Daniel Moore, traumatizado por la guerra de Vietnam y hostigado por inquietantes sueños sexuales, comienza su nueva vida en Langreo, Asturias. Allí conoce a Adelina, la seductora líder de una secta de los bosques, y a su fornido esposo Selmo, por quien Daniel siente una atracción inmediata. El pagano rito iniciático que celebran tiene, esta vez, un efecto imprevisto por todos, excepto por la oscura diosa Shub-Niggurath. Ahora, sobre la población inocente de Langreo se cierne la sombra de EL SER: animal asesino, criatura sobrenatural y, sobre todo, un monstruo sanguinario, desmesuradamente violento y cruel. EL SER es un relato perturbador por su mera existencia. Solo puede atraer a aquellas pobres mentes enfermas interesadas en leer acerca de HORRIBLES DESMEMBRAMIENTOS, ANTROPOFAGIA MASIVA y DEPRAVACIÓN BISEXUAL.
UN BOLSILIBRO MALIGNO,ESCALOFRIANTE Y REPULSIVO, RESCATADO DEL OLVIDO.
«Tan cercana a Poppy Z. Brite o a Hailey Piper como novedosa en su acercamiento al horror. Sangrienta, oscura y depravada: nun táis preparaos». Luis J. Zapico, bloguero asturiano
Tengo que hablar de este libro. Eso fue lo primero que me vino a la cabeza tras terminar la última de sus páginas mientras aprovechaba la espera para coger un vuelo. Trataba de imaginarme mi cara desde lejos y no podía quitarme de la cabeza la impresión que estaría transmitiendo a aquellos que compartiesen mi avión, una imagen que, seguro, estaría pincelada por una sonrisa un tanto nerviosa. Y es que estoy convencido que mi entusiasmo al terminar una obra de este calibre es desmedido, probablemente desproporcionado y, a todas luces diría que hasta infantil. De hecho, no dudo que mi reseña coquetee con berrinches pueriles hasta generar una cierta condescendencia entre aquellos que alcen la voz ante lo que realmente debería ser una historia de terror. Pero sí., no puedo negarlo. Lo he pasado en grande, como cuando de niño descubría a aquellas criaturas inimaginables que, agazapadas, esperaban su momento para poder regresar por fin a su reino. El ser es una historia hiperbólica desde la primera hasta su última página. Carente de complejos, la escritora Lin Carbajales pone toda la carne en el asador y decide, ya desde el prólogo, poner de manifiesto que lo que encontrarás en su obra no será plato de buen gusto para un público que no acepte el teatro como el gran espectáculo del mundo. Ironizando con el reto que supone el hecho de publicar una obra de este calibre, dispuesta a ofrecer, como indica la contracubierta, horribles desmembramientos, antropofagia masiva y depravación bisexual, El ser se beneficia del cobijo de la arriesgada editorial Dimensiones ocultas para traer ese festival de sangre, vísceras y semen que impregnará a gran parte de sus páginas. Tan solo por eso, que no es poco, merecería toda la atención de los lectores dispuestos a pasar un buen rato con una novela que se lee de una sentada. Más cuando todos esos momentos de desenfreno adrenalínico se vean salpicados de un sutil sentido del humor que hará que no vuelvas a entrar en sidrerías sin recordar algún que otro momento. O cuando la autora aprovecha su espacio para derribar todo tipo de prejuicios y saldar algunas deudas pendientes que se intuyen entre sus letras. Pero eso tan solo sería una pequeña parte de una historia de terror en las que dejarse llevar hacia los mundos de lo pulp y el mero placer por el propio hedonismo macabro. Todo eso, que aun tengo sangre entre mis dedos y alguna que otra oreja entre mis dientes, se va diluyendo poco a poco conforme la trama se desarrolla. En El ser nos encontramos con un ex veterano de guerra, negro, extranjero, que llega a un pueblo asturiano en donde se rumorea que hay cultos extraños en los bosques. Poco más puedo añadir porque, en definitiva, lo que uno quiere leer en este tipo de historias siempre debería ser una sorpresa. Pero si es