Un policía a las puertas de la jubilación es desterrado por los suyos hasta la tranquila Lanzarote, donde deberá pasar los últimos años de su carrera. Lo que no puede imaginar, ni él ni nadie, es que la investigación del caso del atropello de una joven de diecinueve años originaria del Este va a desenmascarar una trama de crimen y poder en varias ciudades europeas.
En una espiral de intriga que no da tregua al lector, conoceremos desde las razones íntimas de unos personajes inolvidables hasta los altos intereses económicos que mueven las insospechadas piezas del juego. Una novela magistral que nos acerca al corazón de la gente corriente y nos muestra cómo el ansia de poder puede transformar a las personas en esta era que vivimos: el tiempo de las fieras.
Víctor del Árbol was born in Barcelona in 1968 and worked for the Catalan government between 1992 and 2012. He studied history in the University of Barcelona. El abismo de los sueños (not published) was a finalist in the prestigious Premio Fernando Lara in 2003. In 2006 he won the Premio Tiflos de Novela with El peso de los muertos. In 2011 he published La tristeza del samurái (Editorial Alrevés), which has been translated to 10 different languages and has received very positive reviews. In addition, La tristeza del samurái was awarded Le Prix du polar Européen 2012 by the French publisher Le Pointe, an award won previously by Philip Kerr and Arnaldur Indridason, among others.
In January, 2013 his novel publishes finalist Breathes for the Wound to the best foreign novel in the festival of Black cinema of Beaune, finalist in the Prize II Broke Negress of Salamanca, finalist to the best black novel 2014 that grants the festival VLNC. Translated into the Frenchman, the prestigious publishing house Rosenbloom (Scribe) has acquired the copyrights in English for Australia, New Zeland, UK and USA. Equally rights of translation have sold to Poland and Bulgaria.
In 2014 Ed. Destino pùblishes A million drops, a succesfull title that has been published in several languages.
Unas tramas intricadas que acaban mezclandose en algún modo. Todas las historias te mantienen con el interés. Los personajes con caracter y bien definidos; empatizas con unos y odias a otros. Ninguno te deja indiferente.
Llevo unos días pensando en la manera de hacer esta reseña, por hacerla especial, y ahí estoy, a ver si consigo expresar lo que me ha dejado su lectura. "Fiera", un sustantivo de origen etimológico en el latín ferus, hace referencia a una persona cruel o de carácter malo y violento, salvaje, agresivo y que no ha sido domesticado. Pues eso está aquí dentro y de qué manera, amigos. Siéntate, agárrate y disfruta.
"El Tiempo de las Fieras", del escritor catalán Víctor del Árbol, es la segunda parte de "Nadie en Esta Tierra", una novela que acababa con el inspector Julián Leal en la cárcel por matar a un hombre de una paliza. Ahora sale en libertad después de tres años y lo hace sin cumplir condena, ha sido diagnosticado de cáncer y le queda poco tiempo de vida. ¿Hasta ahí bien? Pues, dejando de lado eso, esta segunda parte es una novela que, aunque tiene una primera parte, creo que no es indispensable leer sí o sí para entenderla. Me explico: en esta segunda parte muchos de los personajes secundarios del primer libro tienen un crecimiento exponencial espectacular esta vez, tanto que son las cuatro patas de la mesa donde se cocina la trama, así, en crudo, bien condimentada y con el corte perfecto para degustarla mucho mejor. El mismo escritor ya ha confirmado que habrá una tercera parte a modo de trilogía, ahora os toca a vosotros elegir si empezáis ya o si preferís esperar un poco.
En "El Tiempo de las Fieras" te encontrarás con una sensación de vaivenes que te acabarán por dejar sin aliento. Es como una de esas atracciones vertiginosas que gira, que baja, que no esperas hacia donde va y ahí, de repente, aparece la sorpresa para dejarte boquiabierto. Todo ello empieza en Lanzarote con un atropello a una chica del este y con un incendio provocado por un empleado despedido en una de las fábricas que el imperio Ortiz atesora en la misma isla y en el que mueren 8 personas. Ahí empieza todo, ahora lee e imagina las distintas posibilidades que existen. El siguiente movimiento es cosa tuya. Es el tiempo de las fieras. ¿Juegas?
