Partamos diciendo que la novela tiene el mejor título del año y bye los haters (?).
Y partiendo del título: me gusta que Ahora puedo nombrarte pueda ser entendido como un punto de partida o como punto de llegada. También se aprecia la ambigüedad: ¿Qué es lo que puede nombrar ahora la voz narrativa? ¿Un nombre propio? ¿Una experiencia? ¿Un dolor? Mucho se ha dicho de la incapacidad de nombrar el trauma, también de la forma fragmentaria como una de los pocos modos de dar cuenta de una experiencia que desconfigura, desencaja, desestructura. Y esto es parte de las características de la novela que se aprecia, pero que no me sorprende tanto.
Lo que sí me sorprende para bien es la opción de darle cuerpo, voz y matices al personaje de la tía, que es la que provoca el trauma a la voz narrativa. Y esa mirada empática que se le otorga, en una época llena de maniqueísmos, es lo que aprecio demasiado de la novela. Una visión empática que no justifica, ni menos perdona lo que no puede ser perdonado. De ahí que concibo el título como un punto de partida: ahora puedo nombrar esto que pasó, ahora puedo decir tu nombre en voz alta, pero el trabajo sigue fuera de la novela, pues esta se corta en el momento en el que se menciona la palabra duelo. El trabajo del duelo queda como punto de fuga. Y es acá donde quería más. En esta decisión autoral de darle cuerpo a esa visión complicadísima de la tía, me hubiera gustado que se le diera todavía más trasfondo, pero también me hubiera gustado que se le diera esa misma complejidad a la voz narrativa, no porque no la haya tenido, sino que porque la fragmentariedad no dio espacio para detenerse más en profundidad en esos aspectos. No se trata de querer más detalles morbosos del abuso porque creo que fueron suficientes y muy bien descritos y posicionados, ni tampoco otorgar un cierto trasfondo que justifique lo injustificable, eso ominoso que la familia quiere callar y que cuando la voz narrativa lo nombra siente las miradas de juicio, incluso de odio, sino de haber compuesto más de esos documentos que le pasó el tío o incluso de ir viendo más ese proceso de duelo que se va enunciando en la novela. Pero, como dije, es una decisión autoral y lo bacán de la literatura es esa diversidad.
Un libro que ya presté y que seguiré recomendando y ojalá siga encontrando muchas lecturas.