se conjugan para conformar un futuro sombrío en el que unos pocos no renuncian a la promesa de un horizonte mejor. Narrada con tensión ejemplar y destacada por el jurado por su buen pulso narrativo, gran manejo de los diálogos y su tono cinematográfico, Hija de nadie fue merecedora del Premio Casa de las Américas de Novela 2022 y confirma, una vez más, la potencia de un autor con absoluto dominio de su propio territorio literario.
Nací en Zaragoza, en invierno de 1980. En la adolescencia me aficioné a la lectura y, años más tarde, empecé a escribir mis propias historias. Recuerdo que "Misery", de Stephen King, me marcó durante el aburrido verano de 1993, quizá 1994. No tengo manías acerca de dónde y cuándo escribir pero, si tengo que elegir, prefiero hacerlo en el despacho de mi casa, temprano, cuando la mayoría de la gente todavía duerme. Escribir es una parte muy importante de mí. No me veo sin hacerlo con asiduidad. Sería como si… ¿me quitaran un riñón? No exactamente. Se puede vivir con un único riñón. Más bien es como si quitaran el hígado o los pulmones. O la cordura.