¿Cuántas mujeres fueron violadas por ser "rojas de mierda"? ¿A cuántas madres hicieron creer que sus bebés habían muerto? ¿Cuántas viudas fueron condenadas a llorar en silencio? ¿Cuántas rapadas fueron paseadas por su pueblo mientras su vientre se descomponía? ¿Cuántas lesbianas fueron sometidas a torturas médicas? ¿Cuántas asesinadas fueron humilladas tras la muerte? ¿Cuántas mujeres resistieron sin que sunombre haya pasado a la historia? ¿Cómo descubrir a las sin nombre en un país que fue sometido al más riguroso voto de silencio?
Muros de silencio, de la socióloga y politóloga Isabel Serrano Durán, es un ensayo cercano que ayuda a comprender cómo el régimen franquista puso en el punto de mira a la mujer para borrar, por todos los medios, su importancia vital a lo largo del tiempo. A través de un recorrido histórico y personal, la autora reivindica el papel de las mujeres -como víctimas, como resistencia, como asesinadas y como supervivientes- para reparar ese olvido al que se las ha condenado durante tantos años en este país.
Quisieron crear muros de silencio infranqueables que nos asfixiaran, generación tras generación. Pero el cemento, con el tiempo, se acaba agrietando, y por los resquicios se asoman las ramas de un árbol sembrado que acaba haciendo añicos lo que se creía inquebrantable.
“Porque la mujer ideal no habla alto, ni gesticula, ni estorba a los varones de su alrededor. La mujer es ideal es modesta, recatada y, sobre todo, ante el dolor, ante el maltrato, ante la ira, los celos, la rabia o la desesperación, siempre sonríe y guarda silencio.”
Entre 1960 y 1970 se convocó en varias comunidades autónomas un llamado concurso “La mujer ideal” que buscaba precisamente eso: el ideal de mujer española, el prototipo de lo que debía ser una mujer en el franquismo. A nadie le sorprenderá saber qué se buscaba en aquel concurso: una mujer sumisa, callada, entregada a su marido y la familia, una mujer siempre sonriente y volcada a sus labores de madre y esposa.
Hay libros que todo el mundo debería leer. Libros imprescindibles y necesarios. Libros que te dan una lección, que te enseñan, que te abren los ojos. Libros que te marcan. Libros que cuentan.
“Muros de silencio” es la historia de todas aquellas mujeres que tas la Guerra Civil fueron silenciadas por el franquismo. La historia de todas aquellas mujeres que lucharon en silencio, que resistieron en silencio, que sufrieron en silencio. La historia de mujeres olvidadas. La historia de mujeres que la Historia de este país ha decidido borrar. E Isabel Serrano consigue en menos de 300 páginas darles voz.
Resumir o reseñar un libro que he necesitado digerir más de dos semanas, cuyas páginas han sido casi en su totalidad marcadas por lo que me sorprendía, lo que desconocía, o lo que quería recordar…
Cuando pienso que hace apenas 50 años España salía de una dictadura, de un letargo ensordecedor, doloroso, silencioso, cruel, y que hoy en día ciertos políticos lo aplauden, lo alaban y lo toman como ejemplo me pregunto: ¿la gente no sabe leer? ¿Acaso la Historia es distinta a la que yo conozco?
Las mujeres siguen siendo silenciadas en muchas partes del mundo. En demasiadas. Sus voces se siguen callando, censurando, de muchas manera, a veces de las peores. Y no hace falta irse muy lejos, porque vivimos en un país con un índice de violencia machista que debería avergonzarnos y espantarnos. Porque silenciar a las mujeres también es violencia.
A todas aquellas personas que crean que no existe el machismo les recomiendo que lean este libro. A todas aquellas personas que piensen que “con Franco se vivía mejor” les recomiendo que lean este libro. A todo el mundo, en general, le recomiendo que se lea este libro. Porque es una historia que cuenta la Historia, en mayúscula.
Alzar la voz por las que lucharon y no fueron escuchadas, o por las que no la alzaron porque no sabían, no podían o tenían miedo. Es nuestra responsabilidad, es la memoria de nuestro país, es quienes somos, lo que hemos conseguido, lo que tenemos: es gracias a ellas. Que no te cuenten la Historia, porque es muy fácil callar a las que ya no están. Lee, aprende, abre los ojos.