Me ha gustado muchísimo por distintas razones, pero sobre todo por la profundidad que el autor consigue dar a personajes secundarios de antes y que esta vez se acaban haciendo imperiosos. Ahí están Virginia Ortiz o el sicario a modo de narrador y que busca la oportunidad de salvar su vida, y en la vertiginosidad de la trama, con capítulos cortos y potentes que te llevan a querer leer siempre un poquito más. Finalmente, parte de la ubicación que se desarrolla en mi zona, por mis bonitas playas, citando incluso mi pueblo, uno se siente como emocionado y todo.
Brutal, impactante y adictivo. Un thriller poderoso.
CITAS: "El orgullo siempre castiga a quien menos se lo merece, como la ira. Es el camino fácil, atacar a los que tienen una capacidad infinita para perdonarnos." (Página 276)
Vuelve @ y llega con la segunda parte de “Nadie en esta tierra”, y ya el autor ha confirmado que habrá tercera parte. . La trama o tramas porque hay varias, comienzan en Lanzarote, donde ocurre el atropello de una chica y el incendio de una fábrica donde morirán ocho empleados. . Como digo hay muchas tramas en esta novela, cambios en el tiempo, y muchos personajes , lo que requiere de mucha atención, pero ya os digo que merece la pena. . Los personajes me han gustado todos y cada uno de ellos, los momentos narrados por el asesino son magníficos, y como se va hilando todo hasta el final. . Capítulos ágiles y cortos que hace que se lea de un tirón, si te gusta el thriller un poco duro, con muchas tramas te lo recomiendo.
En El tiempo de las fieras, Víctor del Árbol vuelve a demostrar por qué es uno de los grandes narradores contemporáneos. Con una prosa elegante, precisa y profundamente humana, nos sumerge en una historia que trasciende el género policial para convertirse en una reflexión sobre el poder, la culpa y la redención.
La novela sigue al subinspector Soria, un policía al borde de la jubilación, un antihéroe marcado por su pasado, desterrado a Lanzarote tras una carrera turbulenta. Lo que comienza como una investigación menor —el atropello de una joven— se convierte en una compleja trama de crimen organizado que conecta ciudades como Barcelona, Sarajevo o Nueva York. El autor entreteje con maestría múltiples líneas temporales y voces narrativas, logrando que cada personaje, incluso los secundarios, respire autenticidad y profundidad emocional. Sin duda como he repetido en otras ocasiones, este es uno de los dones que tiene este escritor.
Otro de sus dones es su estilo narrativo: sobrio pero cargado de lirismo, capaz de transmitir la crudeza de la realidad sin renunciar a la belleza del lenguaje.
Victor no escribe simplemente para contar una historia, sino para explorar el alma de sus personajes, con una sensibilidad que recuerda a los grandes autores del noir europeo.
Uno de los grandes aciertos de la novela es su capacidad para mostrar cómo el pasado influye en el presente. Los personajes, complejos y profundamente humanos, arrastran heridas que condicionan sus decisiones. La culpa y la búsqueda de redención son motores silenciosos que los empujan, mientras la memoria se convierte en un territorio incierto donde se mezclan los hechos y las emociones.
El tiempo de las fieras no es solo una novela negra: es una obra que se enfrenta al lector, que lo obliga a mirar de frente las zonas grises de la moral y a preguntarse qué significa realmente la justicia. Una lectura intensa, conmovedora y profundamente humana.
Aunque es la secuela de Nadie en esta tierra, puede leerse de forma independiente gracias a la sutileza con la que el autor introduce el contexto necesario
Os dejo algunas de las muchas frases que he marcado
"Todos arrastramos algo. Una culpa, una pérdida, una decisión que nos cambió para siempre. Lo que nos diferencia no es el peso, sino cómo lo llevamos."
