Probablemente mi generación, la X, es la última para la que muchas veces el “no” no era una posibilidad: tenemos bastante incorporado el hacer caso al pie de la letra a padres, empleadores, autoridades y al Estado. Ya los millennials (y ni hablar los centennials) empezaron a reclamar una relación de poder más equilibrada. Pueden por ejemplo exigir más tiempo de de vacaciones al ingresan a un trabajo porque dos semanas se les hace inhumano, un tipo de planteo que nosotros ni éramos capaces de soñar.
Hace poco releí “Never split the difference” y -si bien no pude rescatar demasiado- lo más valioso fue las distintas maneras de decir “no” y de decir “si” y lo que representan. A su vez en “Ontología del lenguaje” de Rafael Echeverría también aparece la importancia del “no” como herramienta de poner límites al otro y de resguardo de la propia identidad. Riso nos muestra cómo y cuándo utilizarlo. Cita varias veces a Kant, Savater, Fromm, Viktor Frankl y otros autores que quizá suenan muy ambiciosos y algo forzados para el objetivo más terrenal del libro.
Más allá del concepto de asertividad, su definición, los numerosos ejemplos y diálogos que Riso presenta, los consejos son bastante básicos. Son los que encontramos en cualquier libro que enseña a influir y comunicación de Carnegie en adelante: mirar a los ojos, el volumen de voz, modulación y entonación de la voz, fluidez verbal, la postura, los gestos y el contenido verbal del mensaje. Su guía para organizar y pensar la conducta asertiva no es mucho más detallada: 1) ¿La situación es provocadora o producto de mi imaginación? 2) ¿Qué siento y cómo me siento? 3) ¿Es vital responder? 4) ¿Cuál es mi meta? 5) ¿Qué consecuencias negativas espero? 6) ¿Tengo alternativas de respuesta a consecuencias probables? 7) Ejecución del comportamiento 8) Autoevaluación. Probablemente el punto más interesante sea el sexto porque por más que juntemos coraje los manipuladores fácilmente pueden esquivar o hasta dar vuelta la situación con sus artilugios verbales: esa preparación es fundamental para que el comportamiento asertivo no se diluya y tenga el efecto deseado.