“Aunque no hayamos vivido aquello, está ahí. (…) No podemos cicatrizar algo que no conocemos. Tenemos que ser conscientes de que supuramos lo que ellas no tuvieron derecho a desinfectar y que nos rodean muros de silencio que tenemos la obligación de derribar.”
Es un libro fácil de leer, también en parte porque repite muchas ideas constantemente y si tuviera que valorarlo sólo literariamente la puntuación sería muy distinta. No obstante, qué necesario es recordar todas estas historias de la manera tan fácil de entender y de empatizar como se hace en este libro.
"Con Franco se vivía mejor" pero las viudas de los republicanos debían ir de noche a la tapia de los recién fusilados y rebuscar entre los cadáveres. "Con Franco se vivía mejor" pero de un plumazo se borraron todos los avances en igualdad y se lanzó a las mujeres de vuelta al hogar a ser esposas sumisas y madres cristianas. "Con Franco se vivía mejor" pero el doctor Vallejo Nájera afirmaba que la inteligencia se nos atrofiaba y que una mujer libre era algo que erradicar. "Con Franco se vivía mejor" pero se robaron unos 300.000 bebés de madres "desviadas" bajo el amparo total de la ley en un acto de eugenesia para acabar con el "gen rojo." "Con Franco se vivía mejor" pero el Patronato de Protección de la mujer detenía a cualquiera que se saliese de la norma nacionalcatólica, torturaba, vejaba y humillaba y retenía una tutela hasta los 25 años. "Con Franco se vivía mejor" pero en el hospital de Peña Grande hacían a las mujeres solteras embarazadas parir como perros y se las vendía como esposas o sirvientas. "Con Franco se vivía mejor" pero a las familiares de republicanos se las rapaba y se les daba aceite de ricino para hacerlas desfilar por las calles mientras se les descomponían las entrañas. "Con Franco se vivía mejor" pero la mujer llevaba el mal dentro. "Con Franco se vivía mejor" pero una palabra de una "persona de orden" y se perpetraban fusilamientos, asesinatos a golpes, violaciones, rapados y saqueos hasta la miseria. "Con Franco se vivía mejor" pero cuando las fuerzas del orden entraban en un pueblo sin resistencia se llevaban a mujeres al campo y regresaban sin ellas pero con su ropa interior colgada del fusil. "Con Franco se vivía mejor" pero a los vencidos se les prohibía encontrar a sus familiares y las cunetas siguen llenas. Exactamente, ¿Quién, absolutos traidores a la patria, vivía mejor?
Menudo libro se ha marcado Isabel Serrano Durán!!!. Este libro muestra como la mujer sufrió la represión en la dictadura franquista. Pero no solo eso, también muestra como muchas de estas mujeres fueron asesinadas y maltratadas bajo un régimen sostenido por muchos. Hay que decir como la autora nos recalca como estas mujeres lucharon contra el régimen y sostuvieron la resistencia hacía la dictadura.
Este libro es para leer con lápiz en mano. Debería ser contenido obligatorio en los centros educativos.
"No mirar a los ojos a nuestro pasado es una manera muy cobarde de avanzar. Y egoísta. Muy egoísta. Porque el único sentido que tiene no ponerte frente a quienes tanto daño causaron es el miedo a retratarse frente al espejo."
No puedo comprender cómo ha ocurrido todo esto en nuestro país y lo seguimos ignorando, olvidando, minimizando. De verdad que no lo entiendo. Y no es que haya sido tan lejano, es que nuestras abuelas y abuelos lo han vivido. "Porque la mayor arma que tienen para seguir venciendo es que continuemos bajo la condena del silencio. Romperla es sobrevivir, hacer justicia, conocer la verdad y reparar." Gracias, Isabel, por este ejercicio de memoria, respeto y dignidad.
Leer este libro es estar continuamente cabreada por dos cosas, 1. Por todas las barbaridades que cuenta y, 2. Por la absoluta ignorancia impuesta de la historia sin perspectiva de género
Estoy entre triste y enfadada porque tenía buenas expectativas, y me he encontrado con un texto plano y repetitivo, pero sobre todo con un pobre ejercicio de investigación, comunicación y de edición de un tema tan importante, doloroso y (a día de hoy) tan documentado.
Aunque creo que hay que poner en valor el compromiso de la autora con el tema y la voluntad de la editorial de querer publicar historias como las que cuenta el libro para sacarlas a la luz y hacerlas accesibles, no se debería haber hecho con esta falta de rigor.
