Personaje de los más polémicos, al tiempo que representativos, de la vida política de nuestro siglo xix, MENDIZÁBAL y su célebre «desamortización» constituyen el eje de este Episodio galdosiano. En torno a él empieza a urdirse, asimismo, la trama novelesca que tiene como protagonista a Fernando Calpena y que servirá de hilo conductor a esta «Tercera serie» de los Episodios Nacionales.
People know Spanish writer Benito Pérez Galdós especially for his Episodios Nacionales (1873-1912), a series of 46 historical novels.
Benito Pérez Galdós was a Spanish realist novelist. Some authorities consider him second only to Cervantes in stature as a Spanish novelist. He was the leading literary figure in 19th century Spain.
Galdós was a prolific writer, publishing 31 novels, 46 Episodios Nacionales (National Episodes), 23 plays, and the equivalent of 20 volumes of shorter fiction, journalism and other writings. He remains popular in Spain, and galdosistas (Galdós researchers) considered him Spain's equal to Dickens, Balzac and Tolstoy. As recently as 1950, few of his works were available translated to English, although he has slowly become popular in the Anglophone world.
While his plays are generally considered to be less successful than his novels, Realidad (1892) is important in the history of realism in the Spanish theatre.
Mendizábal es el personaje que ocupa toda esta novela, las menos veces hablando él mismo y el resto de ocasiones como referente de todos los otros personajes en su devenir ficcional. Juan Alvarez Mendizábal fue presidente del gobierno y, al mismo tiempo ministro de hacienda y más tareas, un personaje histórico colosal y providencial en muchos cambios legislativos, aunque Galdós nos retrata también sus flaquezas y las causas por las que finalmente fracasó en otras muchas políticas aperturistas y liberalizadoras. Otros personajes históricos que aparecen en la novela son la reina regente, María Cristina de Borbón, y su esposo Fernando Muñoz (llamado a veces Fernando Octavo).
La trama menor de personajes populares, como es habitual en los Episodios Nacionales, nos presenta a unos jóvenes que viven o llegan a Madrid y sus enamoramientos esta vez bajo el influjo del nuevo movimiento cultural llamado Romanticismo, al que Galdós describe con sorna y distanciamiento, como no podría ser de otro modo para los que conocemos al socarrón canario.
todo el Episodio se basa en el paso del clasicismo al romanticismo del protagonista Fernando Calpena, que en el fondo no es otra cosa que el reflejo de lo que sucede en España!!! me encantan estas referencias y me encanta que Galdós tome el romanticismo no solo como una estética literaria, sino como una forma de vida, de política y de entender la sociedad.
Año de 1835. Tras la muerte de Fernando VII continúa la guerra civil. El ejército carlista no avanza, pero tampoco cede; la guerra se perpetúa. La economía española está, como tantas veces, al borde de la ruina si no inmersa en ella. Los préstamos necesarios para mantener los ejércitos en combate tienen ahogadas las finanzas nacionales. Se busca un salvador para salir del caos y no es otro que Juan de Dios Álvarez Mendizábal, hijo de unos traperos de origen judío que logra mediante esfuerzo personal convertirse en prestigioso banquero y economista, actividad que había ejercido principalmente en el extranjero al exiliarse tras la Guerra de la Independencia; había mediado en facilitar préstamos al gobierno isabelino y se conocen sus tendencias liberales pero no está mal considerado por los conservadores, que no ven otra salida que un gobernante competente dotado de autoridad para poner orden en las finanzas y en el país. Nombrado ministro de Hacienda, muy pronto asume la presidencia del gobierno (acaparando las carteras de Estado, Hacienda, Guerra y Marina, lo que indica su capacidad de trabajo, autoridad y personalismo) y pone en marcha medidas organizativas de carácter liberal. La más conocida, la famosa desamortización, viene después de la supresión de las órdenes religiosas y el cierre de multitud de pequeños conventos cuyas propiedades, mayoritariamente improductivas, pasan al estado, cuya solvencia para garantizar los préstamos aumenta considerablemente. Para ganar la guerra necesita inyectar dinero y soldados, y para ello se inventa la "quinta de los cien mil", un aporte de cien mil soldados reclutados de golpe; los de familias ricas pueden redimirse pagando un impuesto, lo que supone más ingresos para el estado, al igual que la venta de paquetes de los "activos inactivos" expropiados para que pasen a manos de la incipiente burguesía comercial e industrial a fin de rentabilizarlos y aumentar el empleo; al aceptar como medio de pago las propias obligaciones del estado logra de paso reducir la deuda. Pero todo ello no es suficiente aval para Juan de Dios (a quien por su elevadísima estatura llamaban "Juan y Medio"), que no llega a durar ni un año en el gobierno por las intrigas palaciegas y los intereses de la Iglesia y del Ejército. La reina viuda, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, no quiere saber de problemas. Se autotitula "Reina Gobernadora" en vez de "Reina Regente", que era lo procedente, para tratar de mantener una autoridad cada vez más diluida. A los pocos meses de enviudar se casa monargáticamente con un militar de su guardia (unos dicen que capitán, otros que sargento) y juntos empiezan a a tener numerosos hijos y a maquinar negocios de todo tipo (llegando incluso a la trata de esclavos) a la sombra del poder. Mientras tanto, en Madrid, donde se desarrolla la novela, su protagonista Fernando Calpena se desenvuelve en el extraordinario ambiente cultural de la época. Es curioso cómo España responde a las innumerables crisis políticas que ha sufrido a lo largo de su historia con unos extraordinarios logros culturales: tenemos como ejemplos, además de éste, el siglo de oro o las generaciones de 1898 o 1927. Desfilan por la novela, no como meras citas sino como personajes de la misma, gentes como Espronceda, Larra, Ventura de la Vega, Mesonero Romanos, Harzenbusch, Martínez de la Rosa, García Gutiérrez o Bretón de los Herreros, por no hablar de los innumerables políticos cuyos nombres pueblan las calles de Madrid y a los que vemos ejercer su no siempre acertada actividad. Una nueva lección de historia novelada, aunque en este caso la historia personal y amorosa del protagonista tiende hacia el folletín.
