«A sus tres años Isabel Coixet aprendió una lección: la pantalla y la vida son dos mundos que colindan aunque no se comunican. »De ese temprano aprendizaje proceden los textos comprendidos en Te escribo una carta en mi cabeza. Porque podríamos decir que la niña crece, pero algo ?o mucho? queda de ella, siempre alerta, sentada en ese sillón que ya nunca abandonará y desde ahí, todo oídos, los ojos bien abiertos, atraviesa la realidad de la mando de las cartas que va escribiendo. Enamorarse del mundo tiene que ver con una renovada capacidad de sentir asombro, y es ese estado de permanente curiosidad el que hilvana estos textos en los que Coixet comparte su búsqueda de la singularidad ?a veces llamada belleza? y la encuentra en las cosas aparentemente más corrientes: un buen alimento, los cafés pendientes, su amor por las gafas, el vestido rosa de Greta Garbo, o la lluvia, que ya no es como la de antes. Son, pues, estos textos algo así como contraindicaciones, una invitación a cambiar de opinión, alejándonos del rotundo y del espejismo de las seguridades».
me ha gustado, pero me gustó más el anterior, no se me perdió fuelle en las últimas 100 páginas creo. pero coixet yo te quiero igual y voy a leer todo lo q escribas tkm
(2,5). Mira que me gustan los ensayos, los temas cotidianos y las banalidades que te hacen pensar, pero es que por desgracia son solo la mitad del libro, el resto (para mi) relleno, habla d cosas pero, eso, cosas, sin más. Muchas referencias cinematográficas de las que no tengo ni idea