Una mujer que acude a funerales online, una niña que encuentra un nuevo sentido a la resiliencia, un concurso de Candy Crush para salvarnos del fin del mundo… Los cuentos de 'Ahora que nadie nos mira' comienzan en un presente que se experimenta como distópico y avanzan hacia un futuro cada vez más lejano. A través de una mirada tierna e irónica, los relatos nos conducen a un lugar distanciado desde el que observar nuestra propia vida.
Relatos protagonizados por mujeres en momentos de cambio, crisis o estupor es, sorprendentemente, mi zona de confort. Así, no es raro que haya disfrutado muchísimo de la colección de cuentos con los que debuta Paula Camino.
Estas historias que os animo a leer dejándolas respirar y no todas seguidas, para darles la reflexión y entidad individual que merecen, viven entre lo cotidiano y lo extraordinario. En la mayoría de los relatos encontramos sucesos, ambientes y personajes que todos conocemos o, incluso, somos en un determinado momento de nuestras vidas. Tienen la capacidad de desbloquear recuerdos y de poner delante de tus ojos algunos de los miedos en los que te esfuerzas en no pensar. Pero también son cuentos que ayudan a deshacer nudos internos, emociones enquistadas, poniendo un espejo delante de ti.
Me ha gustado mucho, porque últimamente estoy viviendo mi era turbia, que la mayoría de los textos tienen un regusto oscuro, especialmente aquellos que tienen que ver con la infancia y el trauma de crecer. Otros temas que encontraréis son la soledad, maternidad y la terrible y omnipresente sensación de no pertenencia y no encontrar tu lugar.
Honestamente, no puedo decir que sean relatos alegres, pero tampoco son tristes. Se mueven en el ámbito del drama cotidiano, ese que tenemos tan normalizado que muchas veces ya no lo detectamos como tal en el día a día y solo abrimos los ojos ante él cuando lo ves por escrito.
Por si os apetece comparar cuando los leáis, mis favoritos han sido ‘Cena de cartílago’ y ‘Habituario’. Este último, se mueve entre la distopía climática, Black mirror y cómo viviremos en unos años si todo sigue así; actualmente estoy transitando un duelo horriblemente doloroso y el final de este cuento fue un abrazo que no olvidaré jamás. Así ya solo por eso, gracias Paula por escribirlo.
Cuentos para todas las que nos hemos sentido como la protagonista de Fuera de cobertura, es decir, «como si estuvieras en la arcada de un mundo que te quiere expulsar».
Son personajes solitarios, perdidos, que habitan un futuro que tenemos cada vez más cerca, en que el individualidad nos engulle a pesar de que seguimos buscando conectar con las personas que nos rodean.
Son cuentos con capas que, a pesar de dotarse de una narración fresca y original, esconden una crítica y reflexión filosófica sobre el tipo de personas en que nos estamos convirtiendo y la clase de relaciones que estamos estableciendo.
He sentido el vacío de los personajes, muchas veces su incomprensión y desespero, pero he terminado el libro con un abrazo y una luz de esperanza. Mientras podamos conformar comunidad lograremos habitar un mundo que nos guste y nos meza con calma❤️.
“Ahora que nadie nos mira” nos acerca a través de breves relatos a distintas facetas de la vida, desde una visión universal pero también profundamente generacional, en donde abundan los sentimientos de vacío, de desaliento, de falta de horizontes, de un futuro que parece que viene a aplastarte y que no tiene normas claras o estructuras a las que aferrarse. Y, aún así, cierras el libro con una leve brisa de esperanza.
Paula Camino ha conseguido todo un mosaico de diferentes voces y estilos, en unos cuentos que adquieren más y más profundidad a medida que penetras en ellos. Son textos en los que tener en cuenta hasta la última frase, y que te dejarán pensando un momento antes de lazarte a por el próximo.
Un debut ilusionante y todo un catálogo de capacidades como escritora que seguro que se traducen en una carrera para tener en cuenta. Muy recomendable.
