La quietud puede ser tan deseable como inquietante. Puede ser un destino, un paréntesis en la vida o un pozo ciego. En este libro que aloja relatos de una melancolía espeluznante, la quietud aterroriza, ya sea cuando la Diabla aguarda para castigar de manera inesperada a quien le ha faltado el respeto, cuando una comunidad pueblerina se reúne para perpetuar sus rituales o cuando no hay dolor ni químicos que puedan ocultar el moho que se ancla en un alma en pena.
Con carácter incisivo, Melisa Corbetto nos ahoga en una marea de pétalos mientras la vida se desgarra en el corazón de una escritora que se debate entre el talento innato y los abismos de la locura.
Nació en Navarro, Buenos Aires, en 1990 en una casa llena de mujeres fuertes y libros. Se dedica a la literatura y la difusión de la lectura desde su adolescencia.
Estudió Dirección y producción de cine en el Cievyc y más tarde Edición en la UBA.
Actualmente dirige un sello de ficción juvenil mientras escribe sobre treintañeras y fantasmas.a
Vive a caballo entre el pueblo y la ciudad desde hace años y en su tiempo libre recomienda libros en su Instagram @vestidadefantasma
Lo que tiene Melisa de buena lectora, también lo tiene de buena escritora. Es que tanta lectura encima se ve reflejada en la belleza de estos relatos que van desde lo macabro hasta lo dramático. Tiene unas vibras muy Shirley Jackson, y eso me gustó mucho.
Querido autor, Quiero que sepas que quiero reseñar tu libro, pero se me dificulta un montón. Puedo hablar del libro con mi madre, y ella entiende. Pero una persona cualquiera no va a comprender nunca de verdad el nivel de conexión que experimenté con tu obra. Vos tampoco, asumo, a menos que te cuente muchas, muchas cosas, pero, si lo hago, probablemente pienses que soy una loca, o una stalker (y tendrías razón). Lo primero que tenés que saber de mí es que me resulta nauseabundo el olor del floripondio; lo tuvimos que sacar del jardín porque, cuando caía el sol, el aroma inundaba el comedor, y yo no lo soportaba. También deberías saber que, hace unos años, un chico en la calle me dijo "señora" y me desestabilizó. Era la primera vez que me llamaban de esa forma. Señora. Quedé turbada hasta que, al día siguiente, vos twiteaste que alguien te había dicho señora por primera vez. Desde entonces todo fue una cosa de locos; mi realidad parecía sacada de un thriller con un fuerte simbolismo de espejos, porque vos mencionabas algo al pasar en tus redes sociales y yo quedaba anonadada, en vistas de que eso mismo que vos contabas a mí me había pasado, o lo mismo estaba sintiendo. Ya fuera algo sumamente íntimo o una anécdota laboral, una situación cómica con un miembro de la familia o haberte puesto una remera del revés, comencé a notar que, como mucho con una diferencia de algunos días, yo había experimentado una situación similar, o iba a hacerlo. Lo atribuí a la edad. Es lógico. Y cada nueva coincidencia fue un nuevo comentario del que reírme con mi madre. Y nunca se lo mencioné a nadie más. Dos veces es coincidencia, ¿pero múltiples? Bueno, en fin, digamos coincidencias. El tema es que las coincidencias no terminaron ahí. Porque después llegó tu libro. Y en el libro me encontré muchas veces a mí misma. Mis pensamientos, mis acciones y reacciones, mis realidades, mis sentimientos. No te voy a mentir. Con los dos primeros relatos se me dificultó un poco conectar. Aunque todavía sigo en el pueblo donde transcurre el primero (de verdad, me costó unos cuatro días salir completamente de ese escenario, perdí dos días de mi realidad), no pude acompañar a la protagonista en su viaje de… aceptación, digamos. Me resultó brusco y cercenado. No pude entender todas sus motivaciones, y las que entendí no las compartí. Fue raro. El segundo relato tal vez me hubiera gustado más de no haber leído lo último de Enriquez hace poco, y nuevamente me vi muy distinta a nuestro personaje principal. Es cierto, cierro los ojos y veo el barrio, veo el altar, veo el salón, veo todo. Pero no soy yo quien recorre las páginas. Con todo... ¿A partir de “Miércoles de sudestada”? Estoy limpiando los hongos de las paredes, todavía. Es horriblemente inmersivo, tu libro. No te suelta. Leés cómo la protagonista se funde con la pared y experimentás cómo tu propio cuerpo va fundiéndose con el libro. Sentís el frío, olés la lavandina, te arde la garganta, tocás esa pared resbaladiza y cerrás los ojos y querés fusionarte con esa humedad viscosa y helada que acalla, que aquieta. Leí el libro de martes a jueves. Llovió toda esa semana. El martes llegué a casa con unas velas que sabía que mi madre quería. También con flores para ella. Y una golosina para mi sobrino. A la noche, llorando, les recriminé que yo estaba siempre ahí, para todos, y