Un cómic con un dibujo muy pulido y bonito y una historia muy interesante sobre el traslado de los cuadros del Museo del Prado a Valencia durante la guerra civil. Es un complemento perfecto para ver después de la peli de "La hora de los valientes"donde se narra la planificación de ese traslado. Me ha gustado mucho porque incluye muchos lugares de Valencia que he visitado y están muy bien retratados en el cómic: La iglesia del Patriarca, las torres de Serrano, los refugios, la sirena antibombardeos..etc.. Un autor y una editorial para seguirles la pista.
Una historia gráfica que me ha gustado mucho. Te lo empiezas y no acabas hasta parar. Lo de jugar con 2 líneas temporales me ha gustado . En definitiva buen comic
L’expert en història de l’art, José María Ledesma, rep la visita de Borja Tramontana, un fosc personatge relacionat amb pràctiques irregulars al voltant del mercat de l’art. A Ledesma el repugna eixe personatge, però no pot evitar associar-se amb ell quan li presenta un sorprenent misteri al voltant del possible robatori d’una important obre d’art durant el seu trasllat de Madrid a Barcelona durant la Guerra Civil. En paral·lel, i en una altra línia temporal, serem testimonis dels fets ocorreguts 80 anys abans, durant el trasllat d’eixes obres d’art des del Museu del Prado a la València capital de la República Espanyola, protagonitzats pels milicians Fos i Gascón.
Dibuix i narrativa gràfica impecables, guió ben trabat i una història que combina thriller, aventura bèlica i divulgació científica. Les imatges precioses i detalladíssimes de diverses localitzacions de València durant el breu període de temps en que va ser capital republicana -amb tropes de milicians, bombardejos, combats…- és evocadora i impactant. M’ha semblar un còmic boníssim i molt recomanable.
La Guerra Civil está perdida. Un grupo de republicanos pone en marcha un plan para escapar por mar, pero los pasajes para ellos y sus familias son carísimos, así que deciden robar un cuadro del Museo del Prado (que en ese momento tiene los fondos custodiados en Valencia) y sustituirlo por una falsificación. Ochenta años después, un profesor de arte y un expoliador deciden unirse para investigar el asunto.
Este cómic tiene un guion más que correcto, pero la ejecución no acompaña. Los diálogos son forzados y expositivos, para empezar. En cuanto al dibujo, el autor es arquitecto y se nota en los planos abiertos, dibujos de edificios y de estampas urbanas, etc. Pero los rasgos de los personajes están demasiado marcados y, en general, cada viñeta parece un cuadro trabajado por separado en vez de compuesto para encajar en una página, sin fluidez. Las escenas de acción quedan especialmente acartonadas.
El cómic narra una dos historias relacionadas alrededor de un mismo cuadro: la copia de la Mona Lisa de El Prado (salida del mismo taller de Leonardo que la que se conserva en el Louvre de París).
La primera historia tiene lugar durante la guerra civil, cuando los cuadros fueron transportados a Valencia por el gobierno legítimo de la República para ponerlos a salvo de los militares golpistas. En esta historia, se pretende aprovechar el caos para robar el cuadro y sustituirlo por una copia. La otra tiene lugar en el presente: un personaje turbio del mundo del arte se acerca a un académico para proponerle investigar la trama anterior.
Ambas tramas son emocionantes y se alternan con gran naturalidad, con escenas de una que dan pie a una transición fluida a la otra.
La única pega, quizá, el dibujo: aunque muy bien ejecutado, a menudo me ha parecido que le faltaba vida o dinamismo… aunque nada que le haya costado la quinta estrella.
Con el macguffin de un posible desvío de la Monalisa del Museo del Prado en el traslado de las obras de la pinacoteca madrileña a Valencia en plena Guerra Civil, el autor construye una trama que salta del presente al pasado en dos relatos paralelos y relacionados. El resultado es un libro entretenido, que se lee fácil y con un dibujo bastante realista (quizás excesivamente colorido), pero que adolece de verdaderos giros y que resulta un poco previsible. El final deja al lector un poco decepcionado, probablemente porque esperas algo más memorable, con más pegada.