La escritura de Alejandro Zambra es hipnótica.
Camilo, ahijado de Hernán, padre de quien narra, es decir, del propio Zambra. Camilo padre, amigo de Hernán quien se exilió en Francia después del golpe militar. Camilo hijo se quedó en Chile. Camilo hijo fuma, es amante del rock, escribe poesía, no le gusta el fútbol y cuando lo llevaban al estadio le hacía barra al árbitro. Así de particular era Camilo.