La infancia de Luis Torres de la Osa estuvo mecida por el paisaje hipnótico de las pistas rojas de tierra batida y por la promesa embriagadora de convertirse algún día en un jugador profesional. La carrera de la joven promesa tenística, no obstante, quedó truncada por un final súbito y nada dramático: no hubo una lesión aterradora, tan solo la delectación juguetona del adolescente que se asoma a la vida fuera de la pista. Ese momento decisivo, proclive a las especulaciones sobre vidas paralelas, inspiró al autor a escribir un libro sobre tenis que al mismo tiempo es una investigación sobre todo lo demás: la belleza, el sexo, la melancolía, los deseos, el tiempo, la amistad, el dolor, la muerte.
Nocturno de tenis es una búsqueda —obsesiva, desesperada— de la belleza ligera de un sábado por la mañana.
Un libro sobre tenis y sobre la vida en general, impregnado de una melancolía extrañamente reconfortante y de un sentimiento de lo que pudo ser pero no fue.
Si no te gusta el tenis, te va a encantar. Y, si te gusta, lo gozarás.
Este no es un libro sobre tenis. Y aún así hay tenis por todas partes, pero hasta analfabetos del tenis como yo disfrutarán de los análisis y reflexiones sobre el tenis, su historia, su teoría, su práctica, su inefabilidad, que lo ha relegado a no aparecer en la gran literatura. Con una prosa bellísima, Torres de la Osa engarza hechos históricos, análisis literario y obsesiones personales en un tapiz de impresiones que funciona igual de bien leído de corrido que en pequeñas píldoras. El terror al dolor de la muerte de los que amamos, el engaño de la identidad propia que depende de una memoria que sabemos falible y falaz, la eterna nostalgia de los sábados por la mañana de nuestra infancia. "Nocturno de tenis" nos arrastra a esos lugares en nosotros mismos que tendemos a olvidar y nos ayuda a recuperar con orgullo el título de cuartofinalistas de la vida; no seremos los mejores en nada, pero seguro fuimos suficientemente buenos en algo.
Nocturno de tenis es mucho más que una novela sobre tenis. Es una obra que teje con maestría los hilos de la vida y la muerte, la belleza y el dolor, el amor y la soledad. Luis Torres de la Osa nos invita a reflexionar sobre la condición humana a través de un prisma que combina el arte y el deporte de una manera profunda, poética e introspectiva.
Si te atraen las obras que van más allá de lo superficial, que te hacen pensar y sentir, Nocturno de tenis es una lectura imprescindible. Sumérgete en sus páginas y descubre cómo el tenis, en las manos de un escritor talentoso, se convierte en una metáfora poderosa de nuestra existencia. ¿Te animas a jugar este partido literario? ¡Te aseguro que no te arrepentirás!
Vaya por delante que no soy un gran aficionado al tenis, y aunque conozco todos los referentes que menciona el autor... Lendl, Navratilova, la bella Gabriela Sabatini y los recuerdo con el cariño propio del telespectador ochentero, no ha sido suficiente para mí paciencia lectora.
La literatura que despliega Luis Torres comienza deslumbrando, con fogonazos de prosa brillante cuál punto de Federer, pero deriva en una oda circular a Chopin, Nabokov y nostalgia de una adolescencia sacrificada al tenis de élite, que acaba saturando por repetición. Fui derrotado por muerte súbita sobre la página 100.
A pesar de que el tema propuesto me parecía muy atractivo me ha costado coger el ritmo de la lectura. Quizá la forma de escribir del autor sea lo que más me ha descolocado. A pesar de ello las referencias artísticas, tenísticas, deportivas y hasta botánicas me han parecido de lo más interesante. Texto muy rico también en vocabulario.