Considerada una de las obras más logradas de Fiódor Dostoyevski (1821-1881), la novela El eterno marido (1870) gira en torno al conflicto que surge del triángulo marido-esposa-amante. El autor ruso, sin embargo, le da un enfoque singular. En efecto, situando a la mujer por distintos medios como polo nebuloso, aunque no por ello menos atractivo, la obra profundiza en el motivo centrándose en la ambivalente relación de atracción y repulsión que experimentan Pável Pávlovich Trusotski -hombre nacido con la vocación irrefrenable de ser eterna y necesariamente marido, y marido burlado, por más señas- y Velchanínov -un Don Juan neurasténico e irresoluto, quien, por no ser enteramente ajeno al sentimentalismo, se desvía en gran medida del clásico burlador-, y en los efectos tragicómicos que resultan de tal relación.
Leí esta novela en mi extraña obsesión por devorar toda la obra de Dostoyevski lo más pronto posible. A pesar de ser una novela corta, tardé aproximadamente un mes en concluirla, pero al contrario de lo que uno pensaría con eso, la novela es fácil de leer, se te puede ir rápido así como en algunos momentos puedes simplemente detenerte a reflexionarla. La trama va sobre dos hombres, ambos opuestos diferentes de un mismo espectro, el eterno marido y el amante, ambos conectados a través de la misma mujer, figura la cual se desvanece y casi desaparece en la trama pues eso no es lo importante, sino lo son estas dos personas y como llevan esta extraña relación entre ellos, de un momento a otro pasan de ser rivales a amigos y viceversa. En general me parece una buena obra, no es tan pesada como otras obras de Dostoyevski, sin embargo, no carece del mismo estilo y linea de pensamiento en ella.