Este es mi segundo Episodio favorito (después de Cádiz). Galdós introduce a Fernando Calpena, un joven educado en el comercio, en París. Al principio, su mentalidad clásica lo alerta frente a los hechos que vive: su llegada a Madrid, su cargo al servicio de Mendizábal, y esa "incógnita" que le envía dinero y consejos. Calpena no sabe quiénes son sus padres, y conocemos su historia a través de sus diálogos con don Pedro Hillo, clérigo y compañero de pensión. Pero llega el amor y con él Zorrilla, Hartszenbuch, Dumas y un sinfín de poetas románticos que lo trastornan completamente.
“Entre políticos, el fracaso de los grandes halaga a los pequeños. La masa total no se entusiasma con el éxito si este lo representa un hombre. La vulgaridad colectiva tiende siempre a conservar el nivel.” Este párrafo es tan actual como este otro en el que Mendizábal se queja del uso de los puestos y cargos administrativos para retribuir favores: “Las Navas se me incomoda. Otro que se tuerce… ¡Como si yo pudiese hacer Procuradores a todos los amigos de mis amigos…! Y aquí otra y otra carta pidiéndome destinos, contadurías, administraciones, secretarías, intendencias, y… ¿Pero de dónde, señores y amigos, de dónde voy yo a sacar tantas plazas?… ¿Y este que se me atufa porque no le he dado privilegio en el asunto de las campanas?… No faltaba más. Bastante tengo con los azogues, que me darán no poca guerra cuando se abra el Estamento… ¡Dichosas campanas, azogues malditos!… Pero estos señores no ven en el Estado más que una vaca muy gorda y muy lechera, a cuyas ubres es ley que se agarren todos los ambiciosos, todos los glotones, todos los hambrientos… ” Esto nos suena muy actual por desgracia. Por lo demás, se trata de un episodio de carácter más bien folletinesco y de romanticismo trasnochado.
Se puede decir que la tercera serie empieza con este segundo episodio ya que el primero tenía un final cerrado. Dejamos la guerra que sigue en el norte y volvemos a Madrid para conocer al nuevo protagonista. Fernando Calpena, un personaje que parece sacado de una novela del romanticismo y metido en una novela realista. Es un joven de padres desconocidos que nada mas llegar a Madrid recibe la protección de misteriosos benefactores. También le echaremos un vistazo a la situación política de la época con especial atención a Mendizábal, el nuevo ministro de Hacienda que parece muy prometedor. Como siempre Galdós enseña y entretiene, los personajes son memorables y deja con ganas del siguiente episodio porque los misterios se quedan sin resolver.
No es precisamente el más interesante de los Episodios Nacionales. Relata la primera parte de las aventuras de un misterioso personaje, Fernando Campeona, el cual es apadrinado por una poderosa y misteriosa mujer, y por Mendizábal, famoso primer ministro liberal de la Regencia de María Cristina, conocido por llevar a cabo o intentar la desamortización de los bienes de la Iglesia.
Después de un primer episodio con un final cerrado y un protagonista al que no volveremos a ver, este segundo volumen, titulado Mendizábal, introduce a Fernando Calpena, un joven huérfano que llega a Madrid para trabajar con el influyente político y recibe el apoyo de una misteriosa protectora, quien lo ayuda tanto con consejos como económicamente. Calpena parece destinado a un futuro brillante, codeándose con lo más selecto de la sociedad, hasta que se enamora perdidamente de Aura, joven independiente hija de una comerciante de piedras preciosas, y decide romper con todo y con todos, incluida su enigmática benefactora. Esta trama folletinesca permite a Galdós retratar el auge del movimiento romántico de la época, por lo que no duda en dar protagonismo a poetas, novelistas y dramaturgos que se convirtieron en sus máximos exponentes. En el plano histórico, la novela se centra en la figura de Mendizábal en el momento en que pone en marcha su proyecto de desamortización de bienes de la iglesia, y su posterior caída en desgracia. No es, quizás, la mejor entrega de la serie, y se echa en falta la acción que sí estuvo presente en el volumen anterior, pero cumple su función como introducción a las distintas tramas que se desarrollarán en las siguientes novelas.
Este Episodio narra en un segundo plano la desamortitzación de Mendizábal. A pesar de tratarse de un tema tan clave de la historia, Galdós pone el foco en la parte más folletinesca de la historia y se concentra en el lío amoroso de Fernando Calpena y Aura. Me ha costado más esfuerzo leerlo que el resto de Episodios. Seguimos 💪
Estamos dentro de la tercera serie de los Episodios Nacionales, formada por diez libros, este es el segundo de ellos y relata la vida y hechos de Mendizabal. Como el autor suele hacer, desarrolla dos historias en paralelo, la historica centrada en el personaje y otros novelados que teniendo alguna relación con él viven sus aventuras en paralelo. En este libro es mas significativa la vida de los personajes de novela que los históricos, de hecho la vida de Mendizabal se trata muy superficialmente y desde luego el libro en ningun caso puede considerarse una biografía del protagonista. Como todos es interesante, entretenido, bien escrito y permite hacerse una buena idea de como era la sociedad y por tanto el ambiente que se vivía en el país mientras que el protagonista realizaba sus significativas modificaciones legales para acabar con el importante patrimonio en poder de la iglesia y ordenes religiosas.