nunca nadie estaba ahí para mí. Nunca nadie hacía nada por mí, como yo lo hacía por el resto. Que nadie me quería como yo los quería a ellos. Que por qué las flores nunca son para mí. Que por qué nadie me dijo que mirara I saw the TV glow, si yo siempre recomiendo una película cuando sé que a alguien le va a gustar. ¿Es que no tengo a nadie en mi vida que piense en mí? Y me dormí llorando, y triste. Y al día siguiente volví a abrir el libro y me encontré leyendo exactamente las mismas palabras que habían salido de mi boca la noche anterior en uno de tus relatos. Lloré otro poco. Me pasó lo mismo con un montón de cosas. Con decenas de frases que resalté y que si las muestro nadie va a entender, excepto Ramona. Capaz. Porque no sé si alguien sabe que desde antes de la pandemia quiero escapar de acá; salir de esta ciudad, de esta vida preprogramada que tengo, del colectivo y la avenida, y de los edificios donde no conocés a tus vecinos; que quiero vivir en el pueblo donde nació mi viejo. Quiero sentarme a la sombra de un ombú y ver la tarde pasar mientras disfruto el silencio del lugar. Un pueblo chico. Tranquilo. Quieto. Así que varios pasajes resonaron conmigo a ese respecto, también. Vos sabrás bien cuáles. Y eso, autor. Agradezco que los relatos hayan ido perdiendo furia a medida que avanza el libro, porque la furia está muy bien, pero es mejor cuando da paso al sosiego y a la introspección, a la calma… A la quietud, digamos. A esa que te permite parar el frenesí del día a día y volver a vos, a tu verdadero yo, a tus raíces. Voy a quedarme pensando en este libro mucho, mucho tiempo. Espero volver a él y reencontrarme muchas veces, en los mismos pasajes y ojalá que en otros nuevos, porque a veces necesito el recordatorio de quién soy. Sé que son relatos de terror. Pero yo agradezco a este libro por ser espejo.
La Quietud es sin dudas terrorífica. No necesariamente porque haya monstruos en la oscuridad (que a veces los hay) o porque una horda enojada esté lista para impartirte el peor de los castigos (que a veces sucede), sino porque te apreta de a poquito la garganta hasta que te cuesta respirar.
La forma de escribir de Meli te es familiar y no a la vez, te narra historias conocidas y no a la vez, te invita a experimentar cosas horrendas y dolorosas a la vez de que te empuja a apartarte, no vaya a ser cosa de que también te toque a vos. Porque "La quietud" no es un libro de terror como quizás muchos no asiduos al género conocemos, es peor: te hace acordar a tus miserables días de estudiante, a cuando estabas cuidando a tu mamá que estaba a nada de morirse pero no se terminaba de morir, a esas construcciones sociales contra las que te vas rebelando pero que de a poco te van atrapando hasta que te sentís mitad cómoda mitad incómoda en sus brazos.
Me gustó muchísimo este libro y probablemente lo relea en el futuro. Es incómodo y feo, en el mejor de los sentidos. La vi muy reflejada a Meli en él (lo poco/mucho que la conozco), pero también me vi reflejada yo. En lo que cuenta, en cómo lo cuenta, en las sensaciones que te genera al leer estas historias.
Creo sinceramente que Meli debería escribir más porque sin dudas leería más libros escritos por ella.
Dos imperdibles: "La Diabla" (mi favorito) y "La Quietud". Dos caras totalmente distintas de esto que narra Meli pero a la vez las siento muy parecidas: lo que parece un castigo, lo sea o no, el buscar soluciones que no siempre llegan y simplemente el hecho de tener que esperar. En estas historias se esperan dos cosas totalmente distintas, pero en ambas se espera.
Reseña N°80 del 2024 OBRA DEBUT, CON POSIBLE INSPIRACIÓN DE MARIANA ENRIQUEZ
Había descubierto su primer escrito en la antología Esos raros relatos nuevos y desde entonces, quise saber más. Tuvo que pasar varios años para que este libro saliera a la luz. Para quienes la siguen en redes, saben muy bien que su trabajo de editora para el público juvenil difiere mucho en sus gustos literarios como lectora ¿Por qué digo esto? En esta ocasión, ella elige el tópico "pueblo chico, infierno grande" desde un arista que suele quedar relegada o en un segundo plano. Fraccionado en 4 partes, estos 7 relatos se pueden leer de manera independiente o en orden como si de un mismo universo se tratara. Con posible inspiración de Mariana Enriquez, estaremos rodeados de ritos y humedales, ante un halo de melancolía. No voy a negar que el que le da título al libro fue el que más me llegó (me emocionó y tuve que parar por un momento, porque lo sentí tan real). De lectura lenta pero necesaria, está apuntada a un público selecto... el que atravesó duelos, pérdidas y se siente desolado mientras la vida sigue y solo está en nosotros en hallar la respuesta para atravesar dichos obstáculos.
