Una novela caleidoscópica que retrata el horror de la violencia en la pareja, el dolor de la ruptura en la amistad y el desgajamiento vital de la migración. En el viaje de regreso a Madrid desde los Estados Unidos, Lydia, cubana residente en España, mira su móvil. En el tiempo de espera en aeropuertos, los recuerdos brotan a través de la pantalla del teléfono: mensajes de texto, sueños, intercambios sexuales virtuales, conversaciones familiares que hacen patente la experiencia migratoria de recorrido itinerante, la relación violenta con su ex, la muerte de su padre, la lejanía con su madre, las malas decisiones, la pérdida del amor, la ruptura con su mejor amiga, las percepciones acerca de la racialización, y un dolor persistente que lo atraviesa todo. Rom com (abreviatura de romantic comedy), da título a esta novela que nos sumerge en las múltiples variables del romance (amistoso, familiar, violento, de todo menos cómico, sexual, uno que abraza y repudia países e ideas de hogar) y nos ata sin remedio a ese lenguaje que desborda en sus páginas: una voz que sirve para comunicarse en todos los idiomas, que no tiene miedo a la mezcla como máxima pureza.
Esta novela es un viaje por el desasosiego emocional de una afrolatina que ha sufrido por amor, por su identidad y por la lejanía forzada. El estilo roto propio de vanguardias, el lenguaje coloquial tan natural como lo son las emociones que plasma o la poética de sus recursos visuales hacen que sea una delicia por la cual perderse.
Creo que no es descabellado calificar este libro como «raro», ya que está escrito en un viaje constante. La protagonista parece que no encuentra su hogar, viaja entre el presente y el pasado, entre Nueva York, Madrid y Cuba, entre la relación con su madre, su padre y sus amigos... Es en sí mismo una búsqueda de sentido constante cargada de ternura, valentía y honestidad.
Partiendo desde un suceso verdaderamente traumático, la narradora construye su línea temporal hacia delante y hacia atrás en torno a ello; como si escapar de aquello hubiese resultado una suerte de nacimiento por segunda vez. Además, es sincera cuando habla del miedo que produce romper un vínculo que nos engancha, que nos provoca constantemente una intensidad insostenible para nuestro equilibrio emocional.
Hay tantas cosas increíbles en esta novela breve: la voz narrativa, el uso de las raíces en el lenguaje, las expresiones; es decir, los idiolectos que atraviesan toda la narración. Lo sensorial y concreto que es, la capacidad que tiene la autora de generar imágenes y escenas visibles donde nos encontramos presentes y nos sentimos igual de asustadas, de perdidas. Somos ella, en todo momento, escribiendo en sus notas del movil porque no puede cargar con un cuaderno, no tiene donde dejarlo.
El libro se sucede en lugares que no están en ninguna parte, ella parece flotar y tratar de comprenderse huérfana, desprovista de todo, cargada de tantas cosas que no sabe donde colocar porque no hay pertenencia.
A mí me ha parecido brillante, muy interesante y lleno de posibles interpretaciones. Pero soy consciente, al mismo tiempo, de que es un libro que no gustará a todo el mundo, que está en los márgenes y ha de tenerse en cuenta si os apetece leerlo.
Una novela que cuenta una historia compleja, angustiosa, en que se habla de maltrato, de ausencia, de distancia con seres queridos, de viejes y nuevos comienzos. Los dos aspectos que me resultaron más interesantes son la forma en que la autora aborda el pasado reciente y remoto de la protagonista; y la forma en que se ocupa de las emociones, la comunicación y el lenguaje mismo, emulando en la escritura con el espectro visual y los códigos a los que nos hemos habituado por las interfaces de los dispositivos electrónicos en nuestra vida cotidiana. Podría decirse que Rom com cuenta una historia que ocurre, que sucede a nivel espaciotemporal, entre el corazón de una chica y un teléfono celular, con algunas escalas en un avión que va a alguna parte
zzz si quiero leer este tipo de cosas mejor voy a mi propia bandeja de mensajes. No indaga en las motivaciones del personaje. Su identidad como migrante/nómada queda en tercerísimo plano.
lo vi en la sección de novedades de la biblio de mi barrio y me dio al ojo. Aprovecho para decir que hay una bibliotecaria lesbiana que estoy segura - o quiero pensar - que es la que hace esta selección de libros finísima. La amo.
sobre el libro. Me ha encantado la manera de reflejar esta experiencia de violencia de género y migración en un constante tránsito espacial, emocional y también mental.. diferentes espacios geográficos, los mensajes que se intercambia la prota, sus recuerdos, etc
Una maravilla actual: velocidad, inmediatez, ligereza y nudo en la garganta en una historia que retrata con verdad y brillantez en el lenguaje la historia reciente de una mujer racializada y migrante mediante flashbacks. RomCom fue leer a ritmo de WhatsApp, al compás del ansioso presente pero con la pausa, elegancia y precisión de los mejores clásicos.
Igual es que soy mayor, igual es que no es mi rollo. Pero el lenguaje natural me ha parecido impostado en ocasiones, y eso me ha sacado de una historia que por lo demás me ha parecido transmite una nostalgia preciosa.
RoM Com es sorprendente. Entre recuerdos, sueños y chats se va armando una mirada muy honesta sobre la migración, el amor y lo que significa empezar de nuevo. ¡Amé!