"El poder no corrompe. Solo revela lo que ya estaba dentro."
"El pasado no se entierra. Se disfraza, se esconde, pero siempre encuentra la forma de volver."
El autor catalán se erige como uno de los escritores más en forma del panorama nacional actual y como uno de los mejores narradores de novela negra de nuestros tiempos.
Posiblemente no sea un cinco estrellas puro, seguramente se queda en cuatro y pico, quizás no sea del todo justo poner al mismo nivel de excelencia El tiempo de las fieras que otras obras del propio autor, pero como no hay decimales, el libro está muy bien escrito y lo he disfrutado desde la primera a la última página, redondeo al alza por aplicación del optimismo como criterio de decisión. Ya lo he dicho en más de una revisión de textos de Víctor del Árbol. Más allá de contar con una manera de escribir de alta calidad y totalmente reconocible, creo que libro a libro, ha ido primero creando y luego consolidando un estilo propio, que viene siendo como hacer punto con agujas y lanas de distintos colores, como hacían nuestras madres y abuelas. La lana son esos personajes que aparentemente no tienen nada en común, ni en el tiempo, ni en el espacio; el escritor con sus agujas (las palabras) va tricotando con ellos hasta que consigue la prenda final, digna de el mejor de los diseñadores. Las tramas envuelven, los personajes atrapan, las historias tangenciales no te apartan de la lectura ni suenan a relleno estéril, porque añaden profundidad y ofrecen respuestas. Simplemente Víctor del Árbol en estado puro. En lo referente a calidad literaria se empeña en demostrarnos que quiere llegar a ser el mejor autor de thriller que tenemos (aunque no sea el que más venda), si no lo es ya, se le aproxima mucho. Una cosa sí es seguro, forma parte de ese grupo de autores/as que te dejan con hambre del siguiente cuando cierras el último. Y ya van unos cuantos años así. Y voy a por otro, que comienza a hacer frío por estas tierras.
Creo que no es para mi… lo he tenido que dejar al 70%. No me ha enganchado nada, hacía tiempo que no dejaba un libro a medias, pero por mucho que lo he intentado, mejor cambiar de libro.
Au mois de mars, j’ai eu le plaisir de découvrir mon premier roman de Víctor del Árbol, « Personne sur cette terre ». Issu de la trilogie du tueur sans nom, « Le temps des bêtes féroces » en est le tome 2. Il est indispensable de les lire dans l’ordre, puisqu’on y retrouve des personnages récurrents quelques années plus tard. L’écrivain espagnol possède cette façon très singulière de faire du roman noir un lieu de mémoire, de douleur, et souvent de vertige moral. Il affectionne les personnages cabossés, et, pour mieux les brosser, utilise une écriture dense, charnelle, traversée de nuit, mais jamais privée d’humanité.
Dans « Le temps des bêtes féroces », le lecteur retrouve Soria, un inspecteur désormais exilé à Lanzarote, Virginia, qui a tout sacrifié pour son père, et la fameuse voix mystérieuse et sèche du tueur à gages qui cache son identité. Le roman commence à Lanzarote, sur une route déserte. Une jeune femme prénommée Vesna roule à vélo dans la nuit lorsqu’un véhicule lancé phares éteints la percute et la laisse pour morte au fond d’un talus.
Ce banal délit de fuite va ouvrir une brèche immense, et c’est à partir de cet « accident » que l’histoire se déploie pour mettre au jour un réseau de secrets, de dettes, de trahisons, de violences anciennes dont les ramifications s’étendent bien au-delà de l’île. L’aventure nous embarque jusqu’aux Balkans meurtris par la guerre, jusqu’au Venezuela, terres des narcotrafiquants, en passant par les États-Unis. Les terres de Lanzarote, point minuscule de l’archipel des Canaries, deviennent le point d’entrée d’un séisme mondial, moral et intime.
