Nunca he sido muy fan del siglo XVI. Ni artística ni geopolíticamente hablando. Las putas guerras de religión de la Reforma protestante, los programas urbanísticos de la centralización monárquica, esa insufrible pugna en la historia del derecho entre el derecho a la resistencia y el protoabsolutismo, el canon vitrubiano, EL PUTO LUTERO DE LOS COJONES, etc. Este ejemplar no hace milagros: la arquitectura renacentista europea es tan apasionante como aprender gramática nepalí, pero hay que reconocer que el trabajo de síntesis y sistematización de la información del autor es ejemplar para hacerlo todo aprehensible. Incluso hay espacio para alguna que otra observación perspicaz acerca de prejuicios que los profanos solemos tener acerca de la representación de estos lenguajes artísticos que enriquecen notablemente el texto. Otro punto a favor que me ha gustado mucho ha sido el detalle de, a la hora de comentar e interpretar una obra plástica (usualmente pintura), el autor se apoye en el bagaje estético y filosófico de la época de manera claramente referenciada (cosa que lamentablemente no siempre lo he visto hacer tan adecuadamente dentro de esta colección)