Iván Simonovis debe ser el prisionero más célebre de Venezuela. Condenado, junto a varios funcionarios de la extinta Policía metropolitana, a la pena máxima de 30 años de prisión al cabo de un juicio repleto de irregularidades, ha sido convertido por el chavismo en uno de los chivos expiatorios por la violencia del 11 de abril de 2002, cuando este experimentado investigador criminal venezolano se desempeñaba como secretario de seguridad de la alcaldía metropolitana. Ahora decidió contar su historia con un libro que redacto como pudo, para compartir no solo los detalles del horror al que ha sido sometido- incontables humillaciones a cargo de un poder judicial convertido en armas de destrucción de vidas – sino también su vida como un policía que amaba su trabajo y se formó para servir con excelencia, así como la de un padre y esposo que ha debido explicarles a sus hijos porque un hombre inocente está a merced del capricho de un mandamás. Este testimonio de su puño y letra, desde los calabozos donde lucha por su libertad menguas su salud, se convertirá con el tiempo en un texto imprescindible en la memoria política y judicial de Venezuela.
No se puede leer este libro sin hacer caso omiso al resentimiento social que han implantado en el Venezolano desde el chavismo, resentimiento social que sera muy dificil de erradicar y tendran que pasar generaciones completas para que la meritocracia, el trabajo y la superacion vuelvan a ser los objetivos fundamentales para lograr el desarrollo y no la afiliacion politica como principal instrumento para lograr tal fin.
Empiezo diciendo que Iván Simonovis era mi ángel de la guarda y de todos los adolescentes de mi época y no lo sabíamos. Lamento que él y su familia estén pasando por esta situación. Otra familia destrozada por un gobierno de odio. Admirable como él y la institución donde trabajaba llegan tan alto. Bellísimo el amor de Bonny. No hay un venezolano que no deba leer este libro... Se lo debemos a nuestro ángel guardián