La lanza de Izanami es una historia en un solo volumen de menos de 200 páginas, lo que hace que el libro se lea rápidamente, a pesar de los nombres propios en japonés.
La historia comienza cuando el protagonista se despierta en medio de los campos de arroz sin recuerdos y se da cuenta de que está muerto. A partir de ahí, inicia una investigación con la ayuda de dos fantasmas más para descubrir cómo murió.
Así pues, la novela es una reflexión sobre la vida y la muerte y sobre el más allá. Además, a lo largo de toda la novela vemos la importancia de la familia; en el libro aparecen, por un lado, el padre y el hermano del protagonista, con quienes no comparte mucho la manera de ver el mundo, y por otro, la esposa y la hija, que lo son todo para él.
Me ha parecido curiosa la manera en que está narrado el libro: el protagonista se dedica a contarles a sus compañeros todo lo que va recordando de su vida, y son justamente estos diálogos los que nos dan el contexto a los lectores.
Me han gustado bastante todos los personajes, ya que, incluso con un libro tan corto, la autora nos presenta sus motivaciones y sus miedos. El que más me ha gustado es Annika; si lo leéis, entenderéis por qué.
En conclusión, si buscáis un libro corto, de lectura rápida y con una historia cautivadora que, además, aborde temas trascendentes como la vida después de la muerte, no os perdáis La Lanza de Izanami.