Lo que más me gusta de Cárdenas, esté de acuerdo con él o no, es que su literatura, como sus obsesiones, siempre apunta a la fuga, a la rebaba, a la inconclusión. Encontré este librito estimulante y, por ocasiones, bastante divertido. El sentido del humor de la escritura de Juan es una característica que siempre me ha fascinado. Y, aunque se sintió un poco extraño, tal vez por la novedad, tanta autobiografía al final, de sus dos últimas publicaciones este librito es, sin lugar a dudas, mi favorito.