Fransa’da yaşayan eğitimli, varlıklı genç bir Alman kadın olan Mina de Vanghel, evli bir adama âşık olur. Ancak bu aşk oyunu gerçek bir saplantıya dönüşür ve kadın kahramanı deliliğin eşiğine sürükler. Mina karakteri geleneksel cinsiyet rollerinin tersine çevrilmesini temsil eden güçlü bir kadın olmanın yanı sıra ataerkil ve kadın düşmanı topluma dair somut gerçekliği de yansıtır.
Marie-Henri Beyle, better known by his pen name Stendhal, was a 19th-century French writer. Known for his acute analysis of his characters' psychology, he is considered one of the earliest and foremost practitioners of realism in his two novels Le Rouge et le Noir (The Red and the Black, 1830) and La Chartreuse de Parme (The Charterhouse of Parma, 1839).
“Sus ojos, atentos y apasionados, seguían los rápidos movimientos de las nubes. «Sombras de mis antepasados —meditaba—, reconoced vuestra sangre; soy valiente como vosotros. No os espante el extraño atuendo en que me veis, seré fiel al honor. Esta llama secreta de honor y de heroísmo que vosotros me habéis legado no encuentra nada digno de ella en este prosaico siglo en que el destino me ha puesto.»”
Un relato breve, de menos de cincuenta páginas, donde reaparece el sello stendhaliano por excelencia: un personaje que acapara la escena con la fuerza de su singularidad. Sin embargo, esta vez la construcción del personaje no me resultó del todo verosímil. Frente al realismo psicológico que caracteriza al autor, Mina, con su alma alemana indómita, que peca y se vanagloria de su excepcionalidad, termina por parecer más ridícula que heroica, tomando decisiones que, quizá debido a la brevedad del formato, carecen de la coherencia interna que distingue a los grandes personajes de Stendhal. De los relatos que he leído de Beyle, este es, sin duda, el que me ha parecido más flojito de papeles. La escena en que Mina se disfraza de sirvienta resulta confusa y, me atrevo a decirlo, banal —por primera vez empleo esta palabra para la obra de Stendhal—. No hay aquí la grandeza trágica de esas almas italianas que nos cautivan en La cartuja de Parma o en las Crónicas italianas; en su lugar, encontramos un idealismo germánico que se queda en la superficie, un misticismo sin hondura, apenas esbozado y poco explorado por el autor. Stendhal, tan lúcido al capturar las pasiones humanas en conflicto con la sociedad, parece aquí haberse conformado con un estereotipo: la mujer exaltada y romántica cuyo dramatismo roza lo melodramático sin alcanzar la verdad psicológica que esperamos de él.
Une histoire qui, je dirais, mélange des aspects de Candide de Voltaire et des Liaisons Dangereuses de Laclos. La fin est fatale mais un peu facile et inattendue, on dirait que Stendhal ne savait pas comment terminer l’intrigue. La morale un peu classique: l’amour mène à des comportements qui sortent de toute logique et même des valeurs initialise d’une personne (ici les valeurs chrétiennes de Mina de Vanghel).