Conocí a Reyes Martínez el año pasado con su novela ‘Una pieza de más’, una historia que me atrapó por su originalidad, unos personajes bien caracterizados y una trama compleja repleta de sorpresas que logró mantenerme en tensión hasta sus últimas páginas. En ’El ángel vacío’ repite esa fórmula que tan buenos resultados dio, sumergiendo al lector en una tensa y absorbente trama que atrapa desde el primer capítulo y que explora temas como la maldad inherente en el ser humano.
La vida de la doctora Alicia Prieto cambia cuando, durante una noche de guardia, llega a Urgencias una joven cubierta de sangre y al borde de la muerte. El inspector Jorge Cantero se hace cargo del caso sin sospechar que es solo el inicio de una compleja investigación que se verá complicada con la aparición de un nuevo cadáver en el cementerio de Gijón. Un mal real y tangible sumirá a la ciudad en una atmósfera de temor. ¿Eran las chicas ángeles inocentes? ¿O tal vez ocultaban secretos que han despertado esa crueldad irracional?
Leo por puro entretenimiento y nada me gusta más que una historia de esas en las que entras de tal forma que, cuando te quieres dar cuenta ya te has leído la mitad del libro. Y eso Reyes Martínez sabe cómo conseguirlo. ‘El ángel vacío’ es una interesante mezcla de procedimental policíaco con suspense psicológico que tiene muy claro lo que quiere contar. Con una prosa clara y directa que evita cualquier detalle innecesario que entorpezca el ritmo de la historia, la autora hace que resulte muy complicado despegar los ojos de las páginas. Capítulos cortos que invitan al clásico “uno más y a dormir” (y así hasta que te dan las tantas de la madrugada) y que van creando un clima de tensión creciente hacen que la lectura resulte absolutamente adictiva.
La novela no solo se centra en la investigación policial, sino que también profundiza en la psicología de sus personajes. Cantero (y su gusto por el refranero español) y Suárez, dos de los miembros del equipo policial, son presentados como personas normales, sin habilidades extraordinarias ni traumas incapacitantes, lo que confiere un toque de realismo y credibilidad al procedimiento policial. En Alicia, una residente de primer año, confluyen todos los miedos e inseguridades de alguien que se está enfrentando por primera vez a un trabajo con ese nivel de exigencia. El ambiente hospitalario y los detalles médicos son presentados así mismo con gran precisión, realzando la atmósfera general de la novela.
Pero si un personaje destaca por encima de los demás es esa mente perversa y manipuladora que permite a la autora explorar la maldad en su estado más puro, adentrando al lector en una mente sociopática capaz de esconder su verdadero yo y moldeando a los que le rodean a su antojo.
La autora crea algunas imágenes muy impactantes en las escenas de los crímenes. Visualmente son muy potentes y la atención a los pequeños detalles hace que resulte difícil sacárselas de la cabeza. La imagen de la chica ensangrentada, con el cuerpo cubierto de miles de cortes, logra transmitir a la perfección el dolor tan indescriptible que debía estar sufriendo la víctima.
Si bien algunos de los giros de la historia pueden ser un poco predecibles, el recorrido hasta llegar a ellos está tan bien construido, manteniendo la intriga y el suspense en todo momento, que no me importó lo más mínimo haber averiguado alguno de ellos.
‘El ángel vacío’ es una historia perfecta para disfrutar de una sentada, ideal para aquellos que busquen un thriller psicológico bien construido y que, además del crimen en sí, explore también las complejidades del alma y la mente humanas.