Ce qui rend Víctor del Árbol si singulier dans le paysage du roman noir européen est sans conteste cette capacité à ne pas se laisser enfermer dans le cadre apparent de ses récits. Si l’enquête policière reste le point d’entrée dans ses textes, le lecteur se retrouve très rapidement emporté dans des thématiques bien plus vastes qui abordent la prédation, la corruption, et décortiquent les mécanismes par lesquels les hommes apprennent à en dévorer d’autres.
À lui seul, le titre, « Le temps des bêtes féroces », le laisse sous-entendre. Les bêtes féroces ne sont pas seulement des animaux que l’on traque. Ce sont surtout des êtres humains qui se persuadent que la domination est un droit et que l’autre n’existe que comme proie ou dommage collatéral. L’exergue de William Blake donne le ton : la cruauté a un cœur humain. Car le mal parle notre langue, revêt nos peaux, fréquente nos familles et nos institutions.
Víctor del Árbol sait articuler avec brio violence intime et violence historique. C’est sans doute là qu’il me touche le plus. Pour reprendre l’exemple de Vesna, elle n’est pas seulement une victime accidentelle. Elle porte en elle les traces profondes de la guerre de Bosnie, de l’exil, du déracinement, de ces traumatismes que l’Histoire a déposés dans son corps.
L’écrivain rappelle que les guerres ne s’arrêtent jamais totalement. Elles survivent dans les mémoires, dans les réflexes de peur, dans les identités fracturées, dans les vies déplacées. Ses personnages ne surmontent pas leur histoire, mais avancent avec elle comme une croix. Cela me renvoie à toutes les blessures d’enfance ou aux blessures familiales qu’il n’est jamais possible de fuir tout à fait. Le corps sait se souvenir.
À l’instar de « Personne sur cette terre », « Le temps des bêtes féroces » est peuplé de personnages impeccablement dépeints.
Il donne à Soria, sous-inspecteur vieillissant, fumeur invétéré, râleur magnifique, une présence extraordinaire. Usé, désabusé, parfois odieux, souvent drôle malgré lui, il garde au fond de lui quelque chose d’obstiné et de droit. À travers lui, l’écrivain continue à gratter pour démontrer qu’en chacun résident deux facettes, celle de la bonté et celle de la cruauté, et que la vie laisse apparaître tantôt l’une, tantôt l’autre.
Quant à Virginia, prise dans une véritable contradiction morale, elle apporte au roman une profondeur supplémentaire. Elle connaît les rouages de cette machine à laquelle elle participe, et elle incarne, à sa façon, une forme de violence différente : celle des sphères de pouvoir, des décisions froides et des systèmes qui broient sans se salir les mains.
Pour finir avec la voix du tueur à gages sans nom, Víctor del Árbol réussit l’exploit de nous le rendre presque sympathique, ou au moins « aimable », car il en fait un être de chair et de mémoire. Sa conscience dévastée pose un regard sans fard sur l’espèce humaine.
Dans « Le temps des bêtes féroces », il est question de transmission et de ce qui passe, souvent malgré nous, d’une génération à l’autre. L’auteur décrit à merveille les liens familiaux abîmés. Pères, mères, fratries, tous semblent porter l’empreinte de ceux qui les ont précédés, aimés de travers, dominés ou encore abandonnés.
On trouve ici une belle (et douloureuse) réflexion sur ce que nous héritons sans l’avoir demandé. Ainsi, les personnages sont privés d’innocence avant l’heure, les enfances ayant été trouées, et les jeunesses cabossées. Le livre est peuplé d’êtres qui ont compris trop tôt que le monde n’est ni juste ni sûr.
Cette conscience offre au texte une certaine tristesse, assez sourde, parfaite dans un roman noir et en fait un roman douloureux sur ce que le monde retire aux êtres avant même qu’ils aient eu le temps de se constituer.
Comme pour le tome précédent, « Le temps des bêtes féroces » ne se lit pas à la légère, ou de façon décousue. Les multiples fils narratifs, les changements de lieux et de temporalités demandent une vraie attention. Au cœur du livre, on pourrait ressentir un léger essoufflement, mais, en réalité, sans jamais perdre sa force, il exige que le lecteur tienne plusieurs lignes à la fois avant de voir l’ensemble se recomposer. Encore une fois, c’est un roman ample, ambitieux, qui ne cherche jamais la facilité.
