Mis amigas están cansadas, de Iveth Luna Flores, nos lleva en un viaje preciso, sus versos saben el lugar que ocupan en el mundo y entregan desde ahí una poesía inconforme y descarnada, una poesía nítida que nos hace sentir la incomodidad de quien ha encontrado las palabras exactas para nombrarse —y, con ella, nombrarnos— a partir de muchas sesiones de psicoterapia y autoanálisis.
Aquí, las inquietudes que habitaban ya en su primer libro adquieren dimensiones hacia dentro: solo lo muy íntimo tiene salidas al exterior. En las horas laborales, la casa que se desborda y que es tanto un espacio seguro como un sitio del cual huir, hay una búsqueda insistente de aquello que trasciende lo poético: el derecho a una vida vivible, el amor, todo lo que cuesta sostener con dignidad un cuerpo en el presente de la catástrofe climática y necropolítica.
No hay en estos poemas un lugar para la autoconmiseración ni para la autoindulgencia porque si de alguien somos enemigas es siempre de nosotras mismas. Sin embargo, aprender a tratarse con ternura es aquí una de las tareas más urgentes, que Luna logra sin caer en los dogmas y los slogans de las trampas de individualismo neoliberal; los resquicios para la suavidad se disponen como una piel nueva para el mundo: un espacio para las amigas, para las compañías no-humanas y para inventar nuevos modos de parentesco y de familia.
los poemas sobre la amistad femenina en la infancia me tocaron muy profundamente. y la verdad sí, yo también aún lloro por amigas que hace años que no me hablan.
Me encantaron los poemas 💕 “Mis amigas están cansadas, como yo y quiero decirles que vengan, que las quiero recibir en esta casa quebrada (…) que las voy a escuchar hasta que se les acabe la saliva y que en este hogar donde limpio cada día una pelusa de mi pasado hay un espacio para ellas, hay un descanso para ellas.”
mientras leía fui incapaz de no reflejarme. que bonito trabajo y que agradecida me siento de que haya una poeta que nos vea tan claramente a las que vivimos en el norte, que batallamos con nosotras, con el mundo, con el dinero. que vamos a terapia y que nos sentimos solas?, tristes?, cansadas!!!
3.5??? es que no se, hay unos que me gustaron muchísimo pero otros que de plano no conectaron en lo más mínimo conmigo, nunca habia leído poesía de ningún tipo y este libro específicamente me costó mucho leerlo ya que estaba tratando de encontrar las rimas y demás, así que siento que no empecé con el pie derecho. Pero tiene esa calificación ya que a grandes rasgos en verdad lo disfrute, marque muchos poemas y me dejó pensando de muchos temas.
Estoy agotado de las reseñas que hablan sobre la "calidad literaria" de una obra, sobre el uso perfecto de los "adjetivo" o de descripciones minuciosas de las referencias, que resuman cierta erudición. No me interesan. No digo que no sean importantes, o que no aporten algo al corpus crítico, al contrario. Sólo no me interesan en este momento. No me interesa escribir ese tipo de reseñas sesudas y aún menos cuando se trata de poesía. Quiero ir a algo más fundamental; me quiero alimentar de la placenta. Quiero hablar de qué me mueve a leer, a vivir.
El otro día un amigo me contaba porqué su disco favorito es "Folklore" de Taylor Swift. Me enumeró las razones de su importancia a lo largo de su vida; cómo lo formó y cómo aún hoy le resuena íntimamente. Me contó la anécdota de cómo conoció a dos de sus mejores amigas gracias a ese disco. Eso me pareció bello y me dieron ganas de escuchar el álbum, aún incluso de mi negativa anterior por escuchar a Taylor Swift por la horrible figura mediática que me parece. Pero bueno, lo escuchaba por mi amigo, no por ella, me dije. Además, pirateé el disco (sin un ápice de culpa, he de admitir).
El punto es que nada me conmueve más de una obra que las historias que giran en torno de la obra misma. Las historias que moviliza. Y, este poemario tan íntimo me hizo pensar en eso múltiples veces. En cómo en el fondo de una obra de arte está la empatía, como motor, como corazón, como eco.
