Si tuviera que elegir comentarios, frases, opiniones...que escuchamos en la actualidad sobre hechos del pasado que causan sonrojo, colocaría casi seguro en la cúspide los tópicos de los cuñados de turno sobre la Revolución Francesa. Que si mataron a más gente que en toda la Inquisición, que si es el nacimiento de los totalitarismos...hay un asociacionismo mental para algunas mentes muy cortitas entre movimiento revolucionarios y comunismo. Me recuerda cuando algún oyente de la La Linterna asociaba la Guardia republicana de Sadan Husein a la República española y los rojos del 36.
Pienso que ninguna persona normal -es posible que el Duque de Liechtenstein o la duquesa de Alba no-, pueda apoyar lo que era el Antiguo Régimen. Aquello era directamente servidumbre contra privilegios absolutos, una minoría social que hacía, decidía y cogía lo que le apetecía sin más, frente a una mayoría de la población que subsistía como podía. Como decía aquella famosa reina, si no tienen pan, que coman pasteles. Yo creo que bastante tardaron, me sorprende que la humanidad pudiera esperar hasta esas fechas no tan lejanas para dar un golpe de timón y empezar a cambiar las cosas. Aunque bueno, hoy en muchos países tenemos a una casta toma la jefatura de Estado, de padres a hijos, y tienen un montón de familiares, colegas..que viven a cargo de los impuestos de los ciudadanos o la otra opción de enchufes y colocaciones a dedo en entidades, bancos, fundaciones. Y estamos en 2024. Pero da igual, para muchos lumbreras, los que molestan son los que les dan el subsidio de desempleo o una pensión alimenticia. Esos son los que nos roban, que trabajan, aunque tengan esclerosis múltiple. Los otros no, que vayan a jugar al torneo de pádel de Puente romano en Marbella, que se lo han ganado.
Eso sí, luego aparecerán en alguna procesión andaluza y estarán el 12 de octubre en el palco de autoridades, mientras el populacho entregado canta lo de yo soy español español español...
El libro de Bolinaga, historiador vasco, está bien, pero no me enamora. Se entra mucho en aspectos puramente económicos, demasiado. Y se encarga continuamente de salvar la figura de María Antonieta, no sé, parece que le pusiera cachondo, pero si era la misma basura que todos los de la corte de Versalles.
Es un libro introductorio, pero con un eje argumental desequilibrado, y un enfoque algo personal para ser una obra histórica. Aún así, el tema y la materia siempre merecen la pena. Un 6 sobre 10.