Todos habéis sentido miedo alguna vez. A las arañas, a la oscuridad, a los espacios abiertos, al mar. Sin embargo, durante los primeros años de vuestra vida, el miedo a decepcionar a unos padres es mucho más común de lo que crees. Un miedo a que ese hijo perfecto que ellos habían creado, no lo sea por un momento. Un miedo que se puede convertir en rabia, o incluso en lágrimas.
Como decía Perogrullo mucho antes que Quijote o Quevedo -el escritor, no el cantante-, en la historia siempre hay una primera vez. Y si hay siempre una primera vez, esta fue la primera en la que alguien te pidió una reseña de un libro. Ese libro tenía que estar en el blog. Entonces, el libro prometía. Encontrar el momento perfecto para abrir el libro y adentrarte en sus primeras páginas se demoró más de lo esperado, pero la prosa de Nuccio Ordine te tenía atrapado y cuando te encuentras en su océano de palabras, el frescor de sus referencias y su inteligencia te deslumbran hasta llegar a la orilla del final.
Llegó la noche y poco a poco se fueron encendiendo las lucecillas del salón de casa. Con la barriga llena y la mente en blanco, lista para la aventura, cogiste el libro y te dispusiste a empezar un viaje. Para ti, todos los libros son pequeños viajes a través de historias, cuentos, pensamientos, donde el autor nos deja una pequeña parte de si mismo. Y de repente, estaba dentro.
A lo largo de la infancia, esa época curiosa en la que los sentimientos son algo tan efímero y volátil que aparecen y desaparecen como fideos en una sopa de invierno, siempre has querido romper un molde. Un molde que se ha ido formando gracias a tus padres, tus profesores, tus amigos… pero una vez vas creciendo, una pregunta se va instalando en tu cabeza poco a poco; ¿cuándo serás capaz de crear tú mismo ese molde? ¿Cuándo serás capaz de romper esos moldes y hacerlos a tu medida?
Después de un largo análisis, crees que ese momento tampoco llega nunca. Vas creando, descubriendo, aprendiendo, pero los amigos siguen ahí, aparece gente nueva, una pareja, unos compañeros de oficina, un futuro casero al que hay que gustarle… Leyendo el libro, te queda claro relativamente pronto que ese momento que tanto deseamos, el momento de libertad ansiado desde la juventud quizá jamás llegué. Quizá jamás seas capaz de poder jugar en ese futuro que durante tiempo has deseado. Durante una época de tu vida, libertad es sinónimo a fiesta y alcohol, en otra, sabe a casa con jardín, en un futuro, huele a hijos, un Golden Retriever y felicidad conjunta, para finalmente llegar a una época en la que la libertad sea simplemente no pasar por el hospital, leer un libro en un banco y ver a esa familia que has creado crecer. Os volveréis a ver dentro de seis meses, dice la psicóloga.
Crecer, en tu caso, que habías pasado tu infancia en una isla donde en verano se vive hasta el extremo y en invierno todo se calma, fue necesitar una salida a una ciudad grande, sin darte cuenta de que en una ciudad el tiempo pasa como si hablase muy rápido, sin entenderlo. Corriendo de un sitio para otro, trabajando la mayor parte del día, esperando al metro, esperando en el super, esperando en un restaurante. Crecer, en tu caso, significó no valorar del todo eso que tenías en su momento y lanzarte al vacío del ahora.
Con esta novela de Paula, entras en una fase totalmente desconocida: reseñar la novela de alguien a quien conoces personalmente. Y si tuvieras que destacar lo mejor, sería esa segunda persona que gobierna toda la trama de forma invisible. Qué difícil es escribir en segunda persona y qué fácil lo hace. Ya te gustaría a ti hacerlo así. Siempre has soñado con escribir en segunda persona, desde que tu profesor de castellano te lo enseñó en tercero de la ESO. ¿Qué será de él ahora?
