Este libro ha sido, para mí, una decepción considerable. Marta Caballero es una creadora de contenido a la que sigo desde hace tiempo y por la que siento cierto cariño: disfruto de sus vídeos de true crime en YouTube, especialmente por su tono cercano y accesible, pensado para un público general que consume este tipo de contenido sin querer entrar en tecnicismos legales o procedimientos judiciales complejos. Sin embargo, el salto de YouTube a la escritura de un libro requiere un nivel de trabajo, profundidad y profesionalidad que aquí, en mi opinión, no se ha cumplido.
Más allá de ser un libro divulgativo, lo que me he encontrado es un simple recopilatorio de casos muy conocidos, tratados de manera superficial y sin ningún tipo de aportación nueva. Son crímenes con un calado enorme, con múltiples aristas, detalles relevantes y contextos complejos que aquí se quedan totalmente diluidos. Da la sensación de que el contenido del libro no va mucho más allá de lo que ya se cuenta en sus vídeos, cuando precisamente un libro debería ofrecer un valor añadido.
Entiendo que Marta no tenga formación jurídica ni técnica, y eso no es un problema en sí mismo. Pero escribir un libro implica asumir una responsabilidad distinta. Existen múltiples formas de enriquecer un proyecto así: asesorarse con profesionales, colaborar con personas especializadas, profundizar en documentación, contextualizar mejor los casos o incluso aprovechar los recursos que una creadora con su alcance puede tener. Nada de eso se percibe aquí.
El resultado es un producto que parece responder más a una oportunidad comercial que a un verdadero proyecto editorial con intención de aportar algo significativo. No hay innovación, no hay investigación adicional y no hay una estructura que justifique el formato libro. Para mí, es un ejemplo claro de lo que se suele llamar “libro de influencer”: una publicación que se apoya en la popularidad previa de la autora, pero que no cumple unos mínimos de calidad narrativa o analítica.
Eso no significa que deje de ver sus vídeos ni que cuestione su enfoque hacia las víctimas, que siempre ha sido respetuoso y empático. De hecho, ese es uno de los puntos positivos de su trabajo en general. Sin embargo, un libro de este calibre debería aspirar a algo más que a una mera exposición básica de hechos ya conocidos. Podría haber sido una gran oportunidad tanto para crecer profesionalmente como para aportar valor real a la comunidad del true crime.