Que a sus 83 navidades esté José María Merino escribiendo libros es algo por lo que todos deberíamos dar gracias, del mismo modo que esperar que el veteranísimo cuentista nos sorprenda a estas alturas es como pretender que a día de hoy Ian Gillan te sostenga las notas más altas de Child in Time, de una ingenuidad que roza la idiotez: bastante es que ambos siguen en activo.
En esta antología de microrrelatos José María Merino recupera sus temas clásicos, a saber, el doble o el desdoblamiento, la intromisión de lo maravilloso en lo cotidiano, lo fantasmagórico, la fuerza de la palabra para perturbar la realidad; siempre a caballo entre lo fantástico y lo realista, el coruñoleonés enlaza cuento tras cuento utilizando como hilo común un juego metaliterario protagonizado por las muchas identidades que se agolpan en la mente de un escritor y luchan entre sí para tomar las riendas del creador y artífice de estas ficciones. Como digo, clásico Merino. El problema es que es tan clásico que sabe a refrito, a lugar tan común como el salón de tu casa. No voy a hacer un comentario pormenorizado de cada relato porque con los microrrelatos siempre existe el riesgo de que la exegesis ocupe el doble que el original, pero en líneas generales el sentimiento es de constante y cansina repetición. Sin embargo, hay un puñado de narraciones que destacan entre el resto, en parte debido a que han sido recogidas de otras antologías o publicaciones y añadidas a ésta a posteriori, en parte porque al no tener que ver con el hilo conductor destacan por sobre el conjunto.
Esta antología es un Merino menor, en absoluto representativo de su ficción breve, que es lo mejor de su producción. Si alguien quiere dar una oportunidad a este autor que, pese a haberle llovido los laureles y ocupar un puesto dentro de la Real Academia de la Lengua, aún es bastante desconocido por el gran público. Entendiendo por gran público... Goodreads.