La consciencia es esa segunda persona con la que hablas en cualquier momento; en casa, en el trabajo, en una reunión… a veces, tiene forma de madre, de abuela, o de novia, y seguramente, aunque en ese momento no lo creas, van a tener razón. Da gusto hablar sin que nadie te interrumpa, porque hablar sin que nadie te escuche, eso es más común.
Ahora que nadie nos mira es un conjunto de relatos que está lleno de amor, pero también de desamor. Hay miedo, miedo a crecer, a fallarle a alguien, a seguir fallándote a ti mismo. Hay también un viaje en búsqueda de tu lugar en el mundo, aunque en ese viaje te equivoques una y otra vez de destino. Tiene lágrimas y discusiones. Tiene una infancia llena de amistad, de coreografías en los recreos, de castigos y de vacaciones en familia con el descapotable abierto. Tiene una historia familiar detrás, y muchos momentos de hablar con uno mismo. Tiene también mucha verdad; porque a veces, con la verdad basta. Ahora que nadie nos mira tiene 100 páginas. Ahora que nadie nos mira tiene 10 pequeños relatos. Ahora que nadie nos mira tiene todo lo que uno puede pedirle a una novela y tiene a una autora que sabe lo que quiere, una autora que ha hablado mucho con ella misma y ha aprendido a hablar contigo.
Hubo una época en la que todo parecía más sencillo, amable, como la playa por las mañanas. Sin embargo, tras haber leído esta pequeña historia, me quedo con el ahora, con los moldes, con mi familia, con mis miedos y con mis aprendizajes. ¿Cuánto falta para hacerme mayor? Tampoco tanto.
Un libro genial de relatos sobre la mirada, la percepción de los demás y del tiempo, de cómo esta mirada puede dar un pasito atrás, alienada, y observar a través de la tecnología o de un poquito de locura un mundo que poco a poco se aleja del nuestro en dirección a distopías cercanas.
"deseaba volver a casa y ver a mi madre para que suavizase todas las superficies, para que acolchase el mundo."
"Si desapareciese ahora mismo, nadie se daría cuenta."
"ya qué más da, podemos decir cualquier cosa"
"como orlas que reconocían su pertenencia a un grupo de personas, que celebraban su paso por una vida compartida."
"Entonces habríamos suspirado por lo bellas y fuertes que fuimos, como madres orgullosas de sus hijas"
Cada relato esconde una visión tierna, punzante y certera de la infancia, del crecer o de la búsqueda de uno mismo entre todo el ruido blanco, reivindicando la vuelta al juego como motor vital.
“Ahora parece que siempre fue así, que siempre tuvimos este espacio en el que convivimos y disfrutamos, en el que nos dedicamos a los proyectos que habíamos aplazado, en el que el tiempo no es el de la espera constante, sino que tiene la cadencia de un baile, el ritmo de un poema”
“La Merced abre la aplicación de recuerdos en su móvil. La imagino interrumpiendo tres veces al día sus partidas del Candy Crush para clicar en la notificación: “Tal día como hoy en…” y un año pasado en el que seguro que estaba menos sola.” se ha sentido íntimo como un diario…<3
Me ha gustado mucho. En general todos los relatos me han parecido bastante originales, ya que mezclan situaciones muy mundanas con toques de ficción que los hacen especiales de un modo u otro. Ha habido dos que me han gustado especialmente: cena cartílago y análisis sintáctico. Sin embargo, me ha parecido que a otros les faltaba profundizar un poco más en la historia, me han sabido a muy poco. Aun así, recomiendo la lectura sin duda.
Son historias cortas y casi TERAPEUTICAS: Cuentos que revelan lo que hay debajo del ser humano en distintas situaciones.
Es como ver desde fuera tu vida (si te sientes identificado con alguno de los relatos)
He tenido que parar a y reírme en alto porque la autora expresa exactamente lo que hemos sentido todos en esas situaciones. ¡ No son ni 100 páginas y lo releería!
Un paseo agridulce por un camino empedrado de relatos.
Cada uno de ellos nos muestra una cara de como somos o como querríamos ser, exponiendo pensamientos que muchas veces los propios lectores tenemos miedo a enseñar.