PD:quiero abrazarte Meli y decirte lo valiente que sos en plasmar lo que nadie se atreve a hacer/decir. El final me pareció certero y como me gusta a mí.
FRASES DESTACADAS
Por eso encajas en el submundo y aprendiste a sentirlo tuyo (..). Tan rico. Tan atmosférico. Te gusta que te mantenga en alerta permanente. Te gusta que nadie te mire dos veces o, por el contrario, fijo, con insistencia. Te gusta que todavía te dé un poco de miedo. Siempre encajaste con los marginados.
Porque ahí, en la melodía del filo y el vacío, supo que la sobrevida era peor que la muerte y que morirse no era solo cuestión de tiempo sino también de voluntad. Y que sin duda la muerte era quedarse quieto. Que, a fin de cuentas, igual siempre nos morimos solos. Y que la quietud solo es deseable mientras ruge la tormenta.
«Lo de tener un agujero en el pecho no era una metáfora cursi sino la más incomprensible de las realidades.»
Qué maravilla fue leer a Melisa Corbetto. La sigo desde hace muchos años y estaba muy emocionada por leer su libro. Fue todo lo que esperaba y más 💜
Este libro es un conjunto de relatos que incluyen los más oscuros pensamientos de sus mujeres protagonistas, que te escandaliza y cautiva en partes iguales. Son pecadoras pero también son víctimas. ¿La quietud está acabando con ellas o las está salvando? Qué espectáculo leer ese sentimiento de plenitud cuando se dejan llevar y dejan salir sus más oscuros y nostálgicos sentimientos.
Hay pensamientos crudos, corazones agrietados, heridas abiertas, imágenes falsas, remordimientos, venganzas, locura y depresión... Tantas cosas de las que habla este libro, todas de mujeres vestidas con sus penas y glorias.
La descripción de la ambientación, los lugares y las sensaciones es magistral. Es la dosis perfecta para ser una narración cautivadora y difícil de abandonar. Como lector te sientes en el momento, te envuelve el lugar, los olores, los colores y los movimientos. Todo tan bien creado y situado. Esto fue lo que más me gustó, el estilo de narración de la autora. Ahora sé que leería cualquier cosa que escriba.
De verdad no se pueden perder este libro si quieren leer algo que los impacte y absorba. Es difícil de soltar. De mis mejores lecturas del año 👌🏻
Este libro de relatos tiene absolutamente TODO lo que amo leer cuando de historias crudas, perturbadoras y turbias se trata. Melisa recorre los miedos, horrores, obsesiones en lo cotidiano, y en esas oscuridades que pueden emerger en cualquier momento. Ellas. Nosotras. Se grita, se expulsa el hartazgo, el enojo. La ambientación en cada relato es supremo. Y en este tipo de libros es esencial sentirlo en la piel. "LA QUIETUD" lo logró y ¿saben qué? lo intuí. Sabía que me iba a gustar lo que escribiera Melisa porque sus gustos de lectora son similares a lo que yo leo, y el camino estaba preparado para disfrutar y sufrir con las historias que escribiera. Así como puse un postit en la libreria donde trabajo, lo dejo acá también: este libro es ideal para lectores de Mariana Enriquez, Luciana De Luca y Samanta Schweblin. Y LO DEFIENDO FUERTE ✨️🍃
Me llevó mucho tiempo leerlo pero porque quería disfrutar cada una de las palabras. Es un libro hermoso, desde la terrible oscuridad hasta la nostálgica luz. Seguramente lo vuelva a leer.
Este libro es una serie de relatos más o menos independientes con temática entre el realismo mágico y "terror", y lo pongo entre comillas porque lo es la teoría pero no en la práctica.
Me ha costado muchísimo acabarlo y eso que la mayoría de capítulos eran cortos y el libro no supera las 200 páginas. Pero son historias aburridas en mi opinión, no hubo ninguna que me tuviera en tensión o me generase cierta curiosidad de saber más.
El estilo de la autora me parece extremadamente redundante, con descripciones soporíferas y en ocasiones tan enrevesadas que tenía que volver a leerlas.
No está escrito en castellano, esto no es ninguna crítica o un punto en contra, es solo un apunte por si decidís leerlo y no estáis acostumbrados, que lo sepáis.
Si que puedo decir que como aspecto muy positivo tenemos muchísimas reflexiones sobre la vida, la soledad, los cambios que se producen cuando nos pasa algo traumático... Creo que la autora se ha recreado mucho en ese tipo de cosas y no ha terminado de desarrollar mejor el tema principal de los relatos.
La quietud puede ser tan deseable como inquietante. Puede ser un destino, un paréntesis en la vida o un pozo ciego. En este libro que aloja relatos de una melancolía espeluznante, la quietud aterroriza, ya sea cuando la Diabla aguarda para castigar de manera inesperada a quien le ha faltado el respeto, cuando una comunidad pueblerina se reúne para perpetuar sus rituales o cuando no hay dolor ni químicos que puedan ocultar el moho que se ancla en un alma en pena.
