Una deslazada y ondulosa cabellera de mujer ha sido, secularmente, un elemento de enorme admiración y, asimismo, de capacidad turbadora en los mitos eróticos de la sociedad masculina, un agente fetichista incitador de secretas fantasías en su imaginación, que se manifiestan tanto en la literatura como en el arte. Sin embargo, aquella "corona real de la femineidad", como la calificó Paracelso, ha encontrado condenas y restricciones morales y religiosas en muchos periodos de la historia. A pesar de ello, el pelo, su adorno, cuidados y belleza, ha inspirado a multitud de poetas, literatos y pintores, como recogen las páginas de este libro. Desde Ovidio al caballero Brantôme, hasta los modernistas, su glosa ha sido una constante en los campos de la sensibilidad artística.
Erika Bornay Campoamor es una historiadora del arte, escritora e investigadora española especializada en la iconografía de la mujer en el arte, a la que ha dedicado múltiples ensayos y novelas.
Como autora y escritora, se ha centrado desde los inicios de su carrera en los estudios sobre arte y género. "Las hijas de Lilith", "La cabellera femenina: un diálogo entre poesía y pintura", "Las mujeres de la Biblia en la pintura del Barroco", "Aproximación a Ramón Casas a través de la figura femenina" y "Arte se escribe con M de mujer" son algunos de sus ensayos más reconocidos.
Con "Los diarios de Fiona Courtauld" Bornay se separa del ensayo para adentrarse en el género de la ficción, y evitando recurrir a temas comerciales, según sus palabras "como docente pensé que no podía recurrir a temas vendibles, sino que en lo que escribiera también debía aportar cierta información". En la novela, Bornay introduce referencias a los intelectuales británicos del siglo XIX junto a referencias artísticas y críticas hacia la actitud de la sociedad victoriana.
Posteriormente seguiría publicando dentro del género con títulos como "Las historias secretas que Hopper pintó" y "Lunes en la calle Slova. La mujer bosnia", junto a tres novelas, la última de ellas “Amélie Chabrier o la embriaguez de una impostura”.
Su obra literaria se caracteriza por la condición introspectiva que explora con ingenio y complejidad el universo femenino desde múltiples perspectivas. Tanto en su obra narrativa como en la académica la mujer, su mundo y su representación son los elementos centrales: trata a la mujer de un modo complejo, enriquecedor y con pluralidad de lecturas.6
Bornay también ha publicado artículos críticos en el periódico español "El País", como por ejemplo "La iconografía del poder" o "Turner, poeta de la luz"
En el año 2013 recibió el premio a mejor teórica/crítica de la asociación Mujeres en las Artes Visuales