🇨🇺 Una reinterpretación muy lograda de un Dirty Dancing de nuestros tiempos, en el que sus protagonistas no solo rompen brechas sociales, sino de edad, cultura, familia, distancia...
🇨🇺 Micaela Estrada una belleza cubana de Camagüey, se casó demasiado joven, con un comemierda que solo la quería para ganar concursos de baile, por eso con veinticinco años ya era una mujer casi divorciada. Ella, mientras asienta su mundo tras su desengaño amoroso, se va a trabajar a Miami, al resort familiar que regenta su hermana mayor con su marido estadounidense.
🇨🇺 Nathan Anderson es un neurocirujano buenorro sacado de un capítulo de Anatomía de Grey, trabaja en un respetado hospital de Manhattan y tiene una preciosa hija en un hogar casi roto. Sus vacaciones familiares al resort Grande Waters en Miami son las ultimas en familia, antes de que el y Sophie firmen su divorcio y se lo digan a la pequeña Evangeline.
🇨🇺 Por casualidades que no voy a adelantar, Nathan y Micaela compartirán clases de salsa y bachata, un buen café cubano, canciones de Juan Luis Guerra, old cubans, puros, conversaciones con jergas de la tierra de Micaela, pasión desbordada y mucho más, porque para sentir no hace falta entender.
🇨🇺 Un disfrute de música y pasión, que te cuenta como todo romance puede tener su final feliz, todo es cuestión de dejarse llevar.