Vulvas, partos, penes erectos y parejas en pleno coito pueblan las iglesias románicas de nuestra geografía repartidos por portadas, capiteles y canecillos. Estas imágenes sexuales, algunas de ellas muy explícitas, han generado estupor, sorpresa e incluso rechazo en nuestra contemporaneidad, dando lugar a todo tipo de explicaciones sobre sus intenciones y significado. Sin embargo, su proliferación y espontaneidad indican que, lejos de tratarse de una representación del pecado, como a menudo se han interpretado, mostraban una sexualidad mucho más abierta y acorde con la mentalidad de quienes promovieron la construcción de estos templos.
El libro demuestra cómo, entre los siglos XI y XIII, tuvo lugar una intensa lucha por el poder político en la que el sexo (o su ausencia) se convirtió en uno de los principales argumentos legitimadores de las élites sociales. Una batalla ideológica que dejó su huella en las imágenes sexuales románicas que desafían nuestra lógica actual.
Previamente a la reforma rigorista liderada por Cluny en materia de represión sexual como signo de distinción por parte del clero, contamos con otra mirada sobre la sexualidad en la iconografía bien distinta. Estas representaciones artísticas tenían como comitentes en su mayoría a mujeres nobles que se reivindicaban a través de las escenas de coitos y partos explícitos. El rol de género de estas mujeres era perpetuar el linaje y por tanto, exigían una aproximación fidedigna a la realidad como estrategia de promoción por medio de la fertilidad. El libro recoge una investigación de calidad para llevarla a un lenguaje asequible y divulgativo.
Bien documentado, bien escrito y profusamente ilustrado, ¿qué más se puede pedir? Un estudio sobre iconografía sexual en el románico peninsular (con algunas referencias francesas) que demuestra que no se puede hablar únicamente de pornografía o de imágenes condenatorias del sexo antes de la reforma cluniacense, que las mujeres tenían más poder y presencia en la Baja Edad Media del que se les suele atribuir y que hay que aprender a mirar con otros ojos el arte del pasado. Realmente fascinante.
Hacer accesible lo complejo es una de las claves de la divulgación de calidad e Isabel Mellén lo consigue con una prosa cercana y sencilla que permite aprehender los conceptos de manera fluida.
Gracias a su capacidad comunicadora, la lectura nos traslada a una sociedad mucho más compleja y rica donde los roles de género, los comportamientos de los distintos grupos distan de ser homogéneos y todos ellos han dejado su huella en los templos del Románico.
A lo largo de los 4 capítulos que componen este libro, la autora nos transmite las claves para reinterpretar el arte románico y sus manifestaciones iconográficas. Algo especialmente complicado debido a los siglos que nos separan de este periodo y los sesgos que se trasladan desde el presente a la Edad Media.
Una revisión y reinterpretación necesaria y atrayente.
No solo está bien escrito y se lee con facilidad, incluso para personas ajenas a la academia. Es que además propone lecturas de la Historia y la realidad social de los siglos XI al XIII que escapan a la habitual historigrafía monocromática, mermanete descriptiva y, por qué no decirlo, cobardemente patriarcal. La autora no solamente presenta estas lecturas, sino que aporta una cuidada colección de ejemplos sobre los que sustentarlas, haciendo que lo suyo vaya mucho más allá de la mera especulación histórica. Se agradece enormemente, por cierto, la abundancia de testimonios gráficos con los que la autora apoya sus argumentaciones: perfectamente relacionados con los textos, bien ejecutados y perfectos para identificar lo que de ellos se quiere mostrar.
Sin meternos en si estamos o no de acuerdo con sus tesis y conclusiones, creo que las articula de una manera inteligente, clara y muy bien ordenada (tal vez el último capítulo está algo menos cuidado en cuanto al orden del discurso). Como ya han mencionado algunos otros lectores, si este libro peca de algo es, tal vez, de repetirse un poco en varios momentos, aunque lo achaco a que la obra será la puesta en común de un conjunto de textos académicos publicados previamente de otras maneras, así que se entiende cierto solapamiento en algunos de los argumentos.
