Con solo empezar a leer un par de párrafos, Germán consiguió atraparme, y no solo por la trama, que empieza bastante bien y yendo al grano, con lo que te esperas encontrar tras leer la sinopsis, sino que consigue que me quede leyendo y descubriendo la novela por el buen lenguaje sencillo y para nada enrevesado que usa para contarnos la historia (y no solo en esta, su anterior novela, Lluvia negra, está igual escrita). Algo que me encanta de Germán es que, a pesar de tener más de 450 páginas, la novela no llega a ser para nada pesada en ningún momento, debido a que no lleva ningún relleno. En todo momento están pasando cosas. O cuando no pasan, nos da información para ir entendiendo todo y sacando teorías. Me ha gustado mucho encontrarme con tantos personajes, aunque en algún momento (más bien al principio) no llegaba a recordar quién era, pero Germán parecía meterse en mi mente y saber qué pensaba, pues par de líneas después ya me contaba el papel del personaje.
Leer a Germán en este nuevo género ha sido bastante agradable. Nunca había leído Ciencia ficción y empezarlo de la mano de Vega ha sido entrar por la puerta grande. Aunque sea un género distinto a lo que suele escribir, sigue estando toda su esencia en cada escena descrita.
A pesar de tener más de 20 páginas por capítulo (me encantan los capítulos cortos) puedo decir a favor de Germán que no se hacen largos a la hora de leerlos. Pues son tantas las ganas de querer seguir conociendo más de la trama que, sin enterarme, acababa el capítulo sin enterarme.