“Volvía a preguntarme por qué no nos fusilaban a todos, por qué no nos liquidaban de una vez en lugar de matarnos tan despacio, tantas veces, tantas pequeñas muertes de hambre, de tristeza, de humillación.” Almudena Grandes
“El miedo es una droga paralizante que genera una especie de amnesia histórica y produce silencio, mucho silencio.” Isabel Serrano
Repetitivo y con multitud de datos que muestran falta de rigor…entiendo el homenaje que la autora ha querido hacer a las mujeres de esa época pero se me ha quedado aséptico casi todo el rato
“Y, a pesar de las torturas, muchas de ellas no se rindieron y siguieron poniendo sus ideas y sus cuerpos para construir una resistencia antifranquista en la clandestinidad. Porque, aunque traten de cortar la flor, las raíces siguen creciendo.”
Historia de muchas mujeres que siguen bajo muros de silencio que debemos derribar, gracias a Isabel por contar estas historias, por darle visibilidad a muchas personas que aún siguen sin poder llorar a sus familiares en un sitio concreto, donde poder llevar flores.
Hay silencios que, después de décadas, gritan tan fuerte que es imposible ignorarlos. Hoy os traigo una narrativa que abraza la memoria y sana las heridas del tiempo.
En esta novela, Isabel Serrano nos tiende la mano para recorrer un camino laberíntico entre el presente y un pasado que se resiste a ser olvidado. A través de una prosa cuidada y cargada de emoción, la autora nos demuestra que los muros más difíciles de derribar no son de piedra, sino de secretos.
✨ Lo que me ha hecho vibrar:
• La atmósfera: La autora logra crear un ambiente íntimo donde cada suspiro de los personajes parece quedar suspendido en el aire. • La resiliencia femenina: Es un homenaje a esas mujeres que callaron por miedo, por amor o por protección, y a la valentía que supone romper esas cadenas generacionales. • La narrativa: Su estilo es pausado pero firme, ideal para quienes buscamos historias con poso, de esas que te dejan pensando mucho después de cerrar el libro.
"A veces, el olvido no es una ausencia de memoria, sino un refugio construido para poder seguir viviendo."
Mi reflexión personal: Leer Muros de silencio ha sido como abrir una vieja caja de fotografías: hay nostalgia, hay dolor, pero sobre todo hay una luz necesaria que solo aparece cuando nos atrevemos a mirar de frente nuestra propia historia. Si buscas una lectura que te acaricie el alma y te invite a reflexionar sobre tus propias raíces, este libro es para ti.
Qué necesario es este libro. Conocer nuestra historia es clave para no repetir los episodios oscuros y esto es particularmente relevante en un momento en el que proliferan el negacionismo y la romantización de la España franquista.
Y cuán importante es rescatar las historias de las mujeres en esos años de dictadura. Esas historias que han permanecido silenciadas y ocultadas: historias de represión, de torturas y de muerte, pero también de esperanza, dignidad y resiliencia.
Y eso es lo que hace en esta obra Isabel Serrano, poniendo negro sobre blanco las atrocidades que muchas mujeres tuvieron que enfrentar. En muchas ocasiones, ser esposa, hermana, madre o hija de un rojo era motivo suficiente para enfrentar actos barbáricos. No hacía falta que ellas tuvieran convicciones políticas de izquierda o que fueran militantes activas.
También me parece importante que en este libro se ponga luz sobre la existencia de campos de concentración en España, un hecho bastante desconocido.
Un aspecto negativo de esta obra es que en algunas ocasiones la prosa se me ha hecho repetitiva y que algunos capítulos redundan en exceso en información ya proporcionada anteriormente.