Il faut savourer la prose de Víctor del Árbol, dense, charnelle et habitée. Elle sait rendre la rugosité d’un paysage, l’odeur d’un lieu, la fatigue d’un corps, et la porosité des émotions. Elle s’approprie et retranscrit les mémoires, dit la morale, peut choquer, épuiser ou encore caresser au plus près les émotions. En résumé, elle exprime un univers, celui de l’écrivain, mais aussi celui d’un monde corrompu jusque dans ses structures les plus respectables, peuplé de prédateurs qui ne hurlent pas toujours et ne portent pas tous une arme visible.
« Le temps des bêtes féroces » fait montre d’une noirceur habitée à la construction labyrinthique. Une attention particulière est apportée aux êtres brisés. Il y a, chez Víctor del Árbol, une manière de poser des questionnements et des thématiques qui dépassent largement le cadre du roman noir. Ce second tome confirme tout le bien que je pense de cet auteur : un romancier de la blessure, de la mémoire et de l’effondrement moral. Et au-delà, un regard bienveillant sur la condition humaine, faite de failles et de blessures.
Faites-lui confiance et prenez sa main. Il saura vous remuer les tripes.
Esta trama policial con elementos de thriller y novela negra se desarrolla a través de múltiples elementos narrativos y giros inesperados. Lo confieso, de pronto aparecía un conejo de la galera y estabas en otro lado. El conflicto principal se marca con la lucha del protagonista contra un sistema corrupto y poderoso que se manifiesta a través de una compleja red de crimen organizado. Además, el personaje principal y los secundarios luchan contra sus propios demonios internos.
El tropo literario predominante es el de antihéroe en donde el protagonista, un policía cansado y desilusionado no encaja en el estereotipo de héroe clásico.
La estructura es lineal siguiendo una secuencia cronológica de eventos. Sin embargo, la novela utiliza varios flashbacks para profundizar en la historia de cada personaje y el contexto de los hechos. A su vez la trama se divide en varias subtramas que convergen en un clímax final.
Esta historia está contada en tercera persona omnisciente lo que permite el acceso a los pensamientos y sentimientos de todos los protagonistas, hay múltiples puntos de vista que han ido enriqueciendo la complejidad de los personajes y la trama revelando la información de manera gradual para crear suspenso. Por otra parte, el tono es sobrio y objetivo, aunque en ocasiones se permite cierta ironía y crítica social.
La novela presta gran atención a la descripción de escenarios y personajes siendo estos de un enfoque realista y detallado a través de un formato narrativo con diálogos. En conclusión, Víctor del árbol nos sumerge en un mundo oscuro y violento, donde la moralidad y la justicia se ponen a prueba en sus personajes inolvidables.
Otra dura y gran novela de Víctor del Arbol. Lo primero que voy a puntualizar es que antes leer esta novela debe leerse su anterior novela, Nadie en esta tierra, ya que la novela hace spoiler de algunos hechos de la anterior. En esta novela Víctor retoma a los personajes principales de su anterior novela; el gordo Soria, Virginia Ortiz, Julián Leal y el hombre sin nombre. Aquí vemos que ha sido de ellos después de los acontecimientos de la anterior novela y tras tres años desde entonces.
La novela comienza con el atropello de una joven y posterior fuga del vehículo implicado en Lanzarote. Aquí es donde aparece el gordo Soria a investigar los hechos, tras ser degradado con un cambio de destino tras los hechos de su anterior caso.
A partir, del atropello y un incendio provocado en una empresa situada en Lanzarote propiedad de Armando Ortiz, se irá desgranando una trama más complicada de lo que parece en un principio y con raices muy profundas.
Otra novela de Víctor que me ha encantado, que aunque es dura, me ha enganchado desde su inicio y no he podido soltarla hasta que la he terminado.
