En los últimos cinco decenios del sigloxx —del sexenio deMiguel Alemán al de Ernesto Zedillo—, prensa y gobiernoen México vivieron enredados en una trama de relacionesequívocas.
Esta nueva edición de Prensa vendida recoge esas pequeñas y grandes historias de la relación entre los medios de comunicación, por un lado, y el gobierno —en particular, el presidente de la República— por el otro, en donde se mezclan intereses económicos, políticos y aun facciosos que utilizan los medios como instrumentos de influencia o presión con los intereses particulares de periodistas, políticos y funcionarios. A través de un extenso trabajo de búsqueda en diarios, revistas y libros de testimonios, Rafael Rodríguez Castañeda forma un mural de las relaciones prensa-gobierno tal como son, sin concesiones.
Desde el funcionario de más bajo nivel hasta el presidente de la República, las instancias gubernamentales han asumido la tarea de cortejar, corromper y aun reprimir en la búsqueda de unos medios de comunicación sumisos e incondicionales. En contraparte, muchos periódicos y periodistas —desde los reporteros de nota roja hasta directores y gerentes— han hecho suyo el hábito de cortejar y dejarse cortejar, corromperse y ponerse al servicio del gobierno en su conjunto o del funcionario en lo personal, con las excepciones de quienes están dispuestos a enfrentar los riesgos de romper las reglas del juego. Pero ¿dónde se originan estos vicios que desde los años cuarenta han entorpecido y distorsionado la información periodística en el país?, ¿en la mano que pide?, ¿en la que soborna?, ¿en la que golpea?
El libro es una historia de las relaciones entre prensa y gobierno en México, que usa como hilo narrativo las comidas con motivo del Día de la Libertad de Expresión (7 de junio) en donde el presidente de la república iba al encuentro de los directores de los grandes medios.
Debo decir que el libro empieza bastante flojo, con largas transcripciones de los discursos dichos en esas comidas, pero mejora radicalmente cuando llega a los sexenios de Echeverría en adelante. Hay un buen recorrido histórico, aparición de personajes que siguen presentes en la vida nacional, y un buen análisis de la relación entre gobierno y prensa en México