Un libro realmente interesante para lectores aficionados a la Historia. No sé qué tal caerá en el público más aficionado al Románico, porque tiene unos planteamientos que se salen bastante de lo que uno suele encontrarse en dichos textos. Pero, sin duda, aprende uno y aprende bien con él. Muy recomendable.
Un estudio científico impecable que nos ofrece una imagen más fidedigna a la realidad sexoafectiva medieval, y cómo evolucionó (o, mejor dicho, involucionó) en la retrógrada moral cristiana impuesta por la Iglesia. Lleno de imágenes y de referencias que sustentan cada afirmación. Ni una sola puntada sin hilo. Extremadamente recomendable para cualquier persona aficionada a la historia medieval.
Si crees que la Edad Media fue un periodo oscuro donde la sexualidad era un tabú y solo se aceptaba un tipo de sexo muy concreto y dentro del matrimonio, necesitas leer este libro. Si crees que las imágenes sexuales que aparecen en los pórticos, capiteles y canecillos de las iglesias románicas son meras representaciones de pecados, necesitas leer este libro. Y por una buena razón: porque cuenta una realidad muy distinta que el fanatismo religioso se ha esforzado por ocultar durante siglos.
«El prestigio que el sexo había dado a las damas medievales, el orgullo con el que exhibían sus genitales, sus partos, sus coitos, fue reconvertido en vergüenza y maldad intrínseca. Algunas representaciones de hombres se transformaron en mujeres por boca de expertos para respetar la sagrada heteronormatividad, y las lesbianas, bisexuales, transexuales y hombres homosexuales pasaron a la clandestinidad del pecado, del delito y de la historia. Sin embargo, el pasado es tozudo y, a pesar de la censura, la destrucción de pruebas y los intentos de ocultación, todavía podemos rescatar de entre las ruinas las historias de las personas vencidas. En nuestra mano está reconstruir su mentalidad, sus vivencias y sus acciones a pesar de las evidentes lagunas. Frente al relato único de los vencedores tenemos la posibilidad de encontrar la diversidad originaria, la complejidad, las tensiones sociales, la disidencia, y comprender mejor así nuestro presente».
Hay muchas cosas que comentar sobre este libro. En primer lugar, Mellén lo hace de nuevo: todas las voces ocultas de la historiografía resurgen con fuerza y con crítica. Pone en su lugar todos los elementos que han silenciado determinadas voces del pasado y qué consiguieron con eso. A una voz severamente crítica y concisa hay que añadir la eficacia de una académica clara y rigurosa, el libro es de lectura sencilla incluso si es vuestra primera lectura centrada en el románico. Además el libro, dado que trata sobre patrimonio artístico, establece un vínculo claro entre el contenido textual y las imágenes. 100% recomendable.
"Durante mucho tiempo se nos ha contado una Edad Media oscura, que no era sino el reverso de nuestra contemporaneidad". "El sexo en tiempos del románico" desmonta de forma amena y asequible esos prejuicios y nos ayuda a entender el verdadero significado de ciertas expresiones artísticas que, lejos de ser soeces advertencias contra el pecado, reflejaban el poder de una nobleza sin complejos, aún ajena al rigorismo católico que se impondría a partir del siglo XIII.
Me ha encantado. Te permite sumergirte en la época del Románico. Te deshace mitos que tenía en la cabeza, y enseña cómo era la sexualidad en esa época. Es importante conocer la sexualidad de una época, para tratar de entender cómo vivían y cómo eran sus relaciones, y en definitiva, su vida
Me encanta como escribe Isabel Mellén. Un libro muy interesante que actualiza los estudios del arte románico sexual. Desmiente muchas ideas sobre las imágenes de exhibicionsitas en iglesias que me han resultado muy interesantes y aporta un conocimiento muy completo de estas obras en su contexto. Asimismo, su libro cuenta con una bibliografía muy exhaustiva que me será de gran uso en mis futuros trabajos académicos. Recomiendo mucho esta lectura para cualquier fan del románico.
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Abril 2025
Tras indagar un poco más y leer mas libros al respecto, hay aspectos del libro que no se ciñen a la realidad académica. Hay argumentos y explicaciones que da que son demasiado simplistas y no lo sufiente fundamentadas. Interesante libro, pero no es una fuente académica rigurosa, sino un libro divulgativo, en línea con las labores emprendidas por Mellén.