Con carácter incisivo, Melisa Corbetto nos ahoga en una marea de pétalos mientras la vida se desgarra en el corazón de una escritora que se debate entre el talento innato y los abismos de la locura.
Sin dudas este librazo es una pieza sobre los detalles. Lleno de ELLAS, perturbadas, obsesivas, enojadas. Increíbles, las protagonistas son todas una pieza exquisita que caracterizan un subgénero de terror por si mismas.
La escritura de Meli es espectacular, genera una cercanía impresionante y a la vez ganas de sentirte lejos para que no te pase nada de lo que atraviesa a estos narradores. El género no es de mis favoritos sin embargo lo disfruté mucho. Mis favoritos fueron la diabla, a un paso del paraíso y la quietud, con este último lagrimee en el colectivo; ahí fue cuando me terminó de comprar.
La quietud es el primer libro publicado de Meli y ya con eso como de la old school de blogueras argentinas tenía que leerlo. Además me había gustado mucho su cuento en Esos raros relatos nuevos y me intrigaba con lo que nos íbamos a encontrar en este. El libro está dividido en cuatro partes y entre ellas tenemos unas páginas que no son cuentos o capítulos de por sí pero le dan un hilo conductor y una cohesión a todo el libro. A veces leyendo esas partes quedaba confundida, es como un alter ego de la autora, un autor ficticio creado por otro autor, metaliteratura eres tú (? Es una antología de diferentes relatos pero como dije no están desconectados. No solo por esta autora ficticia que va dándole vida y voz a las historias de distintas mujeres sino por justamente los temas que son abordados en cada cuento. Todo el mundo que ya lo leyó habla sobre La diabla por lo que iba con expectativas de ese en particular, para encontrarme enganchada desde el primer cuento. Siento que cada uno me sorprendió y atrajo desde la primera página. Pueblada avivó mi lado chusma así que estaba intrigada por lo que pasó, por el romance prohibido, por la secta rara y las costumbres de ese lugar. La diabla fue creepy y siento que tuvo el final más impactante. De diosas y reinas me dio vibes a Las indignas con ese toque apocalíptico, tal vez me hubiera gustado que fuera más largo. Miércoles de sudestada me rompió el cora, tantas desgracias puede sufrir una mujer. Sí. Era angustioso leer su vacío y obsesión. Y hablando de angustia La quietud, el cuento homónimo al libro me pegó en una fibra sensible. Es verdad, todos somos un poco monstruos. Me gustó mucho, es sencillo de leer y podés empatizar con todos los cuentos. Como niñita nerd profe de lengua no pude evitar disfrutar los guiños literarios. Tenía algo de miedo de que por ser de "terror" no me gustara o enganchara. No es un género que lea a menudo por decir casi nunca y tengo prácticamente todos los libros de Mariana Enríquez (que es quien considero maneja este género de terror social en toda su obra) pendientes por lo que no podía ni comparar. Pero creo que más de terror es como de angustia o más espeluznante porque son terrores que viven con nosotros. Cosas que nos pueden pasar. Terminé el libro lagrimeando porque tiene cosas ciertas pero inventadas. Y soy fácil de poner emocional.
"A veces se preguntaba si amaba tanto la soledad porque realmente le gustaba estar sola o si era simplemente porque sabía que era pasajera". 🧖🏻♂️ La quietud está en todas partes y no siempre es bueno tenerla presente como esa calma perenne que no puede alcanzarnos, porque a veces la quietud es caos también, es aquello que escapa de nuestro control. Es quietud y es prisión también. Es estar atados mientras nos lleva la corriente, presas de la sangre, de la culpa y los recuerdos. ☕ Hace mucho tiempo que no leo un libro que, dentro de lo mundano y corriente pudiera invitarme a entrar en sus páginas. Hubo intentos si, pero me sentí mas echado que ignorado, pero con este libro pude incluso hasta identificar ciertos aspectos que solo pueden ser inherentes al sentir de uno mismo en el espacio y tiempo que nos toca vivir.
"A veces sentir era un acto de valentía tan grande como liderar un pueblo y no todos habían nacido para eso".
Yo vivo en un pueblo que se da ínfulas de ciudad y no lo digo renegando o como algo negativo, después de todo tener un par de plazas, semáforos y ´´centro´´ con algunos comercios no te hace ciudad, siempre he creído que es la gente, las generaciones que no pueden cortar el lazo. Y tenemos nuestros personajes y mitos y leyendas urbanas y obvio el pute del que se enteran todos al otro día y hasta cuando te tomas un taxi no das la dirección con calle y altura sino con una referencia a tal quiosquito, esquina o ´´al lado de…´´. Y es tan ciudad que un día cualquiera te podes quedar 15 o 20 días sin agua (en pleno 2025) y ahí si que la gente sale a hacer una ´´pueblada´´ en reclamo. Una ´´pueblada´´ por la ciudad. 🪔 Creo que La Quietud logra recordarnos todo eso: nuestros lazos, lo que callamos por vergüenza, lo que queremos ignorar mientras estamos despiertos y nos ponemos esa mascara para salir a recibir el día y mezclarnos con quienes no queremos ver. Nos recuerda que el terror vive en cada esquina de nuestra memoria y que la nostalgia es el moho que nos va comiendo por dentro. Es cotidiano, si; y es terriblemente inevitable. 🌕 Un excelente comienzo para @vestidadefantasma y me pregunto si será imprudente de mi parte esperar mas obras.