cierto que, durante el transcurso de la obra, hay personajes cuyo comportamiento se transformará transversalmente a transitar entre trastornos transferidos, trasnochados y trasparentes, hasta parecer seres “diferente” en ciertos momentos, mostrando una parte de sí mismos que es radicalmente opuesta a lo que se esperaría de ellos en una sociedad tan cerrada como la que se localiza en esta historia. Y esa manera de enfrentarse a esa esencia que radica en cada uno de los personajes convierte esta novela en toda una declaración de intenciones que eleva su pretendido gamberrismo a otras dimensiones mucho más filosóficas y profundamente intimistas. Y es que el auténtico conflicto del que se nutre la novela radica en la aceptación y en las terribles consecuencias que arrastra el rechazo a lo que realmente es parte de cada uno de nosotros. De ahí que toda la violencia gráfica de la que se nutre la novela quede alegorizada a los propios fantasmas a los que cualquier persona tenga que desgarrar, mutilar, desmembrar y hasta masticar para poder asumir su propia identidad. Es en esos momentos en los que ya no duele ver como unas costillas se fracturan lacerando los pulmones o unos fémures desgarrándose por las rodillas. En esos momentos sientes otro tipo de lucha mucho más cruenta que atraviesa las páginas de la ficción hasta acercarse a acariciar al lector pidiéndole un poquito de su comprensión. Y es que el Ser, como se irá descubriendo en las páginas de la novela, será lo que quiera Ser, con sorpresa final incluida. Hasta en eso se nota lo poco azarosa y trivial que es esta novela y es que, como dije en un principio, la autora no da puntadas sin hilo. Si todo eso no justifica mi entusiasmo pueril, es porque apenas he hablado de la mitología que se esconde entre estas páginas y que haría ruborizar a nuestro viejo amigo de Providence. Pero claro, tengo la sensación que jamás pretendió ser devorado por una de sus propias criaturas, no solo por aquella de muchos ojos y pisadas fuertes que se dice habita en esta novela, sino por el fruto de los vástagos que fue engendrando con sus pesadillas.
Lin Carbajales ha sido un grato descubrimiento. Desde que ví la portada y leí la sinopsis, supe que era un libro que necesitaba leer.
Una novela con gran carga de Queer horror, tintes cósmicos y personajes incrustados en sombrías escenas repletas de sangre, violencia y sexo.
Por momentos sentí que leía a otros autores consagrados en el horror: Poppy Z. Brite, Clive Barker, Adam Neville y hasta el propio Lovecraft. Pero eso no significa que EL SER sea una imitación o tributo a las influencias de Carbajales, todo lo contrario, las herramientas utilizadas logran enaltecer la trama y darle fuerza en los momentos necesarios.
UNA HISTORIA PERTURBADORA NO APTA PARA "LECTORES SENSIBLES" 🚫🚫🚫🚫🚫
Me lo he pasado pipa. Me ha encantado el final, todos esos desmembramientos masivos y las conversaciones de los aldeanos previas a la fiesta. Ah, y el himno asturiano a nuestra diosa Shub-Niggurath.
Les muntanyes de Llangréu convertides en una mena d'Apalatxes asturians amb tones de gore, metamorfosis impossibles, sexe salvatge i pervers, monstres demencials, violència desbordant... La mirada queer proporciona històries diferents que les que ens hem hagut d'empassar tota la vida. Una novel·la curta absolutament extrema i excessiva. Entreteniment pulp, ni més ni menys.
Mira que le tenia ganas a este libro, pero ni aun así podía esperarme lo mucho que me ha gustado.
Ritos lovecraftianos en pleno bosque de Asturias, un soldado que vuelve de la guerra con la cordura justa y que tiene mucho que hablar consigo mismo y toda esta maravilla, aderezada con gore del bueno y su buena crítica social.
Daniel es un gran protagonista y acompañarlo en su viaje ha sido delicioso. Ojalá el libro fuera más largo, porque me hubiera encantado saber más... ¡Saberlo todo!