Llegué al poemario por Mar. Me leyó un fragmento del poema que le da nombre al poemario. Me contó que ese poema le hacía pensar en sus amigas, en lo mucho que se esfuerzan, en lo cansado que es sobrevivir como artistxs, en que el amor puede ser una salvaguarda ante este fatídico ritmo del capitalismo tardío, ante esta catástrofe del antropoceno y la colonización de los afectos. Me convenció, no tenía otra alternativa que leerlo.
El primer día que decidí leerlo, estaba crudo, afectado porque otra vez caía en una adicción que me ha estado royendo los huesos desde hace al menos cuatro años. Y la culpa es cabrona, porque ve a uno y lo desgarra en las partes más blandas. Una cabrona qué te digo, porque es honesta, pero es un espejo incompleto. Incompleto porque no ve el porvenir, ni la posibilidad. En algún punto mi desesperación por desaparecer del mundo tuvo su eco en Iveth, y sorpresivamente también su reposo. Hablar de dolor, puede ablandarlo; masticar la herida hasta hacerla blanda como una goma de mascar, y hacer burbujas con ella. Pensé en que, como Iveth, sólo quiero una casita, un recoveco en dónde sentirme abrigado; en cómo puedo desaprender esta violencia con la que crecí, este odio que durante mucho tiempo me mantuvo en pie pero ya no es necesario.
¡Ay tan blandita la palabra! ¡Tan evidente el retrato que pintaban sus poemas que no pude evitar soltar una lágrima! Así que ahí esta el germen de un mundo mejor, en el amor, en el reconocimiento de lxs otrxs. No creo haber hallado la solución a un mundo mejor en su poesía -dudo que haya sido su intención- pero encontré algo quizás más importante; la Esperanza.
Me convenció, no tenía otra alternativa que creerlo.
Estoy acostumbrada a leer poesía romántica, y no sabía que la poesía podía ser tan cruda, tan cruel, tan despiadada, no sé si me explico, pero no podía ser de otra manera cuando la autora es mexicana. Me gustó que crítica la forma tradicional de escribir poesía y la compara con comida corrida. Tiene poemas muy fuertes, como La primera palabra, y frases aún más fuertes, como “qué se sentirá que tu padre te nombre como a una planta y después te pisotee?”. Salvaje fue mi poema favorito sin duda, pero A veces la poesía es así merece una mención.
Empiezo por decir que yo no encajo aquí (hazle caso a las otras reseñas porque este libro simplemente no fue para mi).
Hubo 2-3 poemas que me gustaron muchísimo pero en general el estilo de escritura no me atrapo. Sentí que estaba leyendo algo que hubiese quedado muchísimo mejor como ensayo que como poema.
Eso si, los temas que toca son muy buenos y creo que muchas podemos encontrarnos con los mismos dolores. Sin embargo, la forma en que habla de esos temas me impidió realmente sentirme identificada.
Ya le tenía ganas a este libro pero siempre lo encontraba agotado. Siento que necesito en un momento adecuado: después de entrar en crisis por fin de año y ahogar mis penas agregando libros a mi carrito de Amazon.
Es de esos poemarios que me hacen recordar porqué me gusta mucho la poesía. Es un libro ensimismadamente irónico y creo que por eso me encantó. También quiero destacar mucho la forma en la que va enunciando situaciones cotidianas y les da un giro que a veces se siente como recargar la cabeza en el regazo de alguien y a veces se siente como un calambre en el pecho.
Mi poema favorito fue cuando te gusta alguien, pero también creo que regresaré varias veces a Bolita
Leí mis amigas están cansadas estando agotada, sintiéndome exhausta y entendí por qué Iveth decidió llamar así a este libro que me dejó sintiéndome palabras porque ella ya lo dijo todo. No solo lo leí sino lo escuché de su propia voz y conocerla en persona, tener el privilegio de haber tomado un taller con ella, gozar la poesía como nunca en la vida, es gracias a este libro. Librazo si me lo preguntan.
Leer este libro fue como tener una plática con mis amigas de mi infancia, fue un abracito al corazón. 💓
Iveth tiene la fuerza para describir un rayo con la ternura de una almohada de plumas, hace que lo crudo no sea tan duro y no le de miedo escribir desde lo que siente. Me encantó.
"Todas las amistades entre mujeres empiezan así: una queriendo escuchar a la otra. Qué te duele? ; Por qué estás llorando?"
Hay extractos muy bonitas aquí pero, quizás porque apenas estoy retomando el leer poesía, no me pareció un libro de poesía, más bien prosa (que igual eso me parece bien). Incluso como ensayo o cuento creo que pudiera haberse aprovechado más lo que quería contarnos.
La poesía de Iveth es todo lo que una podría necesitar acompañada e inspirada para escribir sus propios versos. Me tardé varios meses en terminarlo, pero es que vale la pena cada momento de atención y asombro que genera. Es ya una de mis poetas favoritas y quiero que todas la lean.
3.5 Ehh, se me había olvidado que tenía goodreads y no había actualizado mis lecturas de este año, que no son tantas.
Pero creo que tiene poemas buenos y poemas muy meh. Llegué a pensar que era un tipo de poesía que no me encantaba. Pero conforme lo leía llegué a conectar con el estilo de la autora.
Tanto que hubo un poema que me hizo llorar EN EL METROBUS mientras escuchaba "Hoy tengo que decirte papá" de Timbiriche.
Este libro fue un regalo de una amiga queridísima. Lo empecé en Oaxaca, lo continué en Ciudad de México y lo terminé en Gran Canaria. Solo por eso merece las 5 estrellas pero además, todos los poemas que incluye son maravillosos. Que nunca nos falten autoras latinoamericanas por descubrir ❤️
Yo soy consciente de lo fan que soy de Iveth Luna Flores. Es mi poeta favorita.
Me gusta como enlaza sus poemas con sitios e historias que todo ser humano comparte. El bodega Aurrerá de la colonia, Fantasías Miguel, Apodaca, los cerros, el narco, la violencia, las desapariciones de mujeres en el estado es una constante y lamentablemente lo hemos normalizado. Escuchar todo esto en este libro me abrió de nuevo las heridas familiares, sociales, de amistades y que yo misma me he hecho.
Hay fuerza en los poemas y una musicalidad que golpea con honestidad. Nombra lo que debe ser nombrado, señala y nos recuerda la importancia de la dulzura en tiempos de ira e individualidad.
Yo siempre voy a recomendar que lean la poesía de Iveth. Es una genia.🌸🍃🌱
A mí en lo personal no me gusta mucho este tipo de poesía, no me refiero a los temas, sino al estilo, así que no lo recomendaría. Sin embargo debo resaltar el poema de “No regreses a la ciudad” wow, me encantó, considero mantiene la esencia de la antología, pero con un mejor ritmo y armonía haciéndolo buenísimo.
Necesito hacer esta reseña cuando esté menos cansada y no sienta que me quedo sin huellas de tanto estás en el cel
Quiero regalarle este libro a mis amigas, escribir poesía, que ellas escriban, leernos entre todas, hacer una fiesta, leer este libro, desayunar chilaquiles con ellas, que se animen a escribir, que vivan y que puedan descansar
Ya había leído un poemario de Iveth Luna Flores y me encantó. La sigo en sus redes y disfruto lo que postea. Una amiga Abigail Betancourt me preguntó qué libro quería de regalo y no dudé en pedirle este. El título es muy poderoso Y los poemas en el contenido son contundentes. Me dieron mucha hambre, quiero un elote 🌽 de Jala después de leer este poema:
Luego disfruté mucho la enunciación de la casa 🏠 de la relación en pareja, de cómo arrastras en tu inconsciente el hogar de la infancia. En el deseo del encuentro con las amigas que curan, en la imposibilidad del lenguaje que nos contiene y nos enuncia, sobre todo las frutas 🍇 me encantó mirarme en la vestimenta negra 🍌 del plátano y las metáforas con la cocina.