Publicada en 1846, El doble constituye un caso sumamente representativo de esa clase de creaciones que, adelantadas a su tiempo, acaban siendo consagradas por la posteridad. Partiendo de un tema literario tradicional -el de la persona que trata de salvaguardar su dignidad ante una burocracia avasalladora y despreciativa-, y combinándolo, a través del patético personaje de Yakov Petrovich Goliadkin, con el tema del desdoblamiento de la personalidad, en esta novela el genio literario de Fiódor Dostoyevski (1821-1881) no sólo supera la mera tragedia grotesca, sino que extrae de ella posibilidades tan insospechadas como espeluznantes.
La madre que lo parió. Se salva de lo bien que escribe, porque eso sí que se nota, y el juego que da con la paranoia. Pero macho, todo el libro pensando: «Ahora viene la moraleja. En el final, seguro, es Dostoyevski». La madre que lo trajo. Libro para sacarse el dinero por todas sus deudas: no tengo pruebas, tampoco dudas. Dostoyevski devuélveme el dinero, cabrón.
Después de dejarlo reposar un poco, puedo decir sin ninguna duda, que no puedo recomendarlo. Dentro de la oleada de autores como Dovstoyevski o Kafka, este libro padece de todas sus intemperancias. Me explico: este tipo de autores manejan excepcionalmente personajes patéticos, piltrafillas que se enfrentan constantemente a un ambiente opresivo e injusticias incensantes. El Jugador o El Proceso manejan perfectamente este carácter (precisamente por dotar de cierta belicosidad a sus personajes, cierto carisma), aunque su término sea inevitable y aciago. Poseen cierta aura trágica heredera de los griegos, cosa que El Doble no. La indefensión y paranoia del protagonista es total. No hay momento en la obra en que uno sienta pena o valore al personaje, en que muestre cierta cualidad de redención (que tampoco es necesaria) o de interés. Se lee compadeciendo la condena desde el principio, y solo saqué frustraciones de ello. Un pobre enfermo mental que como su libro termina para nada. Solo para los que se emperran mucho en leer todo Dovstoyevski.
Admito que al final de la lectura me quedé con más preguntas que respuestas acerca de qué demonios acababa de leer, sé que fue algo de alta calidad pero no sabía que trataba de decir, tantas interpretaciones y alusiones, que simplemente es magnífico. Es apenas la segunda novela del titán ruso y desde ya se alcanza a entre ver lo que será después en su narrativa cosas como Crimen y Castigo o El Idiota, esa interacción con el interior psicológico del protagonista es simplemente maravilloso, y que todo lo de afuera parezca tan... nublado, es algo que te mantiene sí o sí con lectura sumamente activa para no perderte de nada. ¿Y el final? tan abstracto como lúgubre, muchas preguntas que seguramente no tendrán respuestas, así es a lo mejor como el autor lo quiso dejar y es intrigante.
Tremendo libro. Un Dostoievski en estado de gracia, haciendo lo que mejor sabe hacer: sumergir al lector en lo más profundo de la mente de sus personajes. En este caso, el atormentado y paranoico funcionario Goliadkin.
La novela, a pesar de estar contada en tercera persona, se desarrolla casi todo el tiempo dentro de la cabeza del protagonista, haciéndonos partícipes de su sufrimiento y sus soliloquios, que, a medida que avanza la historia, terminan por convertirse en interminables laberintos pesadillescos por donde transitamos abrumados la mayor parte del tiempo.
La impotencia a la que es sometido el lector al ver el descenso al infierno de Goliadkin es permanente y te acompaña de principio a fin, sin respiro, y lo único que te queda es aferrarte a la capa y al sombrero del héroe y esperar a ver qué le depara el destino, un destino incierto y probablemente desolador.
Un retrato ambiguo del desdoblamiento de la personalidad que arrastra a sus lectores hacia la confusión psicótica de su protagonista Goliadkin, funcionario que se desvive por alcanzar *algo* en una sociedad burocratizada, aparentemente meritocrática y sumamente compartimentalizada. De ratos chistosa, de ratos tristísima. Quisiera abrazar a Goliadkin y hacerle ver que sus enemigos no son sus enemigos.
La forma de escribir de Dostoyevski es muy interesante, me gusta la forma en que lo narran todos los eventos. Para ser la primera vez que leo Dostoyevski realmente me gustó mucho. Sus novelas tocan algunas problemáticas y el desarrollo de cada una de estas.
4* En toda persona existen dos ideas que conviven separadas, aquello que somos y lo que anhelamos ser. Cuando esta diferencia es un abismo insalvable, nos rompemos por dentro y la existencia se hace inaguantable. Fiodor desdobla al protagonista en estas dos mitades enfrentadas, una que brilla y prospera y la otra que se hunde y desmorona, siendo incapaz de reconciliarse con aquello que lo supera desde dentro, consigo mismo. Al final, en la soledad y el vacío, comprendemos cómo la lucha interna nos consume hasta dejarnos fracturados, convertidos apenas en la sombra de lo que podríamos haber sido.