«En la soledad del duelo por su madre y de un padre que vive a la distancia —concreta y simbólica—, la narradora de Las cosas menores que pudiese toma nota de las huellas que el mundo va dejando en ella. "Ayer dormí tantas horas que soñé con mi madre. El alivio de tener una madre es inconmensurable", escribe. "¿La próxima fase de la humanidad será la de las pequeñas comunidades afectivas? Ojalá", se pregunta. Las frases son átomos que contienen destellos de experiencias, la vida es acá un encadenamiento de textos, un palimpsesto del día a día. Como un hilo que intenta enhebrar la experiencia con la lectura, recurre a sus poetas y artistas amados para leer el mundo en ellos. La literatura siempre se hace con la vida, dice Roland Barthes y esa parece ser la premisa que organiza este libro de Giuliana Migale Rocco, un texto en el que la vida y la literatura se unen en un tejido brillante y conmovedor. "Un poco de escritura nos separa del mundo; mucha, nos devuelve a él", también dice Barthes. Y esa escritura que nos devuelve al mundo la podemos encontrar en este libro hecho de notas, reflexiones, versos, voces y afectos; un libro inteligente y emotivo, que busca hacer del lenguaje, como dice Mario Montalbetti, "el lugar en el que las cosas pueden ser otras cosas", que busca que la línea que empieza en el papel, pueda salir de él para empezar a hacer cosas en el mundo» (Cynthia Edul).
si fuesen tuits creo que hubiera faveado algunos, porque tiene algún que otro fragmento interesante, qué sé yo, pero es como un rejunte de cosas que dijeron otros autores (?) con pensamientos de la autora cada tanto??? sinceramente no entiendo qué es este libro pero no me gustó para nada.
A Giuliana la conozco de Instagram y porque tenemos a una amiga en común pero prácticamente no se nada de su vida. Dicho esto, su libro estuvo en la mesa de luz de la casa que me mudé hace 4 meses y en la tapa mi hijo le pintó la cara a Giuliana de naranja fluo con un resaltador y los brazos con otro verde. Para mi se convirtió en un libro objeto. Pienso que en mi biblioteca va a quedar una intervención artística de mi hijo cuando tenía 6 años. Sabiendo por la contratapa de qué trataba, me costó agarrarlo. Necesitaba que el libro me agarrara en el momento indicado, y así fue.
Me encantó este libro. Qué me interpeló: la capacidad de Giuliana de contar el duelo por la muerte de su mamá, su relación con su papá y la amistad (o los que están en la parte más fulera y la parte más luminosa del duelo) en párrafos cortos, intercalados con reflexiones sentimentales, citas, poemas y observaciones estéticas que forman un complejo, un outlook de un ser sintiente que describe su sensibilidad pero que muestra los dientes o su indiferencia todas las veces que puede.
El personaje, porque todo lo que se escribe se transforma en ficción, me hizo pensar en una hoja blanca de papel: llena de posibilidades pero con un filo que te corta y te deja ardiendo cuando menos lo esperás. Hay, a la vez, una precisión quirúrgica para comunicar emociones y una belleza etérea en esta especie de Silvia Prieto que trata de encontrar a la que supo ser y darle forma a una narradora.
De a ratos parece un rejunte de ideas o citas al azar, pero la gracia del hilo invisible con el que te conecta la autora a su propia mente me parecio terrenal y delirante (bien!); un estímulo a agarrar un cuaderno y escribir.
“Hay cosas que se dicen y se pierden para siempre”. No me queda claro si este libro se escribió con el propósito de escribirlo para perderlo. Terminarlo de leer me deja con la sensación de la imagen del poema final, alguien que termina de vender todo lo que tenía planeado vender antes que tiempo, que repentinamente a las dos de la tarde tiene el día libre. No sé si haya cosas que se lean y después se pierdan para siempre pero me quedo con todo lo que puedo de éste libro. Un íntimo repaso de ideas y poemas que aprecio mucho.
Simpático, humano e íntimo. Ideas, hipótesis, situaciones y relatos dispersos sobre la vida de la protagonista. Sus amigas, la muerte de su madre y la relación con su padre hilvanan la aparente dispersión de las palabras.
Parece como si nos dejase meternos en la cabeza de una persona mientras hace el duelo por la muerte de su madre. Lo logra con una forma de narrar que encadena pensamientos uno tras otro mientras nos va contando sus días. Una hermosura. Duele y da gracia por igual. Como la vida.
No se expande y no se contrae, ocupa con palabras solo el espacio que ocupa ocupar. Entonces sí es precioso porque habla de cosas importantes pero sobre todo es justo y es delicado y eso no es el qué sino que el cómo. La forma.
Al principio me pareció un poco extraño que no siga un historia, con capítulos y todo eso, pero después me di cuenta de que había un hilo dorado invisible que iba uniendo todo. Eso me pareció muy lindo.
Tranquilamente podrían ser los millones de pensamientos que uno tiene en la cabeza durante el día, y creo que lo son, pero Giuliana los convirtió en una historia con principio, desenlace y final.
Igualmente siento que es un poco pesimista con todo, pero hay gente que es así y leer su punto de vista esta bueno. Yo no soy una persona pesimista y ponerme en el lugar de una me cuesta, pero me gusta. Me ayudo a entender mejor.
El poema del final me gusto muchísimo, y no me gustan a mí los poemas. Me pareció un lindo gesto citar al libro y le puse un corazón en la página del poema, tal como lo hacia una amiga de ella. Es algo que voy a implementar en mis próximas lecturas.
Es como si la autora nos trajera la trama de la novela por goteo. Temas y reflexiones que parecen estar totalmente desconectadas van calando despacio, con paciencia. Una novela sin jerarquías aparentes, pero que deja ver la mano de artesana de la autora. Citas, listas, punteos, poesía. De esos libros que transmiten ganas de escribir.