3'5 ⭐ Novela coral formada por unos buenos personajes secundarios, con ritmo ágil pero con una estructura compleja, numerosos personajes y subtramas, y continuos cambios y saltos temporales. Por suerte, todo ello se aclara en el desenlace. Los personajes son ruines, despiadados y violentos, reflejan lo peor de la sociedad con temas como corrupción, crimen organizado y guerras. (La parte de la guerra de Bosnia es brutal.) En conclusión, aunque por momentos me sentí algo confusa, me gustó la historia y sobretodo, la manera de transmitir del autor, sin eufemismos ni reparos.
Genero novela negra, 464 paginas, 8 horas tiempo de lectura, narrada en tercera persona, capítulos cortos, tres protagonistas principales, un ámbito temporal y dos espaciales.
Segunda y ultima entrega del inspector Julián Leal; si ya la primera parte Nadie en esta tierra, resultó una magnifica obra de genero negro, con personaje principal atormentado, crímenes del pasado y del presente, en esta segunda parte el autor mejora, si cabe, la historia, los compañeros de investigación y los crímenes a resolver.
Durante muchos momentos en su lectura, Victor del Árbol, me ha recordado al mejor Don Winslow; yo creo que nos encontramos con el mejor escritor de novela negra del panorama patrio.
Espero que disfrutéis el libro tanto como yo. Saludos a los amigos goodreadianos
De lo peor que le he leído a este autor. Una trama muy enrevesada, muchas historias, muchísimos personajes. Necesario creo yo leer Nadie en esta tierra antes para entender algo, sobre todo más hacia el final.
Si bien cierra algunos temas, quedan otros donde uno dice y está historia para qué la contó? Muchas paginas de más, muchos personajes innecesarios y distractorios, y una historia que no termina de cuajar
Súper decepcionante, lo terminé sufriendo la verdad porque lo hubiera abandonado al primer tercio
“El poder acaba convirtiéndose en la única moral de quien lo detenta”.
Soria como en la primer novela, mi personaje favorito. Emoción, enredos, luchas de poder, intriga, algunas situaciones predecibles y otras totalmente inesperadas. Incongruente amar la justicia sólo cuando no afecte tus propios intereses.
Me sorprendió la belleza de la narración. Personajes grises con alma que viven escenas feroces. Narrado con una sensibilidad sublime. Aquí me salté el primero, pero creo que es preferible leerlo luego de “Nadie en esta tierra.”
Un policía a punto de jubilarse investiga el atropello de una chica en Lanzarote y destapa una red de crimen y poder que abarca varias ciudades europeas.
“El tiempo de las fieras”, de Víctor del Árbol, es la continuación de la trilogía El sicario sin nombre. En esta entrega, el peso de la historia recae sobre Soria y Virginia, antiguos compañeros de Julián Leal en Nada en esta tierra. Han pasado tres años desde aquel final y la vida los ha empujado por senderos muy distintos.
Soria sobrevive a su destierro en Lanzarote, contando los días para su jubilación y deseando regresar a casa con su mujer y sus maquetas de la Gran Guerra. Sin embargo, la paz se rompe al investigar el atropello de una joven bosnia; de repente, parece que los muertos se le caen de los bolsillos. Por su parte, Virginia, ahora atrapada en la empresa de su odiado padre, llega a la isla para gestionar un accidente laboral, solo para descubrir que tras la revuelta sindical se oculta algo mucho más turbio.
El “sicario sin nombre”, que narra algunos capítulos, nos permite vislumbrar los motivos que lo convirtieron en un asesino implacable y cómo, una vez más, debe saldar una deuda que lo sitúa al otro lado de la ley en la investigación de Soria.
Los tres terminan entrelazados en una lucha desigual contra una red criminal donde convergen multinacionales, políticos y jueces. La novela nos muestra el lado más atroz del ser humano, ese que Víctor del Árbol retrata con una maestría única.
Aquí, cualquiera puede convertirse en una “fiera”: seres movidos por el poder, el placer o la venganza, a los que no les tiembla el pulso al destrozar vidas ajenas. Por ello, encontraréis una lectura que te atrapa y te rompe el alma, reflejando con una crudeza magistral la peor cara de nuestra propia naturaleza.