Lo primero que llama la atención de EL SER es ese prólogo que juega con la bioficción y hace que que el lector se meta de lleno en la historia que crea Lin Carbajales. Y menuda historia... Piensas que va a ir de una cosa y rompe por completo tus esquemas. Y SE DESATA. Es como si en medio de Midsommar pasara un Sharknado. Y Cocaine Bear de por medio. Algo así. Y claro, con esos ingredientes y con lo bien que escribe Lin, no me extraña que el editor oscuro le diera el Sí, quiero, nada más leerla. 10/10
Uno de esos libros que descubres, y que en pocos días lo tienes en tus manos, y en pocos tiempo también lo terminas, con gran satisfacción de ver que el Pulp sigue vivo, modern pulp como yo lo calificaría de alta calidad para los que gusten del mundo del maestro de Providence. La autora potencia el personaje protagonista Dani , desde un primer momento, haciéndolo tuyo, pincelando bien su personalidad, sus deseos, su rotura mental al ser un veterano de la guerra. Un buen alumno de Lovecraft a día de hoy, en su momento tenía un círculo de alumnos que aprendía de él como August Derleth. El por qué hablo de esto tenéis que averiguarlo en sus páginas, llenas, de vivacidad, sadismo y terribles luchas interiores. No es un libro para todo el mundo, pero los que le gusten los bolsi libros de antaño, aquí tienen algo muy especial.
Tuve la suerte de betear esta gamberrada y no puedo dejar de recomendarla, especialmente si os gusta el terror rural, la casquería, los Mitos de Cthulhu y Clive Barker. Lin tiene un estilo narrativo muy marcado y sus descripciones y las peculiaridades de los personajes hacen que te metas de lleno en la historia y no puedas soltar el libro hasta el final. No habéis leído nada igual 😬
Entrar en El Ser es asomarse a un manuscrito perdido a ritmo de una película de monstruos (imaginad The Thing y The Host (la coreana)) y visceral, queer y salvajemente underground.
Hay mucho escondido en El Ser, pese a que se lee en un suspiro. Folklore del norte de España, horror cósmico, identidad, magia oscura y arrebatos sangrientos que me dejaron impactado.
Lin Carbajales debuta con un estallido profano, tan cercana a Poppy Z. Brite o a Hailey Piper como novedosa en su acercamiento al horror. Sangrienta, oscura y depravada: nun táis preparaos.
Cortito y directo a la yugular: así es El ser. Ambientada en los bosques asturianos, la novela juega con el costumbrismo y el folklore para entrar al trapo de la sangre y las vísceras (muy explícitas, avisadas quedáis) pero también es la historia personal de Daniel Moore que, por cierto, me ha parecido personajazo.
A destacar ese prólogo y ese final. No puedo contar mucho más sin entrar en tremendo spoiler pero bueno, he leído por aquí que es Midsommar feat Sharknado y mira, sí.
Excesivo y sin complejos. Pulp y terror ochentero en el norte de España. Dioses primigenios y animales muy chungos. Guarradas y vísceras y sexo sin complejos. Godzila en Langreo, Asturias.
Y con eso debería bastar. Tal vez se queden un poco desdibujados todos los personajes más allá del protagonista, eje gravitacional de una historia que no se despega de él, tal vez falte cierta profundidad en algún tema (tal vez la orientación sexual de un afroamericano en un pueblo de españa en los años ochenta daría más juego) pero creo que en realidad da igual y que tampoco se pretende. Un auténtico pasapáginas, dicho de forma elogiosa y no peyorativa. Si buscas, yo que sé, Crimen y Castigo, pues no lo vas a encontrar, pero sí un libro muy divertido y en algún momento algo asquerosete (de nuevo como elogio).
¿Recuerdas el personaje de “el ataque de la mujer de 50 pies? Pues ahora multiplícalo en peligrosidad, escenas gore y añade bisexualidad, entre otros elementos. ¿A qué estás esperando para leerlo?