Las historias de este libro nos provocan un estremecimiento, la calma del desastre, el irreductible miedo de hechos consumados, como la muerte y las pesadillas, con su escalofrío y estertor. El mundo de Corcuera es un mundo de contrastes, colmado de luz, sol y sequedad o, por el contrario, aterido de frío, solitario, oscuro, denso, donde las voces y siluetas juegan papeles protagónicos. Sus relatos se mantienen dentro de un mismo tono, la mayoría sucede en un ámbito campirano, con olor a tierra, a sequía, a pobreza, a campo mexicano. Una asimilación de la obra de Juan Rulfo descansa en estas historias. Detrás de cada una de ellas existen seres singulares, encerrados en la intensidad de su propio mundo, compuesto de lucidez y locura.
La narración es completamente parecida a la de Juan Rulfo. Es un libro basado en su narración, y que está en sintonía con la forma de escribir del mismísimo maestro. Cuando entras al mundo de Rulfo, o las personas entran al mundo de Rulfo; realmente no tienen nada que perder. Al principio no sabrán lo que sucede en la historia, pero es normal, después de leer y cuando hablen del libro todo se volverá sencillo. Y debo aclarar que es complicado escribir a la forma del maestro, pero no es difícil. Muchos cuentos fascinantes, que al principio pensé que no serían tan buenos… pero me arrepiento. Un agradecimiento a la autora por tan memorable obra y espero más de sus obras.