Si os impactó “Nada en esta tierra”, esta continuación lleva la oscuridad de sus personajes a un nivel todavía más profundo. Y te obliga a mirar esa oscuridad sin apartar la vista.
Para mí ha sido una lectura costosa. Considero casi imprescindible haber leído previamente Nadie en esta tierra para poder entender bien El tiempo de las fieras. En mi caso sí lo había leído, pero no recordaba ciertos detalles importantes, y eso hizo que me resultara difícil seguir la trama durante buena parte del libro: las distintas historias que se entrecruzan, la gran cantidad de personajes que van apareciendo y los diferentes tiempos narrativos. Esa fue mi sensación durante aproximadamente la primera mitad de la novela. No obstante, una vez conseguí entrar de lleno en la historia, sí supe disfrutarla. La trama da un giro interesante, la lectura se vuelve más fluida y el desarrollo final me ha parecido correcto y coherente. Aun así, en mi opinión, no es el mejor libro de Víctor del Árbol. 💙💙💙
El tiempo de las fieras confirma algo que ya sabía: Víctor del Árbol escribe extraordinariamente bien.
Tiene una prosa elegante, densa cuando debe serlo, pero siempre precisa. Construye personajes con una profundidad moral que incomoda y atrapa a partes iguales, y maneja los claroscuros del alma humana con una naturalidad admirable.
Como en otras obras suyas, la atmósfera está muy trabajada y los conflictos internos pesan tanto como la propia trama. Y eso es, en gran parte, lo que hace que la novela funcione tan bien.
Mi único pero es que creo que le sobran algunas páginas. Hay momentos en los que la historia se dilata más de lo necesario y el ritmo se resiente un poco. No afecta a la calidad literaria, pero sí hace que la lectura pierda algo de tensión en ciertos tramos.
Aun así, es una novela muy sólida y recomendable, especialmente si te gusta la narrativa psicológica con ambición literaria. Víctor vuelve a demostrar que juega en otra liga dentro del thriller español.
"Solo nos decepcionan aquellos de los que esperamos algo"
Quizás no es mi momento para este libro, he tardado un montón en leerlo, y cada vez me costaba más. Empezó gustándome y emganchandome , pero fui perdiendo interés. Parece la segunda parte del último libro del autor nadie en esta tierra, ya que salen muchos personajes. Le daré otra oportunidad en otro momento. 7/10
Después del tercer libro que leo de Víctor del Árbol ya no me queda ninguna duda de que estoy ante un valor seguro en la novela negra de calidad. 💫 Una de las características del estilo narrativo del autor es su prosa cuidada, donde no escatima palabras para transmitirnos aquello que quiere. Y lo consigue con creces. 💫 A eso le añadimos un puñado de personajes de los que dejan huella. De esos grises que tanto me gustan. Porque nadie es bueno del todo, y hasta el más malo tiene un punto de integridad o de sentido de la justicia. En El tiempo de las fieras,tenemos un elenco muy amplio, sin un protagonista claro, la novela nos va demostrando que a veces la falta de humanidad toma las riendas en nuestras vidas y el ansia de poder nos ciega. 💫 En esta ocasión nos encontramos una trama muy enrevesada, partiendo de un atropello, Víctor irá complicando la historia hasta que, -mujer de poca fe, que soy- llegué a temer que la estaba complicando en exceso y a ver cómo salíamos de ahí.
Bueno, bueno, bueno... Víctor del Árbol nunca defrauda, nos sumerge aquí en esta segunda parte de "Nadie en esta tierra" con un primer capítulo de lo mejor que he leído últimamente y retomando viejos amigos y presentando nuevos personajes imperdibles, me ha llegado en especial el del sicario, que conocimos sin historia y aquí desarrolla y se convierte a ratos (los mejores) en narrador. Novela bastante coral, con gran cantidad de personajes, cantidad de saltos en el tiempo y guiños al pasado, ese pasado que está presente en toda la novela como un peso abrumador sobre los hombros de sus personajes y envuelve todo en un aura de fatalidad. El pasado siempre te alcanza, no importa lo que hagas... Y todo con ese matiz de amargura que caracterizan mis encuentros con el autor, ese tiempo y lugar de corrupción y violencia de las fieras donde hagas lo que hagas acabas a dentelladas.