Sin ningún lugar a dudas este fue el mejor libro que leí en el año, y tampoco tengo dudas de que algún otro lo pueda superar. Meli escribe de una forma familiar, cercana y aún así preciosa. Me sentí conversar mucho con sus personajes con los que no tengo nada en común pero aún así logré empatizar muchísimo. Vengo de algunos años en los que leer me cuesta horrores, y con este libro me encontré recuperando la costumbre de leer en todos lados, de necesitar como una adicción saber qué viene después.
La quietud es una antología cruda, que revuelve un poco en la mierda de nuestras emociones, para recordarnos que somos humanos, reales, imperfectos, y que en esa imperfección es donde hay historias para contar. Creo que a diferencia de las reseñas que anduve leyendo "Raíces" fue el relato que más de cerca me tocó. Me gustó muchísimo la forma de relatar algo que, por lo menos para mí, nos pasa mucho al pensar en la familia y de dónde vinimos. "La Diabla" me pareció sublime y siniestro pero hermoso. Una historia fuerte sobre una mujer fuerte y buena y, por lo tanto, muy peligrosa. También disfruté terriblemente de la familiaridad y la cercanía de "Miércoles de Sudestada"; tal vez fue otro de los que más cerca de casa tocó.
Sin lugar a dudas este libro es un homenaje hermoso al feminismo y al poder femenino, a la humanidad, a la crudeza y a la pasión. Absolutamente uno de mis favoritos.
Últimamente las autoras argentinas están tomando fuerza en muchos lectores, de ahí que autoras como Mariana Enriquez, Dolores Reyes, Samanta Schweblin y más se vean constantemente en recomendaciones. Melisa Corbetto, coterranea de estas grandes escritoras hace sus pinos con este libro para estar en boca de todos.
La quietud es un libro de siete relatos donde las mujeres son las protagonistas. Cada lúgubre relato nos lleva por sensaciones como la desesperación, el miedo, la sosobra y la tristeza.
De los siete, mi favorito fue la diabla porque su final me sorprendió. Sin embargo, debo decir que en partes la narración me pareció un poco lenta y hasta aburrida. Antes les huía a los libros de cuentos y relatos, pero últimamente los estoy leyendo más y los disfruto mejor.
La quietud es un libro ideal para la época halloweenesca porque a veces apetece hacer lecturas incomodas y algo oscuras sin necesidad de pasar miedo.
《A lo mejor por el pueblo, por esa cosa que corría entre el hierro de su sangre, por ese lazo maldito que la tenía atada del ombligo y no pensaba soltarla nunca, que le daba cuerda limitada y la traía de un tirón si pasaba mucho alejada.》
En cierta forma no sé si me encuentro en condiciones para calificarlo, entré pensando que iba a ser terror de otro estilo y me encontré con algo mejor. Me topé con que al terminar cada parte de alguna manera me quedaba dándole vueltas, sobrepensándola, reinterpretándola, sobresintiéndola (no existe esa palabra pero no encuentro una que pueda dar dimensión a la experiencia así que la voy a dejar, ok?).
Quiero agregar que la parte que más me gustó fué "La quietud", relato que me conmovió, dejándome con un nudo en la garganta y un dato no menor: el hecho de que el inicio de este relato sea un fragmento de "The lakes" de Taylor Swift fué el motivo por el que me interesé en esta lectura, dejo constancia de que vivimos en el mundo de esta mujer, nosotros solo estamos de paso.
Me costó un poco iniciar cada relato pero una vez se supera esa fase inicial las historias empiezan a tomar un buen ritmo , los finales me han gustado. La diabla y la quietud son mis favoritos.
La Quietud puede ser tranquila y también puede ser tenebrosa!! Estos varios relatos sobre la quietud, algunos más tenebrosos que otros!! Me gustaron mucho los relatos, en especial el de La Diabla, me sorprendió mucho ese final!! Para los fans de los cuentos de terror gran libro!!
¡Hola, aficionados 🤓! ¿Cómo están? ¿Suelen leer libros de relatos? ¿Cuál fue el último que leyeron?
