Una novela tragicómica, personajes tan variopintos como solo Dostoievski sabía crear.
El antagonista «Foma Fomich» es un personaje que te llega a irritar de tal forma, pero, en otras ocasiones te causa demasiada gracia.
El final de este libro no tiene precio, lo que sí tiene, es una drama muy cargado con tantas subidas y bajadas.