Dannielle y Francesco toman caminos separados tras pasar unas vacaciones que se les marcan a fuego en la memoria. ¿O en sus almas? Años después Dannielle, al frente de la unidad policial OpE, está en plena misión para capturar a Kenjiro Fukui, el jefe yakuza del clan Tatsuya Mitsu de Osaka y que también opera en Europa, meterlo en la cárcel por el resto de su vida y acabar de una vez para siempre con esa lacra de la sociedad. Un giro del destino volverá a unir a Dannielle y a Fran, por motivos muy diferentes. El capitán de corbeta debe asumir la protección de la mujer a la que no ha podido olvidar. Durante su misión descubrirán que Kenjiro está fabricando una nueva substancia en sus laboratorios, tan poderosa y terrible que podría sumir al mundo en el caos más absoluto. Pero Fran es un peligro para la estabilidad emocional de la comisaría y Dannielle tiene muy claro que no puede sucumbir a la tentación que representa un hombre tan formidable como él. ¿Podrán salir indemnes? ¿Logrará Dannielle permanecer fría frente al capitán que una vez la hizo delirar entre sus brazos? ¿O el deseo será demasiado ardiente, demasiado poderoso para poder evitarlo?
La nueva historia de la autora, me ha atrapado desde el inicio hasta el final. Danielle y Francesco (Fran) me han encantado. El respeto mutuo, la lucha por salvar a Valery y su fuerza de voluntad por no sucumbir, ha sido fantástica. Valery e Hiroyoshi, también me han gustado mucho. Una historia trepidante, donde no paran de ocurrir cosas, lo que ha hecho que me mantenga en tensión en todo momento y pasar un muy buen rato con su lectura.
Dannielle y Francesco no consigue olvidarse. Una historia adictiva, que te atrapa y te seduce desde el primer momento. Con un argumento que aun siendo de ficción probablemente esté ocurriendo en este momento en cualquier lugar del mundo y que consigue que en ocasiones se te ponga un nudo en la garganta, y te pone a prueba al igual que sucede con los protagonistas. ¿Te atreves a leerlo? ¿Tendrás fuerza de voluntad para hacer un descanso? Solo os puedo decir que me duro dos noches.