"Pero el franquismo fracasó. Puso mucho empeño en crear estirpes de mujeres sumisas y destinadas al cuidado de la casa y los niños; la Sección Femenina extendió sus tentáculos por todos los pueblos de España y, aún así, las mujeres de hoy y las de ayer nada tienen que ver con las que intentó modelar su ideología misógina. De nada sirvieron las Escuelas de Hogar o la obligatoriedad del Servicio Social. Tampoco las torturas y los aleccionamientos públicos. Las mujeres fueron la clave para la guerrilla y para el sostén de los valores antifascistas y democráticos. La fuerza del feminismo y el ansia de libertad vuela mucho más alto que quienes despliegan su mano al frente para rozar nuestras plumas. Pero no podemos bajar las guardia. Para seguir venciendo es fundamental recuperar a las mujeres valientes que resistieron desde la cárcel, el exilio, las guerrillas o el silencio de sus casas. Ellas son el motor y las referencias de toda mujer democrática y antifascista. Porque al contrario de lo siempre nos quisieron contar, nosotras siempre fuimos las protagonistas, las conductoras de las luchas contra la dictadura y las arquitectas de los derechos y las libertades"
El libro me ha gustado mucho, y debo admitir que al principio me daba cierto miedo empezarlo, ya que pensaba que, al ser un ensayo, la lectura se me haría pesada o demasiado densa. Sin embargo, me ha sorprendido gratamente: es una obra ligera, accesible y muy ilustrativa sobre las penurias que vivieron las mujeres durante la Guerra Civil, el franquismo e, incluso, bien entrada la democracia. De hecho, me atrevería a decir que muchas de las reflexiones que plantea siguen siendo plenamente vigentes en la actualidad.
En general, me ha parecido una lectura muy recomendable para comprender mejor una parte fundamental de nuestra historia reciente y, sobre todo, para reflexionar sobre el papel tan infravalorado que tuvieron (y en algunos aspectos aún tienen) las mujeres en la sociedad española. A pesar de que en algunos momentos ciertos argumentos pueden resultar algo repetitivos —quizá por insistir en las mismas ideas—, esto no resta valor al conjunto de la obra, que considero imprescindible para quien quiera acercarse a esta temática desde una perspectiva cercana y amena.
Un libro muy necesario. Si te gusta la temática de la época franquista poniendo el enfoque en la mujer, este sin duda es tu libro. Testimonios nunca contados sobre mujeres reales sobre su represión, sufrimiento, duelo, sacrificio,... Se nota la grandísima labor de documentación de la escritora y seguro que no ha sido fácil el poder acceder a esta información. He sentido la lectura como ese secreto en la cocina contado en bajo por una abuela. Lo he sentido de esa forma, cercana y verdadera. Muchísimas gracias a la autora por este trabajazo. Muy recomendado! Si que es verdad que no le he puesto las 5 estrellas por qué para mí entender volvía una y otra vez sobre las mismas frases ya escritas. Realizando un análisis sobre ello no sé si lo ha hecho como forma de que al lector se le queden grabadas y no sea una lectura más; modo mantra, pero al final del mismo si que es verdad que se me hacían como muy trabajadas ya. Por el resto me ha gustado mucho
“Pero el cemento, con el tiempo, se acaba agrietando, y por los resquicios se asoman las ramas de un árbol sembrado que acaba haciendo añicos lo que se creía inquebrantable… los muros de silencio se desmoronan porque en las grietas siempre termina creciendo la primavera”
Que necesario es este libro para la sociedad actual, la que dice orgullosa y sin vergüenza ninguna que con Franco se vivía mejor.
A las mujeres, las verdaderas protagonistas de este libro, las querían calladas, escondidas en su casa y sin hacer ruido. Pero ellas eran más fuertes de lo que se pensaban y lucharon por los suyos, aunque les acabase costando la vida. Lucharon para que se hiciera justicia por sus muertos y para que los que seguían con ellas tuvieran una vida menos cruel, aunque era algo que sabían que iba a ser difícil.
La historia es la que es, aunque se intente esconder. Porque aunque muchas perdieron, romper el silencio también es vencer.
Tengo el libro lleno de post-its y anotaciones, eso ya es decir bastante 🥹
Recordar la historia desde donde nunca nos la contaron en el colegio, instituto, es tan necesario como doloroso. En toda la lectura no he parado de recordar los resultados de las votaciones de la gente joven diciendo que prefieren vivir en una dictadura; los vídeos en los que entrevistan por la calle a gente universitaria y les preguntan que si prefieren vivir con Franco y lo afirman (sin saber luego justificar nada bueno que hiciera, porque no lo hay). Y la verdad que Isabel lo resume muy bien en su último capítulo, explica muy bien cómo se ha jugado con el relato de la guerra para enmascarar el genocidio y silenciar las voces de las víctimas.
Sin extenderme mucho más, y como bien dice la autora, "la justicia no existe para quien ha sufrido años de olvido".