📅 Hoy les quiero hablar de “La quietud” de Melisa Corbetto
✍️ “La quietud puede ser tan deseable como inquietante. Puede ser un destino, un paréntesis en la vida o un pozo ciego. En este libro que aloja relatos de una melancolía espeluznante, la quietud aterroriza, ya sea cuando la Diabla aguarda para castigar de manera inesperada a quien le ha faltado el respeto, cuando una comunidad pueblerina se reúne para perpetuar sus rituales o cuando no hay dolor ni químicos que puedan ocultar el moho que se ancla en un alma en pena”.
✍️ “La quietud” fue mi primer acercamiento a la pluma de Meli y quedé fascinada con su manera de escribir, los detalles que nos brinda en cada relato, como nos envuelve con sus historias y nos hace sentirnos protagonistas. Mi amiga Cami de @bookmilla supo expresar muy bien porque la quietud conecta tanto con sus lectores, y es porque Meli a lo largo de estas cuatro partes de las que está compuesta el libro, nos narra emociones. Y al estar leyendo todas estas emociones siempre vamos a encontrar cosas que nos interpelan y nos hacen ser protagonistas de este libro.
Más allá de todo esto me gustó que los relatos se sientan conectados entre sí, que se vuelva sobre lo ya leído y que Meli explore varios géneros sin perder la esencia del libro. Si tengo que elegir un solo relato me quedo con “La diabla” porque ahí sentí el verdadero miedo, ese escalofríos que nos recorre al leer en la quietud de nuestro hogar, conectando tanto con el relato que hasta perdemos de foco lo que pasa alrededor nuestro.
Decidí leer este libro cuando vi que la autora puso en Instagram que era perfecto para treintañeras enojadas. ¿Acaso me estaba hablando a mí? Qué bueno que seguí mi instinto y decidí comprarlo.
Este es un libro de historias, de relatos. Son relatos que, de alguna manera, están relacionados entre sí. A su vez, se divide en cuatro partes: El horror, La ira, La quietud y La salida. Las distintas partes nos presentan historias de géneros distintos, habiendo una cosa oscura de fondo que conecta todo.
A lo largo del tiempo que me llevó leerlo (me gustó tanto que lo terminé en menos de 24hs), no pude evitar pensar en Taylor Swift. La escritura de Melisa tiene algo que me llevó mucho a la escritura de Taylor. Nos cuenta historias, sí. Pero lo mágico no está en los sucesos, sino en las emociones que transmite. Está narrado de una manera en la que no pude evitar sentir las distintas emociones de cada historia como si fuesen propias. Pude sentir la desesperación, el vacío, la tristeza, la monotonía de una vida deprimida, el desinterés cuando ya nada tiene sentido, la nostalgia e incluso la felicidad que se encuentra a veces en esa nostalgia.
También amé que se sintió como si todo esto fuese real. No sé si lo inspiró en su vida, si se basó en personas que conoce o historias que conoce para escribirlo, pero sentí que todos los personajes que aparecieron eran personas reales. De esas que quizás te cruzás en la fila del super y de cuyas vidas no sabes nada, pero sabes que existen con sus dificultades y problemas. Todo se sintió muy cercano.
Definitivamente me gustó muchísimo. El primer cuento, incluso, me recordó mucho a uno de mis cuentos favoritos de Shirley Jackson, La lotería. Pero acá, si bien es similar en muchos aspectos, lo que transmite es otra cosa. El de Shirley narra el miedo y la sumisión, mientras que acá se narra esa pérdida de la voz propia, esa incorporación de tradiciones y rituales en la vida porque "es así" o "es lo que se hace".
La parte 4, La salida, fue un poco un mimo al alma. Me generó tristeza, pero también me generó cierta sensación de amor que fue muy agradable.
(En mi opinión, no llegó a las tres estrellas, pero bueno... Le faltó poquito, vamos a dárselas...)
Tenía la vara muy alta con este libro porque antes de leerlo me aproximé a reseñas más que interesantes, que me hicieron creer que me encontraría ante algo único (creo que eso es lo malo de ver reseñas antes de leer la obra en sí: era más feliz cuando entraba en las historias sin ningún tipo de comentario condicionante).
Todo entra por los ojos, así que es necesario y muy justo destacar la edición y el diseño: con una portada rústica y con relieve, colores de una paleta preciosa, ilustraciones en su interior y con todo matificado, he de decir que apenas lo tuve en mis manos una oleada de placer me invadió. Este libro, sin dudar, es una joya en la biblioteca.
La estructura del libro es un poco extraña y errática: compuesto de varios relatos, todas sus páginas guardan un común denominador ubicado entre lo que se calla y lo que se hereda, lo que nos arrastra más allá de la voluntad. Sin embargo está dividido en partes que, uno creería, estarían conectadas con claridad, cosa que no sucede.