No os la perdáis. Ninguna de las de Víctor, en realidad.
Una novela negra densa, que requiere la atención total del lector. Una trama muy bien urdida, con un ritmo más que cinematográfico, de serie televisiva por capítulos. Creo que el denominador común es el afán de poder y cómo los personajes, con sus claroscuros y sus lealtades evolucionan a partir de unos diálogos potentes. Se nota el oficio de escritor. Hace bastantes guiños a los lectores voraces, bastante metaliteratura, pero sí, creo que es una de las mejores novelas de Víctor Del Árbol. Como suelo tener de referencia, el buen uso del predicativo suele darme la razón acerca del nivel del escritor, o traductor en su caso, con quien tratamos. Y Del Árbol, pese a que su sintaxis sea un poco compleja o cargada, sí hace gala de un uso excelso del idioma español. La recomiendo, sí, aunque no a todo lector.
Buen retrato de la maldad, violencia y guante blanco. El dinero siempre de fondo. Muy entretenido. A ratos me pareció excesivamente crudo, y me hubiera hecho falta, además, acordarme mejor del libro anterior.
Este libro lo comencé el 28 de agosto, el día en que salió a la venta, lo tenía reservado y ese mismo día ya podía manosearlo y oler sus páginas de libro nuevo. Está vez lo he hecho durar, el anterior lo devoré en dos días pero está vez quería disfrutarlo despacio, empaparme de sus personajes y de sus buenas frases.
En esta ocasión, contrario a lo que el autor suele hacer porque todos sus libros son autoconclusivos, es una segunda parte de "Nadie en esta tierra" se pueden leer de forma independiente, si, pero yo recomiendo leerlos en orden para no perderte la complejidad de la historia.
Víctor lo ha vuelto a hacer, engancharme a sus historias, a sus personajes que son muy humanos, aunque haya alguno al que la humanidad es justamente lo que le falta. Una novela con unos personajes muy bien creados, historias que, en ocasiones, no entiendo por su brutalidad o su falta de empatía. Un autor que siempre recomiendo leer, los que me conocen saben que es mi autor favorito, de los pocos de los que espero su novela con ansia y su visita a mí ciudad para oír sus charlas que me firme el último libro y poder intercambiar unas pocas palabras.
Me ha gustado como escribe el autor y con que facilidad te permite leer entre líneas y te hace imaginar lo que no expresa con palabras. También los giros y como mantiene la expectación hasta el final.
Ha estado entretenido, pero no me ha llegado a enganchar ni a entusiasmar. Tenía curiosidad por como se cerraba todo y esa ha sido mi motivación.
Es continuación de personajes de nadie en esta tierra. En lanzarote se quema una fábrica y atropellan a una chica y todo está relacionado con el dueño de la fábrica que cazaba personas en serbia con un grupo y fotos de eso. Y es el padre de Virginia la que era policía en el otro libro. No me ha gustado. Estructura muy compleja y.no me ha convencido la historia
Cuando lees la novela no paras de sentir la maldad inherente al ser humano. La violencia, la injusticia las infancias mancilladas. Los desheredados. que trabajan para los intereses de unos pocos.Sólo se salvan de este implacable juicio un par de policías anti héroes que arrastran un dudoso pasado. La pericia del autor hace coincidir personajes que aparentemente no tienen nada que ver en una trama muy bien urdida. Me ha gustado pero no tanto como la primera porque en esta novela el autor pierde un poco su voz e introduce mucha sangre, traiciones quizás para adaptarla al estilo más comercial. No obstante sigue siendo una gran novela que lee del tirón y no te deja indiferente.