A Fidel Ruesga nadie le había explicado en qué consistía la vida, de modo que un día, en la pared que se alzaba a los pies de su cama, empezó a construir una ventana. No hizo un agujero ni tiró el tabique. Aquella era una ventana de mentira, llena de fotografías luminosas, de recortes de revistas y libros maravillosos. Y así continuó hasta que no pudo ver ni un simple centímetro cuadrado de pared: había diseñado su propia existencia, su universo de ficción, a modo de collage.
Fidel creía que así su vida estaba a salvo, trabajando en una pequeña papelería, lejos de las ataduras que le hicieron infeliz en la juventud. Sin embargo, una nueva pareja de vecinos y la vuelta de su madre al hogar acabarán por revelar ese pasado que tanto se ha empeñado en ignorar.
Los lugares pequeños es la primera novela de Paco Tomás, la historia de un pequeño ser humano lo suficientemente asustado como para ser temido.
«Un festín literario casi infinito, una novela que merece tantas lecturas como las que propone su autor».
Me debato entre tres y cuatro estrellas. Que no sea lo que esperaba es positivo (no cae en lo fácil y remueve más de lo que podría parecer), pero no lo esperaba tan perturbador. Creo que es de esos libros que hay que dejar reposar e, incluso, darles la oportunidad de una relectura. El collage tiene muchas capas y un nuevo vistazo seguro que deja descubrir cosas de las que no nos habíamos percatado la primera vez.
No me esperaba para nada la historia que se esconde entre estas páginas. Un collage entre pasado y presente en donde el protagonista/narrador pasa de exponerse como torpe a calificarse de monstruo (razón tampoco le falta) mientras va desvelando, de forma intermitente y fragmentada, ese lugar pequeño del que proviene y al que pretende sobrevivir a toda costa. Y creo que al final sí me ha gustado no empatizar con el protagonista, fruncir el ceño con algunos de sus pensamientos, cuestionar o rechazar por completo varias de sus acciones... a pesar de comprender, más o menos, todo lo que le lleva a ser así.
Pueblo pequeño, infierno grande... dicen. Y esta novela podría ser un ejemplo, si no fuera porque en este caso no es tanto el pueblo como el protagonista que lleva su propio infierno cargado en su corazón, en su mente, a sus espaldas.
Una novela que me ha sorprendido, en la que la locura (o desazón mental, si queremos aflojara un poco el juicio)crea un desasosiego a quien lee bastante incómodo
Aun así, es una lectura recomendable, pues Paco Tomás crea un personaje muy creíble, profundamente humano -para lo bueno y lo malo-.
Y la narrativa de los collage me encantó; me faltó "verla" en algún sitio, además de en la portada
Una vida construida como un colage, recortando momentos, recuerdos dolorosos e intensos incomprensibles entre la niñez y el presente. Un presente marcado por la verdad, el reconocimiento de lo ocurrido y de quien eres, de los secretos familiares que te marcan, y junto a la sociedad de la infancia construyen una personalidad que no encaja en la sociedad.
Lo empecé sin saber que me iba a encontrar y la verdad es que es un libro ligero de leer. Una historia que te hace sentir entre pena y asco por su protagonista y que va tomando forma de una manera original, a modo de collage.
3,5 ⭐️ El protagonista es grande, a pesar de que se describe como alguien anodino, torpe e incluso como un monstruo. No he parado de señalar con post-it una gran cantidad de reflexiones tan tremendas como perturbadoras. La verdad es que ha sido una lectura diferente a lo que vengo acostumbrando
No sabia que me podia esperar con este libro. Es ameno pero lleno de consistencia. He reido bastante, pero tambien casi he llorado y me ha dejado el Corazon un poco tocado. Es una historia dura, como la vida misma, pero no triste.Me ha gustado mucho.