Me siento obligada a contar que, después del relato de la Diabla, sucedieron dos cosas: primero, esperé todo el libro a que continuara esa historia, que parecía ser la central, y me quedé esperando, enraizando, germinando en decepción (como la ilustración de la portada) porque no volví a saber de esa cuestión. Lo segundo es que entré en un bloqueo lector. El universo sabe que hace más de dos años que no tenía uno. Se volvió (para mí) indigerible, lento, disociativo. Pude salir recién con un libro que fue regalo de cumpleaños (ni siquiera los que tenía en casa lograron sacarme de ese sopor... Doloroso, espantoso, indeseable sopor).
Bueno, volvamos. Es menester mencionar que la pluma de Melisa es hipnótica, atrapante, te envuelve como una boa constrictor, te estruja y, cuando querés darte cuenta, estás sin respirar hace minutos. Es una de las narrativas más lindas que conocí este año. Digamos todo. La forma de usar las palabras, de transportar al lector, no solo a un lugar, a una época, a un clima, sino a un universo emocional de otra persona, tal como si lo estuviese viviendo en carne propia... Es poco visto. Melisa tiene una sensibilidad privilegiada. Propia de una artista del lenguaje con todas las letras.
Me gustó que todos los relatos sean tan matriarcales y aborden las lealtades inconscientes al clan. Sublime.
🌫️ "A la Diabla no le gustaba que la jodieran y todo el mundo sabe que no hay peor cosa que la furia de una persona buena" (página 78).
🌫️ "Los perdones nunca dados eran otro tipo de fantasma" (página 126).
🌫️ "No firmaba sus artículos con su nombre. Ni sus cuentos. No escribía para obtener reconocimiento, sino para que su interior se quedara quiero" (página 167).
🌫️ "Que todo fuera abrupto y desapasionado, que prevalecieran las emociones descartables por sobre lo cocido a fuego lento. Todo tenía que ser ya. Y a ella el ya la enfermaba" (página 170).
🌫️ "(...) ese era otro tipo de bronca: la que te da cuando alguien que amás baila por migajas" (página 178).
Casi le pongo tres estrellas porque los últimos relatos me pusieron triste, pero me di cuenta la cantidad de emociones que me provocó este compilado y eso es algo que solo pueden lograr las buenas narraciones. No creo que sea un libro que a uno le pueda gustar, no creo que busque gustar a la gente. En el final de la historia de la impostora dejan bien en claro de que trata el libro: "Traer espíritus y hacer hablar a fantasmas". Los dos últimos apartados, La quietud y La salida fueron eso para mi, revivir momentos, pensar como fue la vida de personas que ya no están. Es un libro en donde la observación de los pequeños momentos lo es todo. El olor de las flores, las sensaciones propias de los pueblos, la actitud de las gente alrededor. No es un libro de hecho. Las historias no avanzan por diálogos, ni siquiera. No fue hasta que terminé de leerlo que me di cuenta qué lo que me hizo sentir correspondió perfectamente con los títulos de cada apartado: disgusto, venganza, ira, melancolía. Empezó tan arriba, con La Diabla - un relato adictivo - y termina tan abajo rememorando la vida de un ser querido, del que nunca te habías puesto a pensar en todo lo que le pasó antes de que la conocieras como esa abuela de piedra.
Este libro es crudo. Directo. Cada uno de los relatos me mostraron personajes de una naturaleza tan imperfecta como lo es la humana. La inmoralidad como parte de nosotros porque no todo lo hacemos bien en esta vida, pero sí pensamos en el momento que la decisión que tomamos es para sentirnos bien. O, por lo menos, para aplacar por unos minutos el dolor y frustración que nos ahogan en cada segundo que es solo una gota en el mar profundo que es nuestra existencia. El momento en que estás en pedo y te burlás de una santidad que termina persiguiéndote el resto de tu vida, cuando volvés a tu pueblito del mal y te chapás a tu ex mientras deciden la ruina de una pobre mujer sin responsabilidad o hasta la locura en la que caés por una mancha de humedad que te recuerda que perdiste todo lo que te importaba en tu vida y no se va a poder solucionar ni aunque te rodees de las mejores personas ahora. Melisa decide describir cada milisegundo de cada acción, te detiene en el tiempo para que entiendas ese instante y por qué es tan intenso. Porque somos intensos, sentimos a flor de piel. Nos enojamos, nos excitamos, nos queremos morir, queremos que otros se mueran. No se trata de ser correcto en este libro, no es una lección de moral, sino mostrar lo que es real. Me gustaron algunos -guiño-guiño- que vi por ahí a "La lotería" de Shirley Jackson y querría decir también que vi mucho de la desesperación de "El empapelado amarillo" no solo en Miércoles de sudestada que creo que fue el relato que más demostraba la decadencia de nuestra protagonista en esa mancha en la pared, sino también en La Diabla cuando Marina no podía escapar de esta mujer a la que alguna vez irrespetó por boluda y la veía por todos lados, la perseguía y no poder escapar es una sensación terrible. Estos fueron mis relatos favoritos del libro sin lugar a dudas, además en uno teníamos estudiantes de Sociales, amamos FSOC, atentamente la estudiante de FSOC. En general el ritmo de lectura me pareció super tranqui para leer, y con las historias con las que me enganché me devoré cada página esperando saber qué iba a pasar después. Por esto mismo siento que cuando llegué a la última parte del libro titulada como el mismo, La Quietud, me descolocó un poco el cambio de intensidad a lo que venía viendo anteriormente. Segurísimo que fue intencional, pero bueno venía enganchada odiando a Juan y pasamos a hablar varias páginas de lo que pasa en una vida en un mismo patio y yo ya estaba para cerrar el libro y call it a day al segundo recuerdo. Para el cuento del 57 me sentí identificada, para el de la abuela me dio pena, para el del patio quería hacer fast forward (y eso que es re cortito, pero bueno para la densidad solo hace falta una página). El recurso de la escritora para conectar todas las partes me pareció práctico. Lo disfruté. Me enojé con quienes me tenía que enojar. Empaticé con quienes tenía que hacerlo y me reí cuando la abuela le dijo a la nieta que haga lo que se le cante el culo y no le haga caso a ningún pelotudo. Soy esa. Muy buen debut autoral, espero a futuro leer otro libro de Melisa!
Este es un libro que me sorprendió y emocionó profundamente. Desde el primer relato, quedé atrapada por su estilo único, donde la quietud se convierte en un terreno fértil para explorar los miedos más profundos y las emociones más viscerales.
El libro está dividido en cuatro partes: El horror, La ira, La quietud y La salida, cada una conectada por un hilo conductor que da cohesión a la obra, creando una sensación de unidad que lo hace más que una simple antología.
Los relatos me sorprendieron en su variedad y en la forma en que logran transmitir emociones tan humanas. Desde Pueblada, que despertó mi lado más curioso, hasta La Diabla, que me dejó impactada con su final, cada cuento me hizo sentir algo diferente. Especialmente, Miércoles de Sudestada me rompió el corazón con su retrato de una vida llena de dolor y vacío. Y el relato homónimo, La Quietud, me tocó una fibra sensible al recordarme que todos llevamos un pequeño monstruo dentro. Cada personaje, cada historia, se sienten auténticos, como si pudieras cruzarte con ellos en la vida real.
Soy fan del terror y este libro me conquistó por la manera en que aborda los terrores cotidianos, esos que todos podemos reconocer en nuestras propias vidas.
Es un libro que no solo narra historias, sino que se adentra en las emociones más profundas, esas que todos llevamos dentro, pero que pocas veces dejamos salir a la luz.
La Quietud es una lectura que, sin duda, recomiendo. Es un viaje emocional que me dejó reflexionando sobre la vida, el miedo y las tradiciones que nos atan. Si buscas un libro que te haga sentir, pensar y, sobre todo, vivir cada palabra, este libro es para vos.
Es un libro que consta de siete cuentos que se divide en cuatro partes:
1. El horror:
- Pueblada - La diabla
2. La ira:
- De diosas y reinas - Miércoles de sudestada
3. La quietud:
- A un paso del paraíso - La quietud
4. La salida:
- Raíces
También posee un corte, como un puente, en qué separa una escritora quién escribe estos relatos, el libro en si está maquetado así con páginas apenas ilustradas con ramas de árboles, dando es sensación que estamos leyendo más que unas historias.
Algunos de los relatos son muy largos, otros muy cortos, sin embargo son historias apacibles, no poseen mucho tintes del género terror. Todas las protagonistas son mujeres, casi todas poseen un nombre y son las que viven estás situaciones; desde un pueblo como si fuera una secta a diosas, invaden la tristeza, la nostalgia, la muerte, el sacrificio, el castigo de no ser perdonada.
De mis favoritos fueron dos: La diabla que me dejó bastante impactada y La quietud que me hizo soltar lágrimas.
Hace años que sigo a Meli, desde los inicios de su blog Lee.SueñaVuela hasta su cuenta en vestidadefantasma. Al enterarme que iba a publicar un libro, no lo pensé y lo compre ni bien llegó a mi ciudad (que se tomó su tiempo) Tengo sentimientos encontrados con esta antología, porque al final me resultó pesado. No por denso o complicado, si no por los sentimientos que transmitía. Algunas historias las leí sin parar, otras me tuve que tomar el tiempo. Escuché que para muchos su cuento favorito fue el de La Diabla. Fue el segundo que más me gustó, mi favorito es "miércoles de sudestada"
Sigo a Meli hace muuuuchos años desde su blog y, si bien no nos conocemos, siento que no puedo ser muy objetiva con esta reseña por lo bien que me cae ella. Lo que si puedo decir es que me encanta cómo escribe, cómo describe las situaciones, los lugares. Veía en mi cabeza todo eso que describía. Con el relato "La quietud" terminé con lágrimas en los ojos, pero también no quise seguir leyendo sobre la Diabla durante la noche jajaja.
Estoy deseando que vuelva a publicar algo más. Porque es una autora para seguir leyéndola.