María Lobo escribe una oda a la conversación humana y su poder para liberarnos de las preguntas que no somos capaces de responder.
San Miguel, 1951. Acontece un hecho cultural trascendente de la historia Perón le asigna a la universidad un presupuesto fastuoso para desarrollar un proyecto arquitectónico sin precedentes, la construcción de la ciudad universitaria más grande de América Latina en una montaña selvática e inhóspita. El plan convoca a importantes arquitectos argentinos y europeos, inspirados en las filosofías de la Bauhaus y Le Corbusier. Dos de ellos, Charles y Benita, caminarán desde San Miguel hacia la obra. El lector será testigo de una conversación sin respiro entre estos jóvenes que tienen un don son capaces de recordar el futuro. Ciudad, 1951 es también un homenaje a Italo Calvino y a Tomás Maldonado. Y un reconocimiento al arte y la arquitectura como aquellas formas secretas que las personas usan, aun sin darse cuenta, para pensarse a sí mismas y dejar huellas, acaso discontinuas, en un futuro arrasado por la cultura del capital.
Que lindo es encontrar un libro tan bien escrito, con una idea original y comprometida con la historia de una provincia que es la nuestra pero que en realidad no existe. Subir el cerro San Javier con María Lobo pensando, en esa conversación de 200 páginas, que significa ser y habitar la ciudad por fuera de LA ciudad fue espectacular.