¡Una historia de amor prohibida y arriesgada!
Cada vez que David Olivas publica algo, estoy ahí, listo para emocionarme. Esta vez, su novela me ha tocado especialmente porque, en algunos aspectos, me ha recordado a mi propia juventud. El contexto cultural y las referencias, como La Oreja de Van Gogh y Estopa, han sido un viaje en el tiempo a una época que conozco bien, lo cual hizo que me sintiera aún más conectado a la historia.La trama gira en torno a Gael, un hombre acomodado, con una vida estructurada y una prometida, que se muda a Almería para cubrir una sustitución como profesor y tomarse un respiro de su vida en la ciudad. Y luego está Hugo, un joven estudiante que enfrenta los retos de crecer sin un padre y con una madre ausente. La conexión entre ellos plantea una historia de amor compleja y desafiante. Es una relación que puede resultar polémica; no suelo ser fan de historias con este tipo de dinámica, pero la forma en que Olivas presenta a los personajes y sus conflictos hace que sea difícil no involucrarse. La historia está muy bien escrita, aunque me generó sentimientos encontrados, y creo que es una novela que invita al lector a reflexionar sobre los límites y las emociones.
En su estilo característico, Olivas nos regala frases potentes y situaciones que emocionan. Su manejo de las emociones es notable y sabe llevarte al límite justo cuando piensas que lo tienes todo claro. Además, introduce un acontecimiento trágico real que sucedió en España y lo entrelaza con la historia de forma impactante, brindándole realismo y profundidad. Este elemento trágico, inesperado, sacude al lector y aporta un cierre a la trama que se siente completamente justificado. Los personajes secundarios también son memorables, y la ambientación, la banda sonora, y las descripciones de los paisajes suman a la experiencia.
Hoy, mañana y siempre es un libro que te hará reflexionar, reír, llorar, y te envolverá en sus emociones hasta el final.