Lachlan MacLeod, perseguido por el clan MacGregor tras ayudar a escapar a Ewan y a Anna, se encuentra sumido en la culpa, la soledad y la desesperanza.
Un inesperado giro del destino ocurre cuando el anillo de su madre comienza a llamarlo. Lachlan se despierta en un Edimburgo completamente diferente al que conoce, donde Kat, una mujer con la que lleva soñando semanas, se convierte en su única compañía.
En esta tercera entrega de “Mi Highlander del Pasado” explorarás temas como el autodescubrimiento, la sanación, el perdón y el amor. Es una historia que te acompañará en un viaje emocional junto a Lachlan y Kat mientras enfrentan sus demonios internos y encuentran la fuerza para construir una nueva vida juntos.
He seguido con la saga, pero este libro en concreto me ha decepcionado bastante. La premisa tenía potencial, pero el desarrollo no está a la altura. Me ha sorprendido lo poco creíble que resulta la adaptación del protagonista al viaje en el tiempo: todo ocurre con una naturalidad forzada, como si llevar siglos viviendo en el presente.
Muchos hilos quedan sin resolver, y no hablo de detalles menores. Por ejemplo: hay una escena en la que el padre de la protagonista es detenido y el protagonista masculino, que viene del pasado, participa activamente, incluso se pelea con varios. Lo lógico sería que la policía le pidiera documentación para tomarle declaración... pero él no tiene DNI ni pasaporte. Viaja del siglo XVIII. ¿Y nadie se da cuenta? ¿Nadie pregunta? Este tipo de lagunas se repiten en más escenas y generan una sensación constante de que algo no cuadra.
El romance intenta ser un slow burn, pero se queda en un insta love mal construido. Y en cuanto al estilo… necesita una revisión urgente: frases repetidas, errores ortotipográficos y una narrativa que pierde fuerza por la falta de edición.
Una pena, porque con una corrección profesional y algo más de trabajo en la coherencia interna, podría haber sido una historia muy buena.