Este libro nos arrastra como un torbellino, introduciéndonos en un momento de la historia que parece lejano, una época que nos gusta describir insulsa y nebulosamente como “la hora cero”: Europa, en los años en que la gente vivía en agujeros y entre los escombros, un tiempo en que nadie era capaz de imaginar un futuro para el continente. El aspecto de nuestro continente al final de la II Guerra Mundial es algo que no se pueden imaginar los que han nacido después, ninguna novela es capaz de reproducir lo inimaginable de aquellos años. Las imágenes más nítidas las han proporcionado los autores que siguieron a los ejércitos de los Aliados, los mejores reporteros de América, y más tarde los neutrales, “outsiders” que procedían de países no afectados por la guerra y no daban crédito a sus ojos.
H.M. Enzensberger recopiló los relatos de estos excepcionales testigos oculares entre 1944 y 1948: periodistas como Martha Gelborn, Edmund Wilson o Janet Fanner, y escritores como Max Frisch o el sueco Stig Dagerman. Escritas bajo la impresión directa del horror, las escenas que nos transmitieron son brutales y excéntricas, pavorosas y conmovedoras, como las que hoy nos llegan del denominado Tercer Mundo.
Hans Magnus Enzensberger was a German author, poet, translator and editor. He had also written under the pseudonym Andreas Thalmayr.
Enzensberger was regarded as one of the literary founding figures of the Federal Republic of Germany and wrote more than 70 books. He was one of the leading authors in the Group 47, and influenced the 1968 West German student movement. He was awarded the Georg Büchner Prize and the Pour Le Mérite, among many others.
He wrote in a sarcastic, ironic tone in many of his poems. For example, the poem "Middle Class Blues" consists of various typicalities of middle class life, with the phrase "we can't complain" repeated several times, and concludes with "what are we waiting for?". Many of his poems also feature themes of civil unrest over economic- and class-based issues. Though primarily a poet and essayist, he also ventured into theatre, film, opera, radio drama, reportage and translation. He wrote novels and several books for children (including The Number Devil, an exploration of mathematics) and was co-author of a book for German as a foreign language, (Die Suche). He often wrote his poems and letters in lower case.
Enzensberger also invented and collaborated in the construction of a machine which automatically composes poems (Landsberger Poesieautomat). This was used during the 2006 Football World Cup to commentate on games.
Tumult, written in 2014, is an autobiographical reflection of his 1960s as a left-wing sympathizer in the Soviet Union and Cuba.
Enzensberger translated Adam Zagajewski, Lars Gustafsson, Pablo Neruda, W. H. Auden and César Vallejo. His own work has been translated into more than 40 languages.
Este libro me ha ayudado bastante en mis ensayos, en las preparaciones para ponencia... Es un relatio de cómo se fue reconstruyendo Europa, a sus ojos, a sus vivencias. Una lectura necesaria si te apasiona la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias.
Gran recopilación de textos sobre el fin de la guerra, la Stunde Null y la europa inmediata al fin de la guerra. De nuevo, muchos textos se prestan demasiado a ser analizados a partir del concepto de experiencia: desde el odio generalizado hacia lxs alemanxs, hasta el propio comportamiento de lxs alemanxs.
Me gusta tbién el contexto que se da en las notas al pie, que permiten acceder a inquietudes de la época: desde las organizaciones de inteligencia estadounidenses o británicas, los grupos paramilitares de entreguerras, etc.
“Una noche reciente vi como una humilde pareja de novios, comenzaba su viaje en común por la vida en metro. Los dos esperaban ensimismados en el andén de la estación de Odeon, el novio, con un esmoquin prestado con una flor en la solapa, la novia, toda de blanco: gabardina, blanca, botas de goma blancas, falda y jersey blancos, turbante blanco y un anticuado. Ramo de flores blancas. Iban cogidos de la mano. Algunos soldados americanos les lanzaron gritos de